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«El bibliobús es una ventana para la cultura de muchos pueblos». Con estas palabras el coordinador bibliotecario, Igor Pérez, define una iniciativa que cumple ... en la provincia de Palencia 50 años de funcionamiento. Nos tenemos que remontar a 1938, fecha en la que se puso en marcha el primero en España, concretamente en Cataluña, —estaba destinado a elevar el ánimo a los soldados del frente—. El primer bibliobús que entró en servicio en Palencia fue en el año 1971, «siendo probablemente el primero en el medio rural. Dicho vehículo estuvo en funcionamiento hasta mediados de los 80. Lo mantenía el Parque Móvil de Ministerio y se mantuvo con piezas de otro retirado de otra ciudad, lo que nos puede dar una idea de su estado», explica Pérez.
En la actualidad, el Centro Coordinador dispone de una flota de tres bibliobuses, que recorren un total de 178 municipios con una frecuencia de 21 días. Cada bibliobús suele visitar cinco pueblos al día en un itinerario que cubre el mapa provincial desde San Salvador de Cantamuda hasta Cevico de la Torre, desde Ledigos hasta Espinosa de Villagonzalo.
Son las 9.40 horas de un viernes y en Magaz de Pisuerga Teodoro Merino y Asun Méndez ya han abierto las puertas del bibliobús A. Se preparan, como cada día, para recibir a los lectores con la mejor de sus sonrisas. Merino, que lleva 34 años trabajando en este servicio, confiesa sentirse feliz: «me encanta tratar con la gente de los pueblos, son personas cercanas y muy agradecidas. Es como una hermandad. Es una cercanía total». También Méndez —lleva 13 años— subraya el carácter «agradecido y gratificante» de su trabajo. No tarda en llegar la primera usuaria, Pilar Rodríguez, que no siempre tiene claro lo que va a leer. De hecho, suele pedir consejo. «La lectura me ayuda a no pensar mucho las cosas, también es cultura. Me siento muy bien leyendo y no quiero que se pierda este servicio», reconoce.
Con una bolsa naranja asido del brazo, llega Pedro Mañoso, cuyos intereses pasan por el arte románico y las obras de la novelista Matilde Asensi. Para él, este servicio tiene un valor trascendental en el medio rural: «Su importancia radica en que no nos tenemos que desplazar a ningún sitio para poder leer. Aquí tengo todo lo que quiero. Todo lo que puede ser, está aquí, porque si no lo hay ellos te lo consiguen». Eufemia Carmen Gutiérrez Gómez se ha llevado a su casa a Pérez Reverte; las novelas históricas y románticas son lo suyo. La lectura, explica, le aporta satisfacción, conocimiento y le ayuda a «pasar tantos ratos distraídos» de la vida en el medio rural «porque ver la televisión mucho tiempo es un tanto aburrido». Sin embargo, añade, la lectura le transporta «a otros sitios, a otros mundos, la mente se hace más abierta».
María Jesús Monje Merino –hace 40 años que tiene el carné de usuaria– se decanta por las revistas. «Me encantan coser y hacerme mi propia ropa y las revistas de costura y de burda me ayudan mucho. Para mí este servicio esencial, me da la oportunidad de estar al día y me da ideas».
Revistas de cocina, costura o viajes, novelas, libros con letra grande, títulos de autores o temas locales, memorias, biografías, manuales y obras de psicología, manualidades, literatura, lectura infantil, juvenil, dvd's… Cada bibliobús dispone de unos 4.000 títulos. Además, el Centro Coordinador cuenta con un depósito que ronda los 20.000 ejemplares. Los usuarios de Magaz de Pisuerga presumen de acabar recibiendo todo aquello que buscan. «Lo bueno de trabajar en red con el resto de bibliotecas de Castilla y León es que nos permite dar siempre respuesta a la demanda de los usuarios. Nosotros hacemos todo lo que está en nuestra mano para que los vecinos de estas localidades tengan las mismas posibilidades que el ciudadano que vive en un municipio con biblioteca municipal o de la Junta», asegura Méndez. Buena conocedora de sus usuarios, afirma que las novelas y las revistas están entre el material más demandado. «La gente lee y mucho. Más de lo que nos creemos. A las mujeres les gusta vivir, se interesan por temas de salud, de comida… les gusta estar al día». Muy pronto, avanza María José Sánchez, la directora de la Biblioteca Pública, se va a incorporar el préstamo de los audiolibros —que facilitarán junto a un reproductor con altavoz— con títulos clásicos como 'El Lazarillo de Tormes', 'El Quijote' o 'La tía Tula' y otros más recientes como 'El libro del mal amor'.
