Francisco Vidal: «El de Segovia es un público entendido que sabe y juzga lo que está viendo»
El director, actor y productor estrena el próximo sábado en el teatro Juan Bravo la obra ‘Los Diablillos Rojos’
el norte
Miércoles, 14 de octubre 2015, 12:08
Francisco Paco Vidal, director, actor y productor, estrena en el teatro Juan Bravo de la Diputación Provincial el próximo sábado, 17 de octubre, a las 20:30 horas la obra Los Diablillos Rojos. Con tantas tablas bajo los pies, ya que lleva años trabajando por y para el teatro, el cine y la televisión (Romeo y Julieta, La Obsesión; El laberinto del fauno, Gal; La Señora, Alfonso, el Príncipe maldito; etc.), el director de Los Diablillos Rojos aún tiene preocupaciones los días antes del estreno, y reconoce que hay cuestiones sobre la conjunción final de la obra que le roban el sueño.
¿Qué es lo que más le trae a uno de cabeza los días antes del estreno nacional?
Conjuntar toda la magia que he pensado que tiene que tener la obra; música, luces, sonido, escenografía... Para mí lo básico es el trabajo de los actores; tengo que meter todo eso y que encaje sin que les estorbe.
¿Qué es lo mejor que tiene el Teatro Juan Bravo de Segovia para un estreno?
El teatro Juan Bravo tiene una belleza impresionante, es un teatro que siempre me ha gustado. Siempre que he actuado y siempre que he traído alguna obra de teatro. Es precioso y maravilloso. Y además tiene un público entendido y muy agradable.
Entonces descartamos el tópico de que el público de Segovia es frío
Sí, totalmente; es un público entendido, que sabe lo que está viendo y que juzga lo que está viendo. Es un público que cuando se entrega, se entrega muy bien.
¿Es complicado dirigir una comedia en España?
No no realmente. Para mí lo que tiene la comedia es que tiene que ser creíble y al mismo tiempo muy divertida. El problema es que a veces se hacen patochadas; en el sentido de que, sí, te hacen reír, pero los personajes y las situaciones no son creíbles. Y creo que una comedia tiene que ser creíble, porque estamos hablando de situaciones que viven seres humanos.
Entonces, para usted que ha estado en ambos escenarios, ¿qué cuesta menos?; ¿dirigir una comedia en teatro o en cine?
Creo que en el teatro las buenas comedias triunfan; casi es un éxito seguro. En cine también, pero en el teatro una vez que ya está puesta en escena, la obra pertenece a los actores. En el cine el director es el que va construyendo por medio del montaje, y que la obra sea más o menos divertida depende más del director, de cómo se hace. Lo que está claro es que las comedias son estupendas; y hoy en día más.
Después de meses ensayando Los diablillos rojos, ¿ha llegado ya a ver diablillos por todas partes como su protagonista? ¿Cuándo se aparecen y qué le dicen?
(Risas) Los veo en sueños. Los veo en todas partes. Se aparecen por la soledad y hay muchas formas de diablillos rojos; no son todos como los que aparecen aquí, que por cierto, está basado en un caso real. Es un caso de soledad, real, del ser humano; tenemos muchas clases de diablillos rojos. Los peores son los que son agresivos con nosotros mismos, pero en esta comedia es todo lo contrario (carcajadas). No voy a decir por qué es exactamente todo lo contrario; para que haya sorpresas.
Cuando uno cuenta con una actriz como Beatriz Carvajal sobre el escenario, ¿Qué es lo que menos le preocupa que pueda pasar?
Con ella, parte de la comedia ya está asegurada. Hay que conseguir que ella se crea el personaje, que de verdad disfrute con ese personaje, que lo comprenda... Pero ella tiene algo tan dentro tiene el sentido de la comedia. También es una actriz dramática maravillosa, pero hay gente que tiene sentido de la comedia y ella es de ese tipo de actrices.
Es la primera vez que Beatriz y Montse Plá, su hija, actúan juntas; ¿cómo ha visto su evolución a lo largo de los ensayos?
(Risas) Muy bien, lo que pasa que ella a veces como madre la quiere dirigir y yo se lo he prohibido. (Carcajadas) No; se lo he prohibido porque lo que tienen que hacer en escena es enfrentarse, ¿no? Pero es lógico que como madre quiera dirigirla.
¿Y de Sergio Pazos y Juanjo Cucalón qué puede contarnos?
Sergio es un showman maravilloso; (risas) está muy loco y es muy buen actor. Juanjo ha ido creando un personaje tierno, agradable, divertido... Y en un momento determinado tiene que hacer el ridículo y lo hace creíble; de verdad, pero al mismo tiempo divertido. Estoy muy contento del elenco, me han ayudado mucho para lo que quiero conseguir.
¿Qué fue lo primero que pensó cuando leyó el guión de Arturo Roldán y Eduardo Galán?
En principio me chocó porque era tan especial, hablaba de casos tan especiales... Son dos casos extremos, pero son reales y me interesó muchísimo poder darle ternura, pero al mismo tiempo sentido del humor a todo eso.
Arturo Roldán, uno de los guionistas, es psiquiatra. La historia de los diablillos rojos es de locos, pero es real ¿Qué es lo que más le ha costado a la hora de trasladar la historia real a las tablas?
Me ha costado que los actores se lo creyeran. Por ser tan extremo no queríamos caer tópicos. Queríamos que la obra fuese muy cómica, muy divertida, pero al mismo tiempo en un momento... un pelín dramática o tierna. Como eran casos tan extremos, ellos al principio iban un poco al tópico. Y eso lo hemos conseguido quitar; ha sido un trabajo muy creativo y hemos disfrutado mucho. Y muchas veces riéndonos de las cosas que se nos ocurrían. Disfrutar estamos disfrutando mucho.
Si el guión se lo hubiesen ofrecido como actor, ¿qué papel le habría gustado interpretar?
El de Juanjo Cucalón. También porque yo creo que me va más. No sólo es cuál me hubiese gustado; sino que ése habría sido el papel para mí.
Y para terminar, entre locos y cuerdos ¿con quién se queda?
Yo cuerdos para algunas cosas como para algunas responsabilidades, para la política Pero para la vida personal prefiero a los locos por su creatividad.
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