

Secciones
Servicios
Destacamos
No soy ni abogado ni mucho menos jurista. Solo poseo una escueta inteligencia natural. Yo no puedