Borrar
Consulta la portada de El Norte de Castilla
Los distinguidos por la Academia Castellana y Leonesa de Gastronomía y Alimentación muestran sus galardones en el escenario de la Sala Cultural Alfonsa de la Torre de Cuéllar, donde tuvo lugar la gala.
La enogastronomía de Castilla y León exhibe músculo en Cuéllar

La enogastronomía de Castilla y León exhibe músculo en Cuéllar

Pascual Herrera, Joselito, Aceite Oliduero, botillo del Bierzo, bodegas José Pariente, Julio Delgado, Pilar Pedrosa y restaurante Lera reciben el reconocimiento de la Academia regional

Mónica rico

Martes, 4 de abril 2017, 11:04

El momento actual de fuerza, basado en el tesón, de la enogastronomía de la región fue ayer protagonista en la gala de entrega de los premios Castilla y León de Gastronomía, una iniciativa de la Academia Castellana y Leonesa de Gastronomía y Alimentación que trata de ser un estímulo y un reconocimiento a los trabajos más destacados de 2016 en este sector.

La gala, presentada por dos de los académicos, David Alburquerque y Elena González-Santacana, fue un encuentro de algunos de los mejores ejemplos de la enología y la gastronomía regionales, en un acto que estuvo cargado de alegría y de emoción, principalmente durante la entrega de una mención especial, a título póstumo, a Pascual Herrera por toda una vida dedicada al vino. La secretaria de la Academia, Inma Cañibano, recordó su trabajo, pero también su persona y su entrega en un emotivo discurso.

Luego fue el turno de cuatro de sus cinco hijos. Manuel, Juan, Pablo y Paco subieron al estrado para recoger el galardón de manos del presidente de la academia, Julio Valles, agradeciendo el reconocimiento, recordando que el mayor amor de su padre fue la tierra y el vino y recordando que él está entre nosotros «en nuestro vino».

La jornada continuó llena de momentos cargados de emoción, como el reconocimiento de mejor industria agroalimentaria a Joselito, con cinco generaciones y más de cien años de experiencia uniendo tradición y saber hacer, con trazabilidad, control del producto y calidad. El académico Gabriel Argumosa entregó el premio a José Gómez Joselito, ilusionado por este reconocimiento a toda una vida, y destacóel trabajo desarrollado por muchas generaciones y el empeño puesto en conseguir un producto de la máxima calidad.

Cada año son decenas los nuevos productos que sorprenden al paladar, y este año, para el jurado de los premios, la revelación gastronómica ha sido el Aceite Oliduero Primera Prensada de Matarromera; tras años de investigación, han conseguido un producto de grandes propiedades organolépticas. Producto del que no sólo destaca su interior, sino también su presentación, en un frasco joya. El alcalde de Cuéllar, Jesús García, entregó el galardón a Roberto Sanz, director de comunicación del grupo Matarromera, y Alberto Gómez, responsable de la almazara situada en Medina del Campo.

Sanz agradeció el premio, el cariño y la empatía y destacó que aunque hacer un aceite de oliva virgen en Castilla y León es algo inusual, en Matarromera pretenden que deje de serlo y trabajan por estar a la altura de los grandes aceites del país. En Castilla y León, recordó, se produce el 2% del aceite de oliva virgen del país, y animó a los agricultores a apostar por ello, pues en el grupo están llenos de ganas e ilusión.

Pero en los premios también tienen cabida los clásicos. Es el caso del botillo del Bierzo y su indicación geográfica protegida, que se alzó con el galardón de mejor producto agroalimentario, emblemático del Bierzo, peculiar y rotundo que ha traspasado las fronteras de la comarca. Su relevancia se ve refrendada gracias a la marca de garantía que controla y protege su calidad y sus características tradicionales. Oscar Ramos, presidente del consejo regulador, fue el encargado de recoger el premio de manos de la diputada de Turismo de Segovia, Magdalena Rodríguez, y lo hizo en nombre de todos los fabricantes y asociados, a la vez que recalcó el patrimonio gastronómico de la región como una de sus mayores riquezas.

Unos productos que no serían tan suculentos sin unas manos que los transformaran para llevarlos hasta la mesa. Es el caso de Pilar Pedrosa, del restaurante Estrella del Bajo Carrión, en Palencia, galardonada como mejor cocinera por ser el principio y el hilo conductor de su establecimiento, en el que representa el espíritu de la familia y la importancia de saber transmitir las tradiciones, e inculcar en uno de sus hijos la necesidad de la formación y la innovación para caminar hacia el futuro.

El director general de Turismo, Javier Ramírez, fue el encargado de entregar el galardón a Pedrosa, que recordó su trabajo de 40 años en la cocina y señaló que el premio es a la dedicación a una familia entera.

El premio al mejor servicio de sala recayó en Julio Delgado, del restaurante El Almacén, en Ávila. Lo suma a otros muchos, como la Nariz de Oro. Uno de sus méritos es su impecable desempeño, que enriquece el servicio de sala y contribuye a que este sector sea tan reconocido. Lo recibió de Fernando Franco, vicepresidente de la Academia, y Delgado agradeció el trabajo de sus compañeros y «cómplices en el día a día, el minuto a minuto»; a la Academia le pidió que se acuerde también de los camareros, y mostró su entusiasmo porque una profesión «tan bonita como la de servir a la gente, sea tan valorada».

Vinos

Los vinos de la región tuvieron su importancia en la gala con el premio a la mejor bodega, que recayó en José Pariente, de Rueda, en Valladolid. Con María Victoria Pariente al frente, trabajando con entrega, imprimiendo a los vinos su carácter personal, su elegancia y experiencia, han conseguido un vino de grandes características. A la premiada le entregó el galardón Carmen San Martín, presidenta de la Denominación de Origen Rueda; luego, Pariente agradeció el reconocimiento en un momento de gran competencia, puesto que en la región se elabora muy buen vino, por lo que mostró su orgullo. Recordó sus inicios y subrayó que José Pariente ya no es un proyecto personal porque está involucrada toda la familia. Dedicó el premio a todo el equipo, trabajadores, bodegueros y viticultores «porque en conjunto queremos seguir investigando y mejorando»; su propósito: elevar sus vinos fuera de la comunidad y por todo el mundo.

Una familia y un restaurante

Tras un paréntesis para el humor, de la mano del humorista Luis Romera, llegó el último galardón, el que reconocía a Lera, de Castroverde de Campos, como mejor restaurante. Lo dirige una familia y un equipo de referencia en el mundo de la gastronomía actual, tras décadas siendo un faro del buen hacer, uniendo tradición y creatividad, tras lucha, trabajo, formación e inversiones. Un premio que recibió la familia Lera de manos del secretario general de la Consejería de Cultura y Turismo, José Rodríguez Sanz-Pastor, y que, según Luis Lera, ayudará a seguir mejorando y trabajando tras estar «en tierra de nadie o de todos» y, ahora, «en un momento muy bonito».

Rodríguez incidió en la importancia del proyecto enogastronómico de la región y el buen momento que vive todo el proceso, desde la elaboración del producto hasta la cocina, el restaurante y la puesta en valor de los alimentos. La gastronomía aportó a Castilla y León 426 millones de euros de riqueza en 2016, unos datos muy superiores a los de 2015, lo que hace que sea un auténtico diferencial del producto turístico de la región, apuntó.

Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.

Reporta un error en esta noticia

* Campos obligatorios

elnortedecastilla La enogastronomía de Castilla y León exhibe músculo en Cuéllar