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La campaña oficial de riego arrancó ayer en el campo palentino y los agricultores no dejan de mirar al cielo en busca de unas nubes que incrementen de forma natural el número de metros cúbicos por hectárea asignados a las dos comunidades de regantes de Palencia: la del Carrión y la del Pisuerga.
Los agricultores de las dos comunidades coinciden a la hora de señalar que es muy escaso el número de metros cúbicos por hectárea (4.000 para los del Pisuerga y 5.000 en el caso de los del Carrión). Y esta cifra tan baja ha obligado a los agricultores con tierras de regadío a adecuar sus cultivos a los recursos hídricos con los que van a poder contar esta campaña, tal y como apunta el presidente de la comunidad de regantes del Pisuerga, Luis Alberto Nebreda. «Los cultivos con más exigencia –como la remolacha, la alfalfa o el maíz– se han tenido que compaginar con otros que necesitan menos agua –como el cereal de regadío– por si acaso el año viene seco. Si no has adecuado la explotación a las previsiones y tienes cultivos de mucha exigencia, tendrás que condenar algún cultivo para sacar otros adelante», explicaba el presidente de esta comunidad.
Maíz. Es una de las plantas de regadío que tiene una mayor necesidad de riego. Llega a necesitar una media de entre 6.000 y 7.000 metros cúbicos de agua por hectárea en temporadas de mayor exigencia.
Remolacha. En años con pocas lluvias pueden llegar a necesitar entre 6.000 y 7.000 metros cúbicos de agua por hectárea y año
Alfalfa. Depende mucho de la lluvia. No obstante, suele necesitar entre 5.500 o 6.000 metros cúbicos de agua por hectárea y agua.
Trigo y cebada. Son cultivos que se suelen dar en secano, pero algunos tratan de mejorar los rendimientos sembrando en terrenos de regadío. No obstante, sus necesidades hídricas son bajas, unos 2.500 metros cúbicos por hectárea.
Girasol. La necesidad de agua de estas plantas no es muy alta. Se estima que entre 2.500 o 3.000 metros cúbicos por hectárea en temporadas secas.
Esa elección de unos cultivos u otros es casi una lotería en la que algunos deciden arriesgar y otros, van a lo seguro, debido a que hay una variable que no se puede controlar: la lluvia. Tal y como indica Moisés Fernández, de la comunidad de regantes del Pisuerga. «Miramos la temporada con preocupación. Los datos de los embalses son buenos, pero hay poca nieve en las montañas y la primavera parece que no va a ser muy lluviosa», afirma el presidente de los 3.000 regantes de esta comunidad, a la que pertenecen cerca de 66.000 hectáreas de la cuenca del Carrión.
La campaña de riego arrancó ayer, pero hace tres semanas que los agricultores de la cuenca del Pisuerga han comenzado a meter agua en los canales y a recibir el servicio. El 18 de marzo llegó el agua al campo para limpiar las tuberías y poner los sistemas a punto para ayer, un momento en el que se abrió por el completo el grifo y los aspersores comenzaron a regar en las dos comunidades de regantes.
Los tres primeros meses del año han estado marcados por una baja incidencia de precipitaciones en toda la provincia, pero parece que el próximo fin de semana cambiará la tendencia, ya que la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) informa en sus predicciones que el viernes y el sábado existirá un 95% de posibilidades de que llueva en Palencia.
La llegada de esta borrasca es un alivio para los agricultores, preocupados por ese bajo número de metros cúbicos por hectárea. No obstante, la CHD baraja incrementar en 500 metros cúbicos la temporada en el caso de los regantes del Pisuerga, que este año han visto reducido su cupo en un tercio, ya que han pasado de contar con 6.000 metros cúbicos en 2018 a tener 4.000 este año.
Por su parte, los regantes del Carrión tendrán 1.000 metros cuadrados más de agua que en 2018. No obstante, la campaña depende totalmente de Riaño y de esas ansiadas lluvias primaverales que pronto llegarán, aunque tal vez con una incidencia menor de lo que necesitan los cultivos a estas alturas de la campaña.
Los embalses del sistema Pisuerga-Bajo Duero (Aguilar de Campoo, Requejada y Cervera de Pisuerga) se encuentran al 64% y es previsible que ese porcentaje baje rápidamente, ahora que se ha abierto la campaña de riego, tal y como apunta el presidente de la comunidad de Regantes del Carrión. «El año pasado estaban peor los embalses pero empezó a llover en marzo y casi no hubo que regar hasta mediados de junio. Este año va a ser distinto porque hay mucha demanda de riego», asegura Moisés Fernández, que espera que la lluvia llegue cuanto antes para que esa bajada del volumen embalsada no sea tan acusada durante el inicio de la temporada de riego que ayer dio comienzo.
Al igual que ocurrió el año pasado, la CHD contempla nuevas reuniones durante los meses de abril y mayo, en aquellos sistemas donde la dotación disponible en marzo pueda ser insuficiente para garantizar el desarrollo de una campaña normal, por si las circunstancias climatológicas de la primavera permitieran incrementar dicha dotación por hectárea.
Será el día 16 de este mes cuando la junta de explotación se reúna para conocer la situación y recabar la información necesaria para determinar los problemas con los que se están encontrando los agricultores en este arranque de una temporada, que se prolongará hasta el 30 de septiembre y que mantiene al campo mirando al cielo, a la espera de esas ansiadas nubes.
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