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El Real Valladolid sacó los tres puntos ante Osasuna en un partido con varios giros de guión, a ratos brillante, en otros preocupante, pero que ... acabó con una victoria necesaria para recuperar sensaciones y salir de la zona baja. Shon Weissman, con dos goles, se convirtió en la gran figura del choque y, como le pidió Sergio, 'tiró la puerta'. El Pucela golpeó primero, se dejó remontar y acabó volteando un partido donde supo cómo resucitar.
Poco tardó el Real Valladolid en descorchar el marcador. Solo habían pasado seis minutos cuando la maquinaria blanquivioleta entró en acción. Janko aceleró por la banda, le dejó la pelota a Óscar Plano entre líneas y el extremo, cambiado de orilla, levantó el periscopio para divisar a Weissman incrustado ante Aridane. El israelí se aprovechó de las dudas del central osasunista (y exblanquivioleta) para batir a Herrera sin despeinarse. El esperado goleador acababa de estrenarse con el escudo del Pucela. Todo pintaba bien.
Real Valladolid
Masip, Janko (Hervías, m.64), Joaquín, Bruno, Nacho, Orellana (Jota, m.73), Mesa (Kike Pérez, m.73), Alcaraz (San Emeterio, m.83), Óscar Plano, Weissman (Javi Sánchez, m.83) y Marcos André.
3
-
2
Osasuna
Herrera, Nacho Vidal (Darko, m.82), David García, Aridane, Juan Cruz (Gallego, m.82), Roberto Torres, Oier (Kike Barja, m.89), Moncayola, Rubén García (Íñigo Pérez, m.89), Calleri y Budimir.
Goles: 1-0 (m.6), Weissman. 1-1 (m.26), Budimir. 1-2 (m.42), Roberto Torres. 2-2 (m.54), Orellana de penalti. 3-2 (m.75), Weissman.
árbitro: Cordero Vega (comité cántabro). Amonestó a Aridane, Roque Mesa, Alcaraz, Nacho Vidal, Budimir, Weissman, Kike Pérez..
Otros datos: Estadio José Zorrilla. Decimotercera jornada. A puerta cerrada por la pandemia de covid-19.
El Real Valladolid solo se sintió momentáneamente reconfortado con el 1-0. Con todo el partido por delante, se sintió superior. Roque Mesa encontraba huecos y se mostraba hiperactivo. Janko irrumpía de costa a costa ante los sudores de Juan Cruz, incapaz de atarle. El Real Valladolid pareció funcionar durante un ilusionante primer cuarto de hora. Pero todo resultó un espejismo.
Osasuna se ciñó al guión habitual de Arrasate y empezó a someter al Real Valladolid a una lluvia de peligrosos centros. El equipo de Sergio González cedió el bastón del mando y se quedó a la intemperie. En medio del dominio visitante, Oier se sacó un envío al área sin que nadie le tosiese. Budimir se aprovechó del despiste de Janko –que rompió el fuera de juego– y de la salida en falso de Joaquín para rematar a placer y empatar el partido. El delantero croata, objetivo fallido del Pucela en el mercado veraniego, clavó su daga.
Todas las señales resultaban muy preocupantes para un Real Valladolid súbitamente apagado, con las líneas rotas y sin la llave del partido. El centro del campo era un agujero negro y los delanteros se quedaron desabastecidos. Un saque de banda de Juan Cruz, con dos botes en el área, una mala marca de Bruno y un aberrante intento de despeje de Nacho permitió que el balón llegara a Roberto Torres para que cincelase el 1-2. La defensa blanquivioleta fue un circo y los navarros encontraron petróleo justo antes de irse al descanso. El desmoronamiento pucelano tras el tempranero gol de Weissman se convirtió en una pesadilla. Budimir estuvo a punto de ampliar la diferencia en un cabezazo inesperado que salvó Masip.
Óscar Plano malgastó una bala tras el paso por vestuarios con un golpeo encasquillado tras un córner, pero el Real Valladolid ya reclamó la pelota, con un Osasuna agazapado. Marcos André apareció (por fin) con un disparo que atajó Herrera. El Pucela cambió la aguja del partido, con una imagen muy mejorada. Sergio Herrera arrolló a Joaquín tras un centro de Nacho y Cordero Vega pitó el penalti. Orellana la colocó en la escuadra y empató desde los once metros. Miel sobre hojuelas para un Pucela mucho más intenso.
Weissman remató fuera con un taconazo fallido un balón al que Plano llegaba de frente. El partido se abrió peligrosamente. Masip salvó los muebles tras un cabezazo de Calleri. Janko se rompió de nuevo y fue relevado por Hervías. Al lateral suizo no le dan tregua las lesiones. Marcos André se sacó un gran disparo al que respondió Herrera. El Pucela enseñaba los colmillos y pegó una tremenda dentellada cuando Weissman giró el cuello como un depredador tras un centro de un gran Hervías para anotar el 3-2. El israelí se reivindicó ante Sergio con otro golazo.
Los últimos minutos resultaron agobiantes, con Osasuna volcado sobre el área de Masip y todo tipo de situaciones de infarto, incluido un disparo de Calleri que cruzó mal ante una buena salida Masip en el tiempo añadido. Pero el Real Valladolid aguantó, resurgió de sus cenizas y ganó con un triunfo que hincha los pulmones.
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