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FIDELA MAÑOSO
Viernes, 9 de junio 2006, 02:00
Los Bordini, la familia de funambulistas más famosa del mundo, vuelve a Valladolid, una de las ciudades que mejor acogida les ha dado en toda sus actuaciones, según explica Michael Bordini, la sexta generación de la saga. Dsde hoy y hasta el 18 de junio, y en dos sesiones diarias, a las 20.00 y 22.00 horas, los vallisoletanos podrán disfrutar en la Plaza Mayor del espectáculo, que se desarrolla a 45 metros de altura, con el que se despiden de esta capital, aunque continuarán sus actuaciones por Extremadura y Andalucía hasta finales de año.
Entonces darán el salto transoceánico y se instalarán en Estados Unidos, inicialmente en Orlando, donde ya tienen contratos firmados, ya que quieren iniciar una nueva etapa. «Aunque mi padre y mi abuelo dicen que no es buena idea, nos vamos porque creemos que hay que intentarlo». Europa ya está trillada, sobre todo los países del Mediterráneo, y quieren darse una oportunidad los profesionales en activo y sus hijos, pequeños que actúan también en el espectáculo y que dentro de diez, o de quince años, quien sabe, quizá regresen a Europa. «Es la última oportunidad que los vallisoletanos tienen de vernos -explica sonriente Michael- y esperamos contar con ellos porque es una de las ciudades donde mejor nos han tratado». Y de nuevo mostrarán que están dispuestos a jugarse la vida, porque actuarán sin red y sin medidas de seguridad -solo los pequeños llevan protección, el menor de todos tiene seis años y actúa a 25 metros de altura- bajo la atenta vigilancia de los técnicos que forman parte del equipo. No obstante, trabajan con un buen material que revisan permanentemente y pasa los respectivos controles. Y es precisamente en este riesgo donde, dicen, está la clave. «Lo nuestro es un espectáculo al aire libre, no hay taquillas, y solo contamos con la aportación voluntaria de los que nos ven. Por eso tenemos que convencerles con nuestro trabajo».
Y es que su 'show' solo es posible si la gente colabora económicamente, aunque la aportación sea voluntaria. Parten de un precio simbólico y voluntario de cinco euros para los adultos y 2,5 para los niños. «La gente tiene que tener en cuenta que sin su ayuda no podemos seguir haciendo estos espectáculos de ciudad en ciudad».
Lo único que piden cuando van a un destino es actuar en la Plaza Mayor, en el corazón del municipio. Y estarán en la de Valladolid desde hoy, donde instalarán la torre metálica de 45 metros de altura y el cable sobre el que harán equilibrios con la pértiga y con la moto durante una hora y media. Hasta ahora solo han sufrido algún que otro percance, a excepción del accidente mortal que tuvo uno de los Bordini, que contaba con 73 años, en 1973 en Puerto Rico. «El abuelo se tenía que haber retirado ya con esa edad y yo espero hacerlo antes», cuenta Michael, de 29 años.
Quince integrantes
El grupo familiar lo integran actualmente quince personas, aunque son seis los funambulistas, incluidos los niños. No conciben otro modo de vida que el del ir de un sitio para otro mostrando lo que saben hacer.
De sus orígenes hay constancia en algunos libros. Los primeros datos apuntan a que ya en 1512 los Bordini hacían actuaciones callejeras, aunque no fue hasta 1936 cuando iniciaron el arriesgado espectáculo con la moto sobre el cable.
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