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Algunos lo atribuían «a cosas raras», sin aventurarse a aludir a espíritus malignos en suelo sagrado. Otros veían en las llamas una intencionalidad, una mano ... humana detrás. Y otros, lo achacaban a una simple cuestión de fatalidad, de auténtica mala suerte. Lo primero, imposible de saber. De lo segundo tomará nota la Guardia Civil para descartarlo o no. Pero lo que es seguro es que al santuario de Nuestra Señora de Alconada de Ampudia el fuego le persigue, porque en la noche de ayer volvió a arder la cubierta del edificio dos meses después de que el 5 de agosto se desatara un incendio en la misma parte del inmueble, si bien en esta ocasión de menor intensidad, pues a las 23:30 horas quedó controlado por los bomberos de Ampudia y de Paredes, que acudieron al lugar con dos camiones y una cesta para contener a las llamas.
En aquella ocasión, el incendio devastó la cubierta del edificio y obligó a los bomberos a trabajar con la precisión de un cirujano para sofocar unas llamas que acongojaban, pues se pensaba que el inmueble podía ceder por completo. Ayer, antes de las 20:30 horas, se declaró otro fuego en esa cubierta que, según señalaron los bomberos, afectó a más de cien metros cuadrados de tejado.
«Se ha quemado la parte que está encima del altar, la estructura de madera y el 'onduline' que habían colocado para protegerlo de las lluvias. Ha dicho el encargado que llevaban quince días sin trabajar y que no habían dejado ninguna luz allí», señalaban los servicios de extinción de incendios, que no se atrevían a lanzar hipótesis sobre las causas. «Igual había madera caliente debajo, que con estos días de sol y calor se ha reavivado», comentaban lacónicamente.
Fue el de ayer otro incendio en el tejado del santuario solo dos meses después del del pasado 5 de agosto, y aún hubo otro conato de fuego el 25 de agosto, si bien en aquella ocasión los bomberos no llegaron ni a acudir. Es sin duda un tejado gafado, un tejado que, cuando se declaró el primero de los incendios, se encontraba en obras de reparación desde hacía aproximadamente medio año para renovarlo. Con el fuego de ayer, habrá que volver a empezar de cero. Otro varapalo para las tres religiosas que viven allí -la priora Sor Mónica, de 42 años; y Sor Rosario y Sor Anunciación, de 75 y 88 años-, que tampoco sufrieron ayer ningún daño como consecuencia de las llamas.
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