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Guillermo Palomero. FUNDACIÓN OSO PARDO
«Lo del oso por la calle en Velilla es un suceso anecdótico, no preocupante»

«Lo del oso por la calle en Velilla es un suceso anecdótico, no preocupante»

Guillermo Palomero, presidente de la Fundación Oso Pardo, asegura que el radiomarcaje es «eficaz para algunos ejemplares conflictivos que comen en entornos urbanos, algo más habitual en Asturias»

PILAR GIMENO

Palencia

Sábado, 28 de mayo 2022, 00:08

Un curioso episodio dejó atónitos la madrugada del pasado sábado a algunos vecinos de Velilla del Río Carrión, que pudieron ver con sus propios ojos cómo un ejemplar de oso pardo deambulaba por la calle Mayor de la localidad antes de acercarse al río y atravesar La Reana para adentrarse en el monte. Frente a quienes sostienen que el incremento de la población osera en la Montaña Palentina está detrás de episodios como éste, Guillermo Palomero, responsable de la Fundación Oso Pardo, asegura que se trata de un hecho excepcional: «Son episodios accidentales. Por lo que tengo entendido, era un oso joven que buscaba pasar de zona y se metió por donde no debía. No había nada que le atrajera, no buscó en los contenedores». Palomero cree que fue un suceso anecdótico y que no debe ser motivo de alarma: «Que pasen entre las casas de una aldea porque tienen que llegar a la otra ladera o no han encontrado la ruta adecuada es anecdótico. Llama la atención, pero no nos parece un comportamiento preocupante o peligroso que necesite intervención alguna».

Las palabras de Palomero alejan, por tanto, ese suceso de los casos de habituación del oso pardo a entornos urbanos que se han sucedido en otras áreas de la Cordillera Cantábrica, de forma más acentuada en el occidente asturiano. Esos ejemplares, destaca, son pocos y «habitualmente se trata de osos jóvenes u osas con crías que son molestadas por los osos adultos y que encuentran comida y recursos en los pueblos. Estamos trabajando para corregir esos comportamientos», añade.

El curioso paseo nocturno del oso de Velilla se suma a otras recientes informaciones que han puesto al plantígrado en los titulares. Hace algunas semanas, los entornos naturales situados entre las localidades de Santibáñez de Resoba y Triollo se cerraban a las visitas para proteger a tres jóvenes crías. Pero, ¿puede suponer el incremento de visitantes a los montes cantábricos un factor de riesgo para la especie? Palomero subraya que no es preciso restringir ciertos accesos y se decanta por regulaciones temporales que permitan evitar incidentes cuando se constata que algunas oseras se hallan en las inmediaciones de áreas frecuentadas por senderistas. «En este caso, por ejemplo, se ha restringido el acceso mientras están las osas. Luego, cuando se marchen con las crías crecidas y no exista riesgo de incidentes, se reabre la ruta otra vez. En todos los lugares del mundo con osos hay este tipo de restricciones», apunta.

Con todo y tras más de dos años de trabajo, la Junta de Castilla y León y el Grupo de investigación del oso pardo cantábrico del IMIB, ponían en marcha el pasado mes se septiembre un programa de radiomarcaje que tiene, entre sus objetivos, la reducción de conflictos entre osos y hombres advirtiendo de la presencia de «osos conflictivos», aquellos cuyo comportamiento puede producir daños.

Ya hay precedentes de un proyecto similar en el Principado de Asturias en el que trabajan conjuntamente la Fundación Oso Pardo, la administración regional y la Universidad de Oviedo. Se trata de un programa de radiomarcaje, explica Palomero, para «controlar esos osos que se están habituando a comer en entornos urbanos». Gracias a estas técnicas, se pueden aplicar medidas de persuasión efectivas, con el empleo de balas de goma, cuando se constata que hay ejemplares «problemáticos o en fase de serlo». Después de treinta años, añade, «tenemos la información necesaria para hacer una gestión adecuada de las poblaciones oseras. Hemos trabajado con seriedad y ha crecido la población», asevera.

Consejos para recorrer los montes y evitar un encuentro fortuito

Con el objetivo de alcanzar la máxima difusión entre los usuarios de actividades de ocio en montes oseros, el proyecto LIFE Osos con Futuro –coordinado por la Fundación Oso Pardo– ha lanzado un vídeo de animación que muestra cómo recorrerlos mejorando la seguridad tanto de los osos como de los visitantes. El objetivo final de la pieza audiovisual es contribuir a la compatibilidad entre las actividades recreativas en la naturaleza y la presencia de osos en un contexto como el actual, en el que aumentan tanto estas actividades como la población osera.

El vídeo divulgativo, alojado en el canal de Youtube de la Fundación, cuenta la historia de dos grupos de visitantes que se comportan de manera muy distinta mientras recorren un monte osero: por un lado, un padre con su hija, que actúan de forma responsable y disfrutan de la excursión; por otro, una pareja con conductas inapropiadas que pone en riesgo a los osos y a sí mismos. El contrapunto entre ambos sirve para hacer hincapié en lo que se debe hacer, y lo que no, para evitar un encuentro fortuito con un oso, y para saber cómo actuar si, aun así, esta situación excepcional ocurriera.

Dirigido a todos los públicos, también aborda las recomendaciones de actuación ante el encuentro con un oso, incluso aunque se produjera una carga o una muy excepcional situación de ataque. Ante ese encuentro fortuito se recomienda que nunca se debe reaccionar de forma agresiva o dando voces, o intentar un acercamiento, que el plantígrado identificaría como una amenaza.

Guillermo Palomero cree que las poblaciones oseras de la Cordillera Cantábrica gozan de buena salud y, desde hace algunos años, la Fundación emplea procedimientos genéticos para estudiar con mayor grado de detalle la evolución de la especie y sus áreas de distribución. Hasta hace un tiempo, subraya, «el número de osas con crías era el indicador utilizado para estimar la población y analizar su evolución y sus áreas de reproducción. En la actualidad, los censos se realizan con herramientas genéticas, ya no es tan fácil discriminar un grupo de osas de otro».

Pese a que las cifras que constatan un crecimiento sostenido del plantígrado, el responsable de la Fundación Oso Pardo se muestra preocupado por los efectos del cambio climático a medio y largo plazo. «Estamos comprobando que el oso hiberna menos y que algunos osos, durante los inviernos más suaves y con mayor disponibilidad de alimentos, no lo hacen».

Aunque algunas investigaciones apuntan a que el cambio climático tendrá un impacto sobre algunas especies vegetales que conforman la dieta habitual del plantígrado, Palomero no cree que la alimentación sea un problema para el oso pardo. «Parece claro que hay algunas especies vegetales importantes que van a sufrir una regresión, pero otras especies pueden verse beneficiadas y producir más frutos a una mayor altitud sobre el nivel del mar, como en el caso de los castaños».

Lo que sí le preocupa, advierte, es la virulencia que puedan tener los incendios en un futuro. «Todos los especialistas coinciden en que, como consecuencia del cambio climáticos, los incendios serán más dañinos, agresivos y difíciles de controlar, y esto sí puede alterar el hábitat del oso y de otras muchas especies. Estar preparados para atender estos incendios debe ser una de nuestras primeras obligaciones si queremos proteger nuestra fauna y el medio ambiente», advierte.

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