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Patricia Kraus, cantante
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Patricia Kraus, cantante
«Nunca he pretendido ser una diva de la música»A lo largo de sus casi 50 años en la música, la cantante, compositora y productora Patricia Kraus (Italia, 1964), hija de uno de ... los mejores tenores de la segunda mitad del siglo XX, el gran Alfredo Kraus, no ha parado de trabajar. El pop nunca fue lo suyo y hoy su portentosa voz, cargada de matices y de registros, ha encontrado su horma en la fusión del jazz y el blues y sus distintas variantes. Esta canaria de corazón afincada en Madrid echará mano de sus dos volúmenes de 'Alquimia' para deleitar al público que acuda al concierto que ofrecerá en la Plaza Mayor de Palencia este sábado a las 21:00 horas.
–Italiana de nacimiento, española y por sus venas corre sangre austríaca, inglesa y canaria.
–Soy una auténtica europea. Estoy afincada en Madrid, pero siempre que puedo voy a Canarias; en Las Palmas tengo a mi gente, a mi familia, pero también me encanta recorrer otras islas como Fuerteventura.
–Este año ha sacado a la luz el segundo volumen de 'Alquimia', pero muchos pensaban que Patricia Kraus se había retirado ya de los escenarios.
–Pues no he parado. Dejé hace muchos años el pop y he encaminado mi carrera hacia un circuito más cultural que no va dirigido al gran público. Ahora toco jazz y blues tanto en sitios grandes como pequeños y llevo en el mundo de la música desde que era adolescente. Antes de firmar con la discográfica en 1987, con 14 años ya actuaba con grupos.
–Después de su tránsito por distintos géneros, ¿por qué se ha decantado por la música latina?
–En el mundo del jazz hay distintas vertientes y uno de los ritmos que se ha introducido en este género es el latino, en el que me he metido, pero siempre desde la perspectiva jazzística. También me han influido mis raíces canarias. Hasta ahora no había profundizado en la música latina y en el último disco me he decantado por este estilo. A lo largo de mi carrera he ido conociendo distintos músicos que me han aportado pautas para poder afrontar este género que ha formado parte de mi universo musical desde que era niña, ya que en Canarias se han escuchado los ritmos latinos desde siempre.
–¿La fusión de jazz, soul y latino es la horma de su voz?
–Mi voz tiene muchos registros y puede abarcar distintos géneros. Y lo que más me gusta es poder desarrollar mi voz.
–Ha tenido arrestos para versionar el mítico mambo 'Oye cómo va'.
–Era un tema que cantábamos desde hace tiempo en distintos directos y decidimos grabarlo en condiciones para incluirlo en 'Alquimia 2'.
–¿Qué repertorio escuchará el público del concierto de Palencia?
–En el repertorio de la gira de este verano hacemos un recorrido por los temas de los discos 'Alquimia I' y 'Alquimia 2'. En el concierto de Palencia sonará jazz, blues y latino; será un viaje muy entretenido para el público. En Palencia ya he actuado varias veces y el público es fantástico y muy entusiasta. Me encanta la ciudad, tiene tradición, no es grande ni pequeña, se come muy bien… Es ideal para los músicos porque encontramos lo que nos gusta: un poco de todo. Me siento muy abrigada allí y su Plaza Mayor es tan coqueta… De la provincia también conozco Aguilar de Campoo, un pueblo muy bonito.
–A lo largo de sus casi 50 años en activo, ¿cómo definiría su carrera?
–Es una carrera de músico vocalista de la que me siento bastante contenta y orgullosa. Nunca he pretendido ser una diva de la música, sino hacer lo que realmente quería y desarrollar mi propia inquietud como voz, vocalista y músico. En los inicios no pude gestionar mi carrera, pero después siempre he procurado perseguir ese fin, que tiene sus cosas buenas y malas. He sido libre todo lo que he podido.
–No se ha preocupado, entonces, por alcanzar la fama.
–Nunca. En mis inicios me sentí muy manipulada porque nunca quise ser famosa, sino cantante y músico. Y fue difícil, pero aquí seguimos, aunque no sé por cuánto tiempo (risas).
–¿Ha sido una rebelde de la industria?
–La industria nunca ha tenido mucho interés en que yo formara parte de ella. Yo creo que hay muchos artistas que se han rebelado contra la industria, no solo yo. A mí me resultaba muy difícil proseguir mi carrera bajo los parámetros de la industria. Llámame rebelde (risas).
–¿Cree que su proyección artística se vio mermada por la grandiosidad de su padre?
–No. Yo lo que he intentado es hacer una carrera a mi manera y eso me lo he ganado yo misma, aunque reconozco que me ha costado.
–Siendo cantante, compositora y productora sorprende que siga impartiendo clases de canto.
–Me satisface poder compartir mis conocimientos y poder ayudar a otros artistas a mejorar vocalmente y a gente que se está planteando ser cantante y meterse en este berenjenal. Además, me resulta muy enriquecedor dar clases porque siempre se aprende de los alumnos. Últimamente imparto solo cursos intensivos y masterclass, ya que me resultaría complicado dirigir cursos a lo largo de todo un año.
–De los artistas actuales, ¿qué voces le fascinan?
–Vaya por delante que el tipo de música que se hace ahora no me gusta. Y si he de elegir, me gustan mucho las voces de Adele y Bruno Mars.
–¿La voz de un artista vocal hay que mimarla siempre?
–Sí. Si te dedicas a ser vocalista con registros complicados, tienes que cuidar mucho la voz. Un cantante tarda muchos años en cantar bien y si se tiene técnica y no has adquirido vicios vocales, se canta mejor a medida que pasan los años. Yo canto mucho mejor ahora que cuando tenía 20 años.
–Con 22 años representó a España en Eurovisión. ¿Qué recuerdos guarda de esa experiencia?
–Fui a Eurovisión de golpe, fue mi estreno profesional. Ahí me di cuenta de que esa deriva artística no era la que yo quería. No por nada, es que yo no me sentía cómoda. De esa actuación guardo un recuerdo agridulce. Para mí fue muy complicado gestionar lo que llegó después; de repente, de un día para otro, no podía salir a la calle porque todo el mundo me reconocía. Gestionar la fama es difícil, aunque afortunadamente tuve muchos arrestos para parar y decir a mi compañía que no quería seguir, una decisión que me generó muchos problemas porque transcurrió un año hasta que me dieron la carta de libertad. Fue un camino complicado, pero, a la vez, muy esclarecedor para mi carrera al coger el toro por los cuernos y proseguir mi carrera como artista, pero no a cualquier precio.
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