

Secciones
Servicios
Destacamos
Si no he entendido mal, el anuncio podría redactarse en estos términos: «Se precisa comprador de club deportivo dotado, a ser posible, de raíces ... locales, aunque no es necesario que se remonten a los tiempos del Empecinado. Bastarán unas breves referencias de abolengo y algún padrón añejo que garantice la dosis sedante de confianza necesitada por la afición.
»Dada su inclinación al riesgo y su disposición consustancial a soportar con aplomo los episodios de incertidumbre, se valorará positivamente su condición de empresario de la plaza; alguien discreto pero ilustre, vehemente pero risueño, locuaz pero lacónico, tacaño en el gasto corriente e injustificado, pero con ínfulas filantrópicas en el dispendio de lo trascendente; dispuesto a endeudarse y arriesgar de la noche a la mañana gran parte de ese patrimonio atesorado con celo, sabiduría y prudencia durante años —y que lo ha convertido en un candidato oportuno— en ese loco y desquiciado azar semanal, disfrazado a duras penas de lógica estadística, que es el fútbol profesional: una suerte de ensalada mézclum compuesta por ingredientes tan impredecibles e indomables como la arbitrariedad de unos colegiados asistidos por el VAR, un puñado de lesiones inoportunas, otro de malos rebotes, remates y pepinazos, la pericia individual y la estrategia colectiva, que tanto se valoran, además del aliño intenso de lo impredecible.
»Se precisa, por tanto, un prócer empresario y paternal, un líder al frente capaz de guiar al pueblo con delirio napoleónico, aunque dispuesto a someterse dócil y paciente, como un parlamentario europeo, a la escurridura de críticas sobre decisiones, palabras y hechos que a diario habrá de caerle encima como el agua del riego descuidado en un balcón.
»Se valorará sobremanera su capacidad promocional para repartir poses de impacto entre el palco del Parque de los Príncipes y la gala de los Golden Wines —como pudo hacer José Moro junto a Losada si la ciudad no hubiese desdeñado su interés ante los fulgores de Ronaldo—, o como hace Cerezo entre la gala del Balón de Oro y la de los Premios Goya.
»Se necesita, si no es mucho pedir y ya metidos en harina, un emprendedor fabuloso que regale versículos a la prensa, un ingeniero capaz de armar quimeras imposibles para el resto de los mortales, o proyectos renovadores y reformistas que preserven la pátina dorada de la tradición. Un presidente de club generoso y versátil, capaz de pasar durante el descanso de un partido al alcalde y al ministro de Transportes una servilleta con la solución inédita, viable, barata y compatible para soterrar las vías sin morir en el intento.
»Y en la medida de lo posible, nos gustaría que entre sus cualidades se hallaran las propias de un renovador inmovilista, de un neófito con experiencia, de un ermitaño de masas, o de un conformista exquisito. El club de nuestra ciudad necesita más que nunca un propietario que nos ría las gracias mientras pone a los listillos resabiados en su sitio; un patrón convincente que bese a los niños y abrace a las abuelas, que mire a los ojos y dé la mano con firmeza; capaz de convertir en firma su palabra y hablar con cincel sobre las piedras. Un presidente que nos cambie por dentro, que nos haga mejores, que baje el desempleo y aumente el PIB; que imponga manos y cure el papiloma solo con decirlo. Un presidente de club que lidere la repoblación de la cuenca del Duero al tiempo que ficha con tino en el mercado de Segunda. Un ciudadano que propicie la paz en Gaza, en Yemen y en Ucrania; que invite a Trump a su bodega y lo haga llorar de caridad y compunción con un Gran Reserva. Razón, etcétera...»
Si no he entendido mal, el anuncio podría redactarse en estos términos.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.