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Almudena Álvarez
Lunes, 20 de marzo 2023, 10:37
En 2022 se produjo la tormenta perfecta para que cayeran las ventas de vehículos: pocos clientes, desabastecimiento de producto y mucha incertidumbre sobre el futuro ... de la automoción. Como señalan desde distintos concesionarios palentinos, 2022 fue un año desastroso para el sector con una caída de las ventas del 30% a pesar de que ya en el último trimestre de 2022 se empezó a notar cierta recuperación. Los dos primeros meses de 2023 confirman una tendencia creciente en el número de matriculaciones, que sigue siendo insuficiente para que el sector lo vea como una verdadera recuperación.
En 2019 en Palencia se matricularon 2.087 turismos y todoterrenos, 1.165 en 2020, 1.502 en 2021 y 1.401 en 2022. Las cifras reflejan la brusca caída en las ventas provocada primero por la pandemia y después por la guerra en Ucrania, el desabastecimiento, la crisis de componentes, la descarbonización y la retracción en el consumo.
Sin embargo, al igual que en el resto de la comunidad y del país, los primeros meses de 2023 han registrado un repunte en las ventas que quiere ser alentador. En Palencia se vendieron 102 vehículos en enero y otros 115 en el mes de febrero, lo que supone un acumulado de 217 matriculaciones en los dos primeros meses del año 2023 sobre los 165 de esos dos mismos meses del año anterior. Un incremento del 31,5% que, aunque esperanzador, porque crecer siempre es positivo, mantiene las cifras muy lejos del nivel de ventas de 2019 o de los primeros meses de 2020, cuando no había estallado la pandemia de la covid, por lo que todos coinciden en que todavía no se puede hablar de una recuperación del mercado.
«Es cierto que hemos recuperado las ventas con respecto a 2022, pero es que partíamos de unas cifras muy bajas y estamos todavía muy lejos de los primeros meses de 2020 y de 2019», afirma César Polvorosa, consejero delegado del Grupo Palausa, presente en ocho provincias con 12 centros y nueve marcas. De hecho, a estas alturas, los concesionarios han vendido en 2022 un 30% menos que en 2019, 2020 e incluso que en 2021, aunque financieramente están un poco mejor porque no pierden dinero.
«Parece que empezamos a ver la luz, pero la coyuntura sigue siendo muy compleja», comparte Marta Franco, gerente de Grupo Vicauto, concesionario oficial de Renault, Nissan y Dacia. Por eso las marcas esperan «un crecimiento plano» a lo largo de este año en un país que necesita tener en el mercado un volumen de un millón de ventas y que, según las previsiones, no llegará a las 800.00 ventas.
Además los concesionarios están sufriendo una gran transformación, una revolución total en la relación con los clientes y con los fabricantes, el negocio se está concentrando en menos manos, hay menos operadores y si antes eran monomarca, ahora venden varias marcas para ser rentables. Tampoco se quedan solo con los vehículos nuevos, en sus catálogos también aparecen coches de ocasión, Kilómetro 0 y marcas 'low cost' para «tocar todos los palos» y atender a la demanda y necesidades de los clientes. Sin olvidar la línea que traza en el horizonte el año 2035 para los vehículos de combustión.
«Tenemos que estar muy atentos a todos los movimientos», insisten, mientras explican que para facturar lo mismo necesitan más volumen de ventas y otras marcas, porque las que tenían penetraciones del 10% ahora se han quedado por debajo del 5%. «Si antes se vendían 100 coches y diez eran Citroën, ahora son solo cinco y el mercado se reparte entre muchas más marcas por lo que necesitamos más marcas para facturar lo mismo», resume César Polvorosa. «Y no basta con facturar lo mismo, tenemos que crecer. Porque estamos en un negocio muy maduro, en continua expansión y si no creces en facturación y volumen, te mueres», sostiene.
Pero no solo eso. El interés en potenciar la venta de vehículos eléctricos, el incremento del precio de las materias primas y la inflación están tirando hacia arriba del precio del vehículo de combustión que se está equiparando en precios al del eléctrico y se está convirtiendo casi en «un artículo de lujo», afirma Polvorosa. Pone como ejemplo el coste de un Citroën C3 que hace dos años se podía comprar desde 12.000 o 13.000 euros y ahora parte de 18.000 euros. Un porcentaje muy alto, de entre el 20 y el 30% que se reproduce en todas las marcas.
Como señalan, el suministro se va recuperando y la situación ha cambiado, acortando los plazos de entrega. «Tenemos vehículos que ofrecer, pero falta alegría», afirma César Polvorosa, que insiste en que todavía no se aprecia un verdadero cambio de tendencia. Las marcas empiezan a tener más producto y los concesionarios pueden ofrecerlos en sus instalaciones. «Tenemos la oferta en los concesionarios, pero no está equilibrada con la demanda y se siguen produciendo retrasos en lo que se vende bajo pedido, con las características que quiere el cliente», señala Polvorosa. En este caso puede haber lista de espera de 6-8 meses, pero siempre se puede comprar un coche similar en esté en el stock del concesionario. Los tiempos se reducen también en el caso de marcas como Renault, que se está beneficiando del tirón de los nuevos modelos como el Austral, que se fabrica en Palencia, lo que además contribuye a que Renault se siga posicionando como la marca que más se vende en la provincia, seguida de Toyota, Seat, Audi y Dacia.
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