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Inmaculada Amor, en su fragua de Forjas Amor. Manuel Brágimo-Ical
La última artesana de la forja palentina

La última artesana de la forja palentina

El taller de Inmaculada Amor combina escultura, joyas y forja artística aunando la tradición con la innovación

david herrero-ical

Palencia

Sábado, 16 de noviembre 2019, 18:45

La palentina Inmaculada Amor regenta el único taller de forja artística y escultura de la capital, diferenciado de la labor del herrero tradicional. Su pasión se forjó desde muy pequeña, influenciada en mayor medida por su padre y principal maestro. Enfocó su educación al mundo de las artes plásticas, por lo que estudió en la Escuela de Artes de Palencia y, posteriormente, realizó el Bachiller de Artes, para proseguir en Valladolid en Artes aplicadas a la Escultura, con trabajos en diferentes talleres a partir de materiales varios. No obstante, reconoce que el principal maestro en forja ha sido su padre, aunque haya compaginado varios estudios con la ayuda en el taller familiar.

Desde el año 2000, hasta la jubilación de su padre en 2017, colaboró como diseñadora y escultora en el taller familiar de forja artística, donde combinó su trabajo con la realización de esculturas, trofeos y galardones. Su carrera comenzó a coger vuelo en el año 2002, al realizar su primera escultura pública, el Monumento al Herrero de Mazariegos, situada en la rotonda del Ayuntamiento de Mazariegos. La obra, fabricada en hierro, se caracteriza por fusionar el estilo figurativo y conceptual, en dos metros de alto.

Su aprendizaje y perfeccionamiento fue aumentando hasta que, con la jubilación de su padre, Inmaculada Amor fundó su propio taller, en el que «intenta mantener la forja artística al mismo tiempo que conjuga la escultura y la joyería contemporánea», explica. Además, deja clara la diferencia con el herrero, al centrarse en la «rehabilitación de herramientas del campo», mientras que ella se dedica «a la forja artística en la parte decorativa y plástica, aunque sepa arreglar herramientas», añade.

Amor detalla que «elabora toda la pieza, desde el diseño y los acabados, hasta la fabricación final». Supone «una seña de identidad» que la diferencia del resto, ya que puede realizar al cliente cualquier pieza a medida. Candelabros, lámparas, barrotes, trofeos o restauración a medida son algunos ejemplos de los trabajos que realiza en este ámbito.

Pérdida de lo artesano

«Todo se resume en la oferta y en la demanda», señala. La escultora y forjadora traslada que «hay que conocer y entender cualquier oficio artesano», ya que, aparentemente, «una lámpara de hierro forjado puede costar 1.000 euros, mientras que otra tiene un precio de 300 euros». «Ambas van a cumplir la misma función, pero no son iguales», dado que una de ellas es «industrial y no posee nada de forja, con material incluso similares al hierro o plásticos», recalca.

En este sentido, puntualiza que «habría que conocer realmente lo que se quiere comprar para poder comparar, porque cuando se intenta copiar los oficios artísticos, se llevan a cabo con otro tipo de materiales y técnicas para que lleguen a un precio muy barato al consumidor». Ese fenómeno provoca que la calidad se «pierda por el camino», sin olvidar la «estandarización de los diseños», por lo que se «pierde el valor añadido de las piezas únicas realizadas, a la contra, por los artesanos», asevera Amor.

Sin dejar de lado la forja artística y la escultura, Inmaculada Amor niega impedimentos o dificultades en su empleo por su condición de mujer, aunque reconoce que es «un oficio en el que se necesita tanto fuerza como maña, en mayor medida en el ejercicio de la forja artística, con el saber para realizar las cosas y la fuerza para mover materiales pesados». No obstante, explica que tiene el taller «adaptado con maquinaria para suplir esa carencia de fuerza».

Inmaculada Amor también ha realizado un Grado en Diseño y en Joyería, con el objetivo de poder desarrollar la creatividad compaginando este otro ámbito contemporáneo con la escultura y la forja. Sus piezas de joyería no solo tienen un sentido estético, sino que poseen un trasfondo a través de un mensaje.

La artesana afirma que está «muy concienciada con el medio ambiente», por lo que intenta reutilizar todos los restos de hierro, plásticos u otros materiales para darles «una segunda vida», aunque «todas las piezas de joyería tienen siempre un sentido», reconoce. De esta forma, entre toda su colección, Amor explica determinadas piezas originales, como es el caso de 'Invierno', realizado con un fruto seco a partir de unos colores de la gama de fríos, que introduce a la pieza en el cambio de estación. «'Selfi con mi amigo' es otro ejemplo, donde la historia se centra en un hombre que se está haciendo una fotografía con un árbol, «en relación al amor por la naturaleza», añade.

Además de su labor como artesana en la forja artística, en la decoración y en la joyería contemporánea, Inmaculada Amor también imparte cursos en diferentes ámbitos y materias. Su perfil se adapta a cualquier nivel y exigencia, ya sea un taller familiar para artesanos o universitarios, por lo que desarrolla unas clases específicas.

Entre los últimos recuerda el llevado a cabo en Lisboa, donde la contrató una empresa concienciada con eliminar todo tipo de residuos y plásticos de un solo uso, la cual intenta dejar el menor rastro de desechos en todos los eventos que organiza. De esta forma, dicho taller «iba orientado a 140 ejecutivos con el fin de fomentar la sostenibilidad», destaca Amor. Para ello, el curso trató sobre «joyería sostenible a con vasos de yogures reutilizados a través de una transformación de ese recipiente en una caracola». Con ello, cada alumno debía de «realizar una composición orientada en los fondos marinos y en las playas, a partir de elementos como la arena o conchas».

Una forma de«fomentar la creatividad de cada alumno, dado que cada elemento era aglutinado y sellado con pegamento, cuyo resultado eran composiciones propias de la mano de la creatividad e ingenio individual», apunta. Una actividad fundamentada en el «respeto al planeta con la idea de reutilizar todo lo posible».

El reciclaje no quedó ahí, y es que, a su vez, la palentina entregó a cada ejecutivo unos plásticos reutilizados de impresoras 3D para personalizar aún más cada diseño. A modo de virutas, Amor colabora con una empresa de impresiones que la cede todo el plástico sobrante de cada proceso, el cual es reducido a pequeñas bolitas para su utilización.

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