La primera jornada en la que técnicos de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León han puesto este lunes en marcha el dron para monitorizar el interior de la cueva donde se refugió la osa herida en el ataque del 5 de junio y su osezno resultó insatisfactoria.
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El dron especializado en espeleología, derrumbes y emergencias no logró recoger ayer ninguna señal de ambos plantígrados.
Previamente, las cámaras térmicas colocadas no habían obtenido ningún contacto visual en seis días, desde que el viernes día 10 tomaran unas imágenes del osezno acercándose a la entrada de la cueva, después de que los técnicos que allí trabajan también registraran la presencia de la madre. Las extremas medidas de precaución tomadas por el equipo que allí trabaja por el peligro que supone una osa herida hacen difícil la labor desde el exterior de la osera. Porque, afirman fuentes de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta, que es complicado alcanzar señales de los diferentes puntos o cavidades del interior de la cueva, ya que se trata de un complejo calizo con múltiples galerías y pozos y de gran longitud, lo que conlleva una gran dificultad de hacer una prospección del interior y priorizando siempre la seguridad del operativo.
Esta complejidad de galerías y pozos dificulta también el trabajo del dron, que con toda probabilidad vuelva hoy a hacer una prospección.
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