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Los más de 900 días que lleva Javier Avellaneda sin ver a su hijo de 10 años, pese a que cuenta con la custodia compartida, tienen una explicación según la madre del menor, Laura Molinilla. «La Audiencia dijo que tenemos que volver a una custodia compartida, pero deja al juzgado número 3 la decisión de cómo, cuándo y dónde entregar al niño», señala la madre, que cree que sus actuaciones se han ajustado a la ley, pese a la denuncia por sustracción de menores que ha interpuesto su exmarido. «En diciembre del año pasado tuvimos un juicio en el que pedí unas medidas cautelares para poder ejecutar la sentencia, pero que sea lo menos malo para el niño. Hay varios informes psicológicos, le hicimos un peritaje judicial en el que se desaconsejan que el niño pernocte con el padre una semana entera después de dos años y medio sin verle», explica.
El auto del Juzgado Número 3 expone que «dado el deterioro de la relación entre padre e hijo por el tiempo transcurrido sin tener contacto» será necesario que se inicien visitas vigiladas antes de que se llegue a cumplir de forma íntegra la custodia compartida.
«Yo mando una petición de ejecución de sentencia al Juzgado Número 3 y a su abogado diciendo que el miércoles a las 13:00 horas pase a recogerlo al colegio. Me persono en el colegio, pero no en la puerta principal porque sé que va a haber problemas», explica la madre, que relata lo que, según su versión, sucedió en ese encuentro. «Tengo que decirle que, porque va a ser un cambio sustancial en su vida, que el padre va a ir a por él. El niño le vio desde la ventana de arriba, empezó a llorar y a gritar, le cogieron dos profesoras y le llevaron a una clase. Javier, al ver que el niño no sale con todos sus amigos de clase, se metió dentro del colegio y se cruzó con el niño. Mi hijo le dijo que no quería ir con él y nosotros desde la portería oímos los gritos y los lloros», explica. Por su parte, Javier Avellaneda asegura que su exmujer coaccionó al niño para que no fuera con él y que tiene grabaciones que así lo prueban.
Al final, la Policía se personó en el colegio San José y, tras tratar de hacer ver al niño que debía ir con su padre y no conseguirlo, el menor se fue con su madre. «Estábamos con la Policía y él –su exmarido– dijo que si no se lo llevaba él, que no me lo llevase yo. Que vinieran los servicios sociales», afirma la madre.
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