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La sombra del coronavirus es tan alargada que las medidas preventivas han llevado a que se cancele una tradición tan arraigada como el besacordón de Palencia, un acto religioso que se desarrolla desde hace años cada primer viernes de marzo y en el que miles feligreses besan el cordón de la talla del siglo XVII que representa a Jesús de Medinaceli en la iglesia de San Miguel.
En un momento como el actual, en el que los contagios por coronavirus aumentan cada día, la Archicofradía de Jesús de Medinaceli había planteado que, como medida excepcional, este año se desinfectara el cordón después de cada beso de los fieles para evitar contagios, pero la decisión final ha sido mucho drástica. El besacordón se ha suprimido y los feligreses no podrán cumplir este año con este rito ante el peligro de propagación de contagios que tiene un acto como este.
La seguridad de los participantes en el besacordón es lo primero y por esta razón se ha decidido cancelarlo. «Esta tradición hace que haya mucho contacto de la zona de los labios de varias personas. Nunca ha habido ningún inconveniente, pero a raíz de este tema se está levantando una polémica. Sería un gran desacierto que por no tomar medidas surja algún problema», explicaba el presidente de la Archicofradía de Jesús de Medinaceli, que, como todos los feligreses, el viernes se tendrá que conformar con hacer una reverencia al cristo en señal de respeto.
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