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José Miguel Ortega
Jueves, 16 de noviembre 2023, 18:44
Estaba ya cerca el Mundial de 1950, en Brasil, pero aún había algunas selecciones pendientes de la clasificación. Entre ellas España, que tuvo que ganarse el billete a doble partido contra Portugal. Para no poner en riesgo las posibilidades del equipo español, la federación impuso un parón en el campeonato de Liga cuando solamente faltaban dos jornadas para su conclusión. Y el conjunto blanquivioleta aprovechó la circunstancia para realizar una gira de tres partidos por Alemania con el propósito de que sus jugadores mantuvieran la puesta a punto y, sobre todo, para ingresar un dinero que iba a venir muy bien a las depauperadas arcas del club.
Antonio Barrios, el entrenador, había tenido un encontronazo verbal con la directiva y fue apartado del equipo unos días antes de iniciar el viaje a Alemania en el expreso de Irún, para después tomar otro convoy hacia Berlín y allí un autocar pagado por la Federación Alemana con dirección a la ciudad de Gelsenkirchen, donde el 7 de abril habría de enfrentarse al Horst-Emscher, un equipo que había terminado cuarto en la Primera División de aquella temporada 1949-50.
Julián Vaquero, el delantero centro del conjunto blanquivioleta hizo las veces de entrenador-jugador, reforzado por los directivos Fernando Sanz San Antonio y Ernesto Llames, que iban al frente de la expedición.
En el primer partido, buen juego y equilibrio de fuerzas en la primera parte que concluyó con empate a cero. En el descanso se hicieron algunos cambios, como la entrada del medio Cuenca, que el Atlético de Madrid había prestado para esta gira y, sobre todo, la entrada del portero francés Froger, que no había jugado ningún partido de Liga porque el titular indiscutible era Saso que, por cierto, en el primer tiempo había sido uno de los destacados del Pucela. Esa sustitución en la portería resultó catastrófica, pues del 0-0 del descanso se pasó a un rotundo 5-0 del final.
Dos días después, segundo partido frente a uno de los grandes del fútbol alemán, el V.F.B. Sttutgart, ante el que el Real Valladolid tuvo una formidable actuación que supuso la victoria merecida y valiosa por 2-3, con goles de Vaquero, Busquet y Aldecoa.
El tercer choque tuvo lugar el 10 de abril en la región de Baden-Württemberg, frente al Waldhof Mannheim, otro conjunto importante que se las vio y se las deseó para frenar las acometidas blanquivioletas en un primer periodo que finalizó con ventaja española por 0-2, goles de Aldecoa y Vaquero. En el segundo periodo se repitió la historia del partido contra el Horst, pues el portero Froger fue un manojo de nervios y el Waldhof aprovechó para dar la vuelta al marcador, aunque un tanto de Coque en los minutos finales puso el definitivo empate a 3.
Una victoria, un empate y una derrota fueron el balance de aquella primera gira del Valladolid por Alemania, que no estaba nada mal pero que pudo ser mejor si Saso hubiese jugado todos los minutos. La expedición vallisoletana retornó a toda prisa pues una vez que España había logrado su clasificación goleando 5-1 a Portugal en Madrid y empatando 2-2 en Lisboa, la federación dispuso que se jugasen los tres partidos de liga que aún quedaban para después celebrar la Copa y concentrar a los internacionales antes de viajar a Río de Janeiro.
El autobús del Real Valladolid viajó hasta Barcelona para recoger allí a los expedicionarios y trasladarlos a Valencia, donde el día 16 debía jugarse la penúltima jornada de la Primera División que supuso, por cierto, un duro varapalo parta los vallisoletanos que recibieron un decepcionante 4-1, en el que tuvo mucho que ver el cansancio de los tres partidos y los largos desplazamientos por Alemania.
Aquella paliza que le dio el Valencia al Pucela levantó ampollas a orillas del Pisuerga, donde la directiva se apresuró a perdonar y reponer en su puesto a Antonio Barrios con tal de aplacar el enfado de los aficionados ante la visita del Real Madrid a Zorrilla en la última jornada del campeonato liguero.
Pero el problema no era solo el asunto de Barrios y los rumores de que el presidente Represa había tomado la decisión irreversible de dimitir. El conflicto principal en el aspecto deportivo era que el equipo se había dejado las fuerzas en aquellos tres partidos por Alemania y en los largos desplazamientos entre uno y otro. El problema se puso de manifiesto en la segunda parte del partido contra el Madrid, pues el Valladolid se fue al descanso ganando 1-0 con un tanto de Higinio y se vino abajo en la segunda parte, recibiendo otros cuatro goles en la meta de Goyo, pues Saso estaba lesionado y Froger no inspiraba ninguna confianza.
El conjunto blanquivioleta acabó noveno en la Liga y no inspiraba la menor confianza para la Copa, que se iniciaba inmediatamente después. Salvo por el dinero que entró en caja, la gira alemana no había sido un buen negocio por el cansancio y las lesiones de algunos de los jugadores. Hasta tal punto había cambiado el criterio de la directiva, que después de tener apalabrado otro viaje por México para disputar en el verano cuatro amistosos por 200.000 pesos, decidió cancelarlo.
Pero el fútbol no es una ciencia exacta y a veces ocurren cosas difícilmente explicables. El equipo, roto física y anímicamente, iba a protagonizar una de las grandes gestas de su historia: llegar a la final de la Copa del Generalísimo después de haber apeado sucesivamente a la Real Sociedad, al Sevilla y al Real Madrid para llegar a la final que le enfrentó al Atlético de Bilbao en 28 de mayo de 1950 en Chamartín.
Los 90 minutos reglamentarios concluyeron con empate a un gol y con la sensación de que el Valladolid fue superior a su rival y pudo haber ganado, pero con la dura realidad del 4-1 que se produjo en una prórroga que se les hizo demasiado larga a los blanquivioletas.
El presidente Represa dimitió y el entrenador Barrios se marchó al Real Santander, que acababa de ascender a Primera. El portero francés Froger regresó a su país perdonando 50.000 pesetas que le debía el club, y Rafa Lesmes fue incluido a última hora en la selección española que viajó a Río de Janeiro para tomar parte en el Mundial de 1950.
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