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Flores estos días junto a la escultura del diablillo en Segovia, obra de Abella. Antonio de Torre
En la muerte de José Antonio Abella
Opinión

En la muerte de José Antonio Abella

Se ha ido el último renacentista, como le llamábamos en broma. Se ha ido también un gran novelista en el panorama nacional. Pero no se ha ido del todo. Él sabía que el legado más cierto que podía dejarnos eran esas historias sacadas a la brava de la vida

Tomás Sánchez Santiago

Martes, 9 de julio 2024, 06:26

A María Jesús. A Héctor y a Óscar

Ponía conciencia plena en todo lo que hacía. Y hacía mucho. Eso era de tal manera que ... las cosas para él no acababan donde todos suponíamos que tenían que terminar sino más allá, justo donde acampaba la dignidad humana. Ese era el espíritu del gran José Antonio Abella, que acaba de dejarnos. Nos conocimos por primera vez hace muchos años. Fue de refilón, cruzándonos en una biblioteca pública cuando él terminaba un acto literario y yo iba a comenzar otro. Estoy convencido de que ninguno de los dos supusimos que aquel saludo ocasional y ciego no era más que el detonante de una amistad que también, como todo lo demás en su vida, iba a alargarse más allá de sí misma, donde empiezan las aguas insobornables de la fraternidad.

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