
Pobre Juana Rivas
La ventana indiscreta ·
«Las sentencias judiciales no se anulan con el griterío de la calle, corriendo o escondiéndose»Secciones
Servicios
Destacamos
La ventana indiscreta ·
«Las sentencias judiciales no se anulan con el griterío de la calle, corriendo o escondiéndose»Juana Rivas, supongo que con el dudoso atenuante de la ignorancia, estuvo un mes desaparecida, reteniendo a sus dos hijos, menores de edad, para burlar ... una orden judicial que la obligaba a entregarlos al padre. ¿Se pensaba que eso no iba a tener consecuencias? Después de agotar todos los recursos, una condena de dos años y medio de prisión que, si se pudieran repartir entre los feligreses del 'cantamañanismo' galopante no pasarían de minutos de cárcel, pero ahora, después de tanta coña marinera con el 'Yo también soy Juana', se ve en la soledad del torero, en el centro del ruedo y frente al astado. La que tiene que entrar en la cárcel es ella y, lamentablemente, todos los que jalearon a la nueva 'madre coraje' ya se han puesto de perfil.
¿Qué cómo puede ordenarse el ingreso en prisión a una mujer que ha sufrido violencia de género? Otra vez lo de las churras y las merinas. Ser una víctima de la violencia de género no exime del cumplimiento de una orden judicial y por mucho maltrato que haya sufrido, Juana Rivas tiene que cumplir, como todos los demás, las decisiones judiciales. Son asuntos diferentes pero, en mala hora, se vio arropada por el 'Yo también soy Juana' de las redes y debió de creer que eso era una especie de licencia para saltarse la orden de un juez, ratificada por la Audiencia Provincial de Granada.
Incluso Mariano Rajoy, otro 'bienqueda', siendo presidente del Gobierno se puso de su lado, posiblemente para rentabilizar la situación, porque en él no cabe la ignorancia: ¿Hay que ponerse en el lugar de esta madre…? ¡Adelante, don Mariano, póngase ahora en su lugar! Y detrás, el aluvión de marisabidillas afónicas de tanto gritar 'Yo también soy Juana'. Venga, mañana es tarde.
En este caso participaron muchas organizaciones y colectivos feministas apoyando a Juana y llevándola en procesión para que contara su caso a la rosa de los vientos. Todos los que chuparon cámara deberían saber que ser víctima de violencia de género y rebelde con una resolución judicial, son cosas bien diferentes. Admitida como real la violencia sufrida, ella hizo caso omiso de resoluciones judiciales que la obligaban a devolver los niños al padre.
Durante un mes estuvieron animándola a seguir en su rebeldía, ofreciéndole refugios apartados para que no la pudieran localizar y montando incluso tinglados de firmas para reclamar no sé bien qué ni a quién. Ahora toca cuestionar el buen juicio de jueces y fiscales, olvidando que Juana Rivas estuvo, desde el principio, mal asesorada por gente que se apuntó a su causa como el que se suma a una manifestación que pasa por la calle. Aquellos barros, estos lodos.
Podemos entender que Juana Rivas no quisiera entregar sus hijos a su ex marido, pero casos como el suyo los hay a millares. Las sentencias judiciales no se anulan con el griterío de la calle, corriendo o escondiéndose. Y aunque tarden cinco años, llegan.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.