María José Sánchez anuncia que de cara al próximo año se está estudiando la posibilidad de ampliar a servicio a municipios como Brañosera, Valoria del Alcor y San Andrés de la Regla, tal y como han solicitado. De ser así, se incorporarán a la ruta que mejor se adecue. También, concreta, barajan la posibilidad de retirar algún pueblo tras detectar «que durante un periodo extendido en el tiempo ya no sale nadie, pero antes vamos a establecer unos contactos con los alcaldes de los respectivos municipios para conocer el porqué de esta situación».
Recientemente la Diputación de Salamanca ha puesto en marcha el biblio-cajero, un autocar que combina el reparto de libros y el de cajero automático para luchar contra la desertización financiera que castiga a 130 pueblos de la provincia. Es una idea buena que comparten tanto Igor Pérez como María José Sánchez. «Sería interesante que la provincia de Palencia también valorara implementar algo parecido. Al menos, habría que estudiarlo», afirman. «Se trata de economizar un servicio muy arraigado, pero habría que estudiar detalladamente si se puede gestionar, si tenemos el personal suficiente y cualificado. Para los usuarios sería muy interesante», subraya Pérez, quien recuerda cómo Holanda dispone de un servicio análogo o cómo en Inglaterra, además de libros, va un médico en estos autobuses. «Algunos países europeos son ejemplos de lo que se está haciendo, quizás podríamos observar lo que hacen», manifiestan, y destacan la posibilidad que ofrece el bibliobús para ser una plataforma futura para tramitar gestiones administrativas.
En este mismo sentido, en el de «aprovechar un servicio consolidado» se manifiesta Teodoro. Considera que el bibliobús «está un poco infrautilizado» en la España Vaciada. «Antes de que se haya incorporado el bibliocajero en Salamanca nosotros ya veníamos hablando de que se podía aprovechar un poco más, es costoso, pero está consolidado. No sabemos para qué, si como cajero, para repartir medicinas, de mensajería, temas burocráticos, pero si vamos todos los días hasta tal sitio, ¿por qué no lo aprovechamos? Rentabilicemos un servicio que funciona. La gente es mayor, es lo que es la España Vaciada, y les daríamos un servicio más completo», afirma con rotundidad Méndez.
Necesidades
Además de mayor presupuesto para la renovación de documentos en préstamo, la programación actividades culturales y la formación de usuarios en nuevas tecnologías, los responsables de las bibliotecas móviles consideran clave poner en marcha un cuarto bibliobús. «Estamos en la España Vaciada y nuestro mandato constitucional es ofrecer información y eliminar barreras de cualquier tipo, bien sean geográficas o socioculturales».
Precisamente, después de 20 minutos de la primera parada Teodoro y Asun se desplazan al Centro Rural Agrupado Cerrato de la localidad. El pitido de la biblioteca móvil anuncia su llegada. A los pocos segundos comienzan a salir niños y niñas para devolver sus libros y pedir prestados otros ejemplares. De animales, de miedo, del mar, hasta de magia y de gigantes... «Vamos por los colegios y se nota mucho. Los niños te piden tractores, dinosaurios o títulos que tienen que ver con temas que están viendo en clase como los castillos, la Edad Media o los hombres de la caverna», dice Teodoro. Mientras los más pequeños regresan a sus aulas, Teodoro se acerca hasta la guardería municipal de la localidad. Allí le espera una de sus trabajadoras, Maite Rodríguez González, que le devuelve los cuentos que han estado leyendo en el aula: «Nosotros trabajamos mucho el fomento a la lectura y la biblioteca móvil les da la opción de no repetir títulos».
Una hora después Teodoro y Asun continuarían su ruta por Hontoria de Cerrato, Tariego de Cerrato y Baños de Cerrato para finalizar a las 14.00 horas una jornada laboral que es mucho más que un trabajo. Su implicación va más allá, «al final acabas queriendo a la gente, nos sentimos terapeutas, escuchamos, también nos escuchan… quién no necesita que se le escuche». Hacen comunidad y no dejan a nadie de lado porque ellos llegan donde nadie llega.
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