El partido más loco de la historia
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Japón Sevilla pitó seis penaltis y mostró dos rojas en el Oviedo-Real Valladolid más recordadoJosé Miguel Ortega
Valladolid
Sábado, 12 de marzo 2022, 17:44
La temporada 1995-96 fue una de las más convulsas en la historia blanquivioleta. El Real Valladolid debió haber jugado en segunda división, pero le salvó la solución salomónica de la Liga de 22, y tuvo que jugar en primera con un entrenador y una plantilla pensados para la categoría de plata.
Rafa Benítez era un prometedor técnico al que le faltaba experiencia , más o menos igual que a sus jugadores, de modo que al buen futbol terminaron condenándole los malos resultados, y Marcos Fernández destituyó a Benítez para reemplazarlo por Cantatore, con el equipo como farolillo rojo y un panorama harto complicado. Pero entre el chileno y el boliviano Peña, que llegó en el mercado de invierno, dieron un vuelco a la situación y llegaron al tramo final de la Liga con serias opciones de salvación.
El 19 de mayo de 1996, el Pucela jugó la penúltima jornada liguera en el «Carlos Tartiere» ante un Oviedo que estaba prácticamente a salvo y con un árbitro, Japón Sevilla, que iba a convertir aquel partido dramático para los blanquivioletas, en un insólito festival de goles y penaltis, con dos protagonistas, Peternac y Quevedo, además del papelón realizado por el colegiado andaluz.
La cosa, aunque terminó bien, empezó mal para los vallisoletanos, pues a los 6 minutos, Japón se sacó un penalti de la manga que Christiansen transformó en el primero de los once goles que iban a vivir los aficionados. A los 27 minutos, segundo penalti, esta vez favorable al Valladolid, que el croata Alen Peternac tradujo en el tanto del empate.
El bandazo siguiente del árbitro benefició nuevamente al Real Oviedo, otro penalti más que dudoso, que Christiansen envió a las mallas de la meta defendida por César Sánchez. 2-1 favorable al equipo carbayón en la primera parte con los aficionados expectantes ante lo que pudiera pasar en la continuación.
Y lo que pasó fue una auténtica borrachera de penaltis, goles, tarjetas y despropósitos. A los cuatro minutos de haberse reiniciado el encuentro, nuevo penalti, ahora favorable al Valladolid, que Peternac convirtió en el empate a dos. Con los blanquivioletas lanzados, Quevedo marcó un gran gol que daba la primera ventaja a su equipo a los 59 minutos, ventaja que Peternac consolidaría poco más tarde, a los 67 minutos, al transformar su tercer penalti.
Por entonces, el Oviedo se había quedado en inferioridad al ser expulsado el defensa César, algo que en otras circunstancias hubiera enfadado mucho a los aficionados asturianos, pero metidos en juerga, estaban más pendientes de cuándo iba a pitar Japón Sevilla el próximo penalti, que de la marcha del marcador.
¡Otro, otro, otro! gritaban en mitad del jolgorio, mientras Alen Peternac puso el 2-5 culminando una buena jugada de la vanguardia blanquivioleta. Pero atendiendo la petición del respetable, el árbitro señaló el punto fatídico en el área ovetense a los 84 minutos, para que nuevamente Peternac colocara el asombroso 2-6 en el marcador.
Parecía que los aficionados ya lo habían visto todo en aquella tarde delirante, pero no, aun quedaban por vivir cuatro minutos de locura en los que Carlos acortó distancias a los 87, y Quevedo las incrementó de nuevo en el 88 y el 90, con dos magníficos tantos que dejaban el resultado final en el asombroso 3-8, después de 6 penaltis, 7 tarjetas amarillas y 2 rojas –César y Pedro Alberto- y una actuación arbitral sencillamente indescriptible. Japón Sevilla había ascendido a primera aquella temporada y se pensó que el Comité Nacional de Árbitros le descendería por los hechos del «Carlos Tartiere», pero no. Estuvo cinco campañas en la máxima categoría y adquirió una notoriedad tal que acabó siendo nombrado cónsul honorario de Japón en Coria del Río.
Independientemente de lo anecdótico de aquel partido que hizo correr ríos de tinta, para el Real Valladolid supuso un gran paso hacia la salvación, que concretó en la siguiente jornada al derrotar al Betis por 3-1 en Zorrilla. Los de Cantatore, en una segunda vuelta colosal, lograron el milagro de la salvación y, en contra de lo que pudiera pensarse, estrecharon lazos de amistad con el Real Oviedo, hermanándose con su afición, justo al contrario de la afición del Sporting, que estuvo a punto de irse a segunda como consecuencia del resultado del «Tartiere».
Aunque el protagonista principal fue Japón Sevilla, el partido tuvo estos otros actores. R. OVIEDO: Mora; Armando (Andrés 89'), Onopko, Jerkan, César; Suárez (Iván Ania 72'), Manel (Pedro Alberto 72'), Berto; Christiansen, Carlos y Rubovsky. R. VALLADOLID; César Sánchez; Torres Gómez, Peña (Benjamín 84'), Iván Campo, Santamaría, Juan Carlos; Antía, Fernando; Quevedo, Peternac y Raúl Ibáñez (Soto 72').
También entraron en la historia blanquivioleta Alen Peternac, que gracias a sus cinco goles fue el máximo realizador del equipo en aquella temporada, con 23 tantos, y Quevedo, que hizo el primer hat trick de su carrera.
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