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Álvaro Rubio vuelve a ocupar el banquillo del Real Valladolid, de nuevo en una situación de crisis, pero con un matiz importante con respecto a ... la interinidad pasado mes de diciembre: esta vez no es un técnico de transición sino el entrenador confirmado del primer equipo hasta final de campaña tras el despido de Diego Cocca. Rubio es consciente de la dificultad a la que se enfrenta para luchar por la permanencia, con un Real Valladolid hundido como colista, pero no renuncia a nada. «Estoy superilusionado y contento de tratar de cambiar las cosas desde dentro. El primer objetivo pasa por mejorar mentalmente a los futbolistas y que puedan dar la vuelta a esta situación. Debemos ser realistas: es una situación crítica, pero no imposible, así que nos agarramos a eso», explicó durante su comparecencia de este viernes, en la previa del partido ante el Athletic Club del domingo (San Mamés, 14 horas).
Álvaro Rubio no piensa más allá de sacar a flote al equipo y no se plantea si una gran labor en el banquillo durante las 14 jornadas restantes pueda servirle para confirmarse en el puesto el curso que viene. «No pienso en eso. Mi idea es muy clara: centrarme en tratar de salvar la situación y, si no, al menos que mejore. Vamos a ir con todo. Si no se puede conseguir por lo que sea, al menos que los jugadores compitan. Que la máquina dé todo lo que pueda», recalca.
El desbloqueo mental del equipo es la gran prioridad inicial de un entrenador que conoce bien las situaciones críticas de su etapa como jugador y el sentir de los futbolistas. Rubio sabe que los jugadores sufren en partidos donde «quieres y no puedes» y donde la afición se «echa encima» porque «es normal que el público esté crispado». «Quieres cambiar la situación y no sabes cómo. Yo les transmito mi experiencia para que asimilen todo esto de forma más natural. Evidentemente, la situación es la que es y hay que asumirla»
El Athletic Club, cuarto clasificado de LaLiga y con una larga racha de 15 partidos sin perder en Liga, «no es el rival más idóneo» para empezar la nueva etapa en el banquillo , pero Rubio «está muy ilusionado» y espera que el Pucela tenga capacidad para «contrarrestar el gran potencial ofensivo» del Athletic, «ser protagonistas y tener posibilidades de ganar». «La competición nos irá marcando hasta dónde podemos llegar», asume. La palabra que más repite estos días a la plantilla es «equilibrio» entre la defensa y el ataque porque no quiere «renunciar a nada» ni meterse «en el área 95 minutos». «Se trata de defender todos juntos y atacar también todos juntos. Ojalá tengamos esa mentalidad para competir en las dos fases»
El nuevo entrenador conoce bien la plantilla tras las dos semanas de interinidad en las que estuvo al frente del vestuario en diciembre. Entonces, los jugadores le demostraron «que sí podían» competir. Ahora, «la situación es un poco más crítica» que entonces, pero Álvaro Rubio mantiene intacta su confianza en los futbolistas. «Son mejores de lo que están demostrando. El reto es que vuelvan a revalorizarse. Eso es lo que les he transmitido».
Rubio podrá contar ya con Javi Sánchez y Raúl Moro (recuperado en tiempo récord de su fractura de clavícula) para el choque ante el Athletic Club «si no pasa nada raro», dos jugadores llamados a ser titulares en plenitud física. En cambio, Robert Kenedy y Amath Ndiaye seguirán fuera de las citaciones, por «una decisión del club», según confirmó el entrenador riojano. «Yo acabo de llegar y no me gusta tener apartado a nadie. Van a entrenarse con el grupo con normalidad y me gusta que todos estén integrados. Estoy encantado de cómo se entrenan, pero de momento la decisión del club es que no puedan competir. Veremos qué es lo que pasa».
Álvaro Rubio ha visto cómo mejoraba el ánimo de la plantilla durante la semana y entiende que ha logrado dar la vuelta al equipo en este aspecto, con una «actitud muy positiva en los entrenamientos». «Ahora de lo que se trata es de competir y llegar al partido en las mejores condiciones». La prioridad no pasa por lo táctico, sino por lo psicológico, con vistas a lograr el desbloqueo emocional que atenaza al equipo. «Lo táctico ahora es casi lo de menos, aunque tendremos un plan de partido. Se trata de convencer a los jugadores de lo que queremos y que ellos ses sientan cómodos con lo que vamos a hacer».
Rubio contestó preguntas relacionadas con la dimisión de Matthieu Fenaert como consejero delegado del Real Valladolid, algo que le «da rabia» por la «validez» profesional del directivo y por el trato cercano que siempre ha mantenido con el vestuario, aunque entiende que afecta más en el plano «personal que en lo profesional». «El club tiene una estabilidad que nosotros notamos muy sólida desde dentro», incidió.
El nuevo entrenador del primer equipo valora muy positivamente la llegada del hasta ahora técnico del Juvenil A, Manu Olivas, al banquillo que él ocupaba en el Promesas. «Hemos estado en continua comunicación. Es inmejorable. Lógicamente, conozco a la perfección a los chicos del Promesas y será la competición la que nos marque en qué medida podemos contar con ellos. Hay situaciones en las que habrá que decidir si disponer de esa gente joven con muchísima ilusión, pero con déficit de experiencia en diferentes partidos. Sé que están ahí y que me pueden servir de ayuda».
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