Cómo está el Cristo del Otero?», preguntaba este jueves la profesora Chus Fuentes a los alumnos de Infantil, que esperaban ansiosos sentados en el suelo de la Sala de Audiovisuales. «¡Con las manos hacia arriba!», gritaban todos alborotados mientras levantaban los brazos para simular la ... postura de la escultura de Victorio Macho. «¿Y está sonriente o triste?», continuaba interrogando la docente a los alumnos más pequeños de La Salle. «¡Sonriendo!», respondían todos, al volumen más alto que podían, para que se les oyera.
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Las fiestas del Cristo comenzaron el sábado pasado con un torneo de fútbol y continuaron al día siguiente, el domingo, con una carrera infantil y una degustación de torrezno en el barrio palentino. Este domingo se pone punto y final a la celebración con la pedrea del pan y quesillo, tras la procesión de santo Toribio hasta la ermita. Y por este motivo, por explicar y acercar esta tradición a los alumnos de Infantil de La Salle, este jueves se acercó hasta el centro educativo la concejala de Cultura, Turismo y Fiestas, Laura Lombraña, quien primero explicó la historia de santo Toribio a los alumnos, algunos de los cuales ya la conocían e interrumpían todo el tiempo para narrarla ellos mismos a voz en grito, y posteriormente lanzó las bolsas de pan y quesillo desde el balcón (de la clase de segundo de Primaria) del colegio.
El cristo más alto de España, el Cristo del Otero, estaba este jueves simulado a lápiz y rotulador sobre un papel blanco (la escultura) y de color marrón (el cerro) en una de las paredes de La Salle. Antes de que la edil y alguna de las profesoras arrojasen las bolsas a los niños, que se levantaron ordenadamente por clases a recibirlas desde arriba, la docente Cristina Porro leyó un poema que un antiguo alumno, Martín Ortega Ibáñez, escribió a la figura de Victorio Macho. Los primeros versos sonaron así: 'Cuando llegues a Palencia, forastero/a ti, palentino, que al hogar regresas/verás enhiesta sobre tu cabeza/la imponente imagen del Cristo del Otero'.
Instantes después, los gritos, los chillidos y los saltitos infantiles. Los que esperaban la lluvia de bolsas aguardaban nerviosos y el resto, se reían de los golpes que más de uno recibieron en la cara o en la cabeza al mirar hacia arriba. Eso sí, todos disfrutaron y pocos lograron aguantarse hasta casa y no abrir la bolsa antes de tiempo.
Por su parte, los alumnos de Infantil de Maristas también disfrutaron de la pedrea del pan y quesillo, pero estos en el mismo cerro del Cristo del Otero, donde este jueves los profesores fueron en romería con los más pequeños hasta la lluvia de bolsas. Este viernes es el turno de los alumnos del Juan Mena y del Padre Claret, que también rememorarán esta tradición tan palentina con sus alumnos.
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