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Villacorta, en la biblioteca del centro juvenil de Navas de Oro. / I. J.
«Prometí que serían los últimos cuatro años y he cumplido»
JOSÉ VILLACORTA PURAS ALCALDE DE NAVAS DE ORO

«Prometí que serían los últimos cuatro años y he cumplido»

El regidor de Navas de Oro prepara su retirada de la política tras dieciséis años en el cargo y cuatro mayorías absolutas

CARLOS ÁLVARO

Sábado, 31 de marzo 2007, 03:18

A José Villacorta Puras, de 68 años, le ha llegado el momento de decir adiós a la Alcaldía después de cuatro legislaturas completas en el cargo. Tras las elecciones del 27 de mayo dejará el sillón que tantas preocupaciones y satisfacciones le ha dado. Dice el regidor de Navas de Oro que se va orgulloso de haber representado a un pueblo que se merece lo mejor.

-Son muchos años.

-Sí, dieciséis, pero yo me honro de haber sido alcalde de Navas de Oro porque es un pueblo trabajador y noble. Yo no soy de aquí, pero le estoy agradecido y le quiero. En Navas de Oro tengo mi familia y en Navas de Oro vivo, así que soy uno más.

-¿De dónde es?

-De un pueblo de Ávila, Navas de Arévalo. Mi familia vivía en Nava de la Asunción, pero nací en Navas de Arévalo circunstancialmente. Mi mujer es de Navas de Oro. Por mi profesión de militar -soy capitán de Ingenieros en la reserva- he tenido varios destinos. Hasta en el Sahara he vivido. Estuve en paracaidistas, en la legión, hasta que pasé a la reserva. Me vine a Navas de Oro y después de esperar unos años decidí presentarme para alcalde. Tenía 52 años y ahora tengo 68.

-¿Recuerda cuando entró?

-Sí, claro. Y lo que me dijo mi padre: «Lo que hagas por el pueblo, por el clero y a los pobres dés, te darán por culo los tres».

-¿Eso le dijo su padre?

-Sí. Y no crea, que alguna vez, en momentos muy apurados, me he acordado de ello. Bueno, es una anécdota y como tal hay que tomarla. Yo nunca la he ocultado. Lo cierto es que es más difícil ser alcalde de un pueblo pequeño que de una capital. Seguro. Estás para todo y apenas tienes vida privada. Eso sí, tengo que decir que, después de los sofocos que llevas, te queda la satisfacción de conseguir cosas para tu pueblo y eso es lo más grande. No me pesa haber sido alcalde de Navas de Oro. Estoy orgullosísimo.

-¿Cómo deja Navas de Oro después de dieciséis años de gobiernos?

-Pienso que hemos hecho una buena labor. Siempre se puede hacer más, pero estoy contento. En la primera legislatura logramos poner en marcha la residencia de personas mayores, que no es poco. Después llegó el centro de día, el centro de la juventud, que tiene una biblioteca con 13.500 volúmenes, el centro médico, equipado con todo tipo de aparatos y atendido por buenos profesionales en fin, que en política social se ha hecho una buena gestión. Luego se ha avanzado mucho en pavimentaciones, alumbrado y otras infraestructuras necesarias para el progreso del municipio.

-¿Le ha ayudado la Junta de Castilla y León?

-Mucho. Me ha dado mucho dinero. También nosotros nos hemos movido, porque hemos tratado de sacar dinero de donde no lo había. Ahora bien, puedo decir muy alto que me voy del Ayuntamiento sin dejar una sola deuda. Y lo sé bien porque los presupuestos los he hecho yo personalmente. La clave está en gestionar bien el dinero de nuestros administrados. Y luego están las prioridades, claro. Yo soy de los que piensa que lo primero que hay que atender son las demandas sociales; después, la cultura y por último las pavimentaciones y demás.

-¿Navas de Oro tiene las necesidades sociales cubiertas?

-Se ha progresado mucho. Llevamos años dando 400 euros a las familias por nacimiento. También damos dinero a los escolares para los libros de texto: 100 euros por niño. Ahí es nada. Hay familias inmigrantes que tienen hasta seis hijos que tocan a 600 euros para libros y material escolar.

-Habla de inmigrantes. ¿Hay mucha inmigración en Navas?

-Ya lo creo. Y están todos trabajando y perfectamente integrados. Hay ecuatorianos, búlgaros, polacos, marroquíes, etcétera. Todos se benefician de las políticas sociales del Ayuntamiento porque aquí se trata a todo el mundo por igual. También contamos con un cibercentro donde estas personas pueden comunicar con sus países.

-¿Cuánta población tenía el municipio cuando entró como alcalde y cuánta hay ahora?

-Cuando me hice cargo del Ayuntamiento éramos 1.464 vecinos y a día de hoy somos 1.527. Algo hemos ganado, pero lo más importante es que nos hemos mantenido. Esto es un triunfo. Hay pueblos que en los últimos años han seguido perdiendo población y es un drama. Por eso hay que ir a políticas que ayuden a fijar población y que retengan a los jóvenes.

-Con la oposición no se ha llevado muy bien que digamos.

-Soy de los que opinan que el que saca los votos, el que ha salido elegido, tiene que gobernar, y el que pierde debe respetarlo y hacer la labor de oposición. Bien, pues esto aquí ha brillado por su ausencia. No se puede judicializar la vida municipal como aquí ha hecho Izquierda Unida. Luego el juez ha ido archivando cada caso. Disgustos me he llevado, y muchos, pero no guardo rencor a nadie

-¿Por qué lo deja?

-Ya la última vez estuve a punto porque mi familia ya se opuso a que me presentara. Pero seguí. Lo cierto es que he sacrificado a mi mujer y a mis hijos y no es justo. Les prometí que serían los últimos cuatro años y he cumplido. Del Partido Popular solo puedo hablar bien.

-¿Quién será el candidato?

-Teófilo Martín, presidente de la asociación San Antonio, que gestiona la residencia de ancianos. Es un candidato ideal y creo que lo puede hacer muy bien.

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