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En una hora de paseo podemos caminar alrededor de seis mil pasos, más de cuatro kilómetros y menos de lo que se recomienda para evitar ... el insano sedentarismo. Este ejercicio consume unas doscientas calorías, energía que compramos en forma de alimentos del supermercado, en plena inflación. Si optamos por el coche, hay que llenar el depósito de gasolina, aún más cara. Así pues, cualquier movimiento de un lado a otro comporta un presupuesto considerable, un esfuerzo y, si se conduce, requiere prestar atención.
Por eso, con los años, preferimos el tren o el autobús, mejor si son puntuales y confortables para darle al usuario calidad. Tengamos presente que se tarda más de una hora en desplazarse de Salamanca a Valladolid, por ejemplo, pagando un precio similar al de una hora de trabajo. Muchos de ustedes conocen las tarifas para sus propios tramos: desde Palencia, Segovia, Ávila, Zamora o León. Tanto dinero dedicamos cada día para sufragar nuestros tránsitos.
Este miércoles, el Presidente de la Junta anunció la gratuidad del transporte público, una medida estratégica, que ha funcionado extraordinariamente bien en otros países como incentivo contra la despoblación. No es un regalo para castellanos y leoneses porque lo pagamos con nuestros impuestos, pero me parece una excelente noticia para el medio ambiente, en plena moda de negacionismo climático. También creo que es una fantástica propuesta para la economía doméstica, tan perjudicada.
Aunque habrá opiniones respetables de todos los gustos (y partidos, también dignos de respeto), convendría estudiar los efectos de la medida sobre la economía regional y la movilidad sostenible antes de oponerse. La propuesta no es a mi modo de ver ni frívola, ni superficial, ni populista. Ya he dicho que está en línea con las ensayadas en otros países desarrollados con éxito, responde a las necesidades actuales y compensa los efectos del crecimiento disparado de los precios. Uno de esos aciertos, tan raros en la política actual, que merece ser subrayado.
Cientos de euros al mes se gastan muchas personas en ir y volver del trabajo, en ir a visitar familiares o moverse entre diversos destinos. El ahorro de esos costes parece una de las subvenciones más beneficiosas que imaginarse cupiera, así que tal vez merecería la unanimidad de los grupos políticos en las Cortes y comentarios positivos en los foros. Así, como lo creo, lo digo: enhorabuena y en buena hora.
Porque hay que laborar mucho para ingresar cada diez euros, el precio medio de una hora de trabajo. Y lo que no gastemos en transporte, será un regalo de tiempo, tan valioso, el único recurso imposible de multiplicar, en verdad escaso. ¿Qué no daríamos por alargar un instante feliz, extender la alegría? Como el tiempo es oro, ahora lo que conviene es aplicar la medida anunciada sin demora, demostrando con hechos el compromiso con la gente y la atención a las demandas más relevantes. Cada mes de retraso, nos roba vida.
Esta noche ya nos han birlado otra hora, entre las dos y las tres de la mañana de un sábado, cuando la mayoría de la gente duerme o baila. También hay personas cuidando a otras en los hospitales, policías protegiendo nuestra seguridad. Servidores públicos y trabajadores privados garantizan que todo funcione. Muchas de esas mujeres y de esos hombres se desplazan en transporte público, trabajan en lugares distantes de donde viven y pagan de su bolsillo el autobús.
Pronto, esperamos, no tendrán que hacerlo en la región más grande de España, una de las más extensas de Europa, donde consumimos tanto tiempo, que es dinero, en ir de un lado a otro. ¿Y qué haremos con lo que no gastemos? Ahorrar, invertir o consumir, todo ello beneficioso para la economía regional. Los agentes económicos privados toman decisiones racionales según sus intereses, así que devolverles parte de los impuestos es como reintegrarles su tiempo, un acto de justicia primaveral.
Ya casi estamos en el mes de abril; recuerden la canción de Joaquín Sabina y no dejen que se lo roben. Disfrutemos responsablemente cada minuto, aunque nos agobie lo que pasa por el mundo, que es grave sin duda. En lo más cercano, Castilla y León, vigilemos el cumplimiento del compromiso asumido en las Cortes y pensemos en los viajes que haremos por esta Comunidad para disfrutar de su patrimonio y de la naturaleza, celebrando el buen tiempo y el hermoso paisaje desde la ventanilla del bus.
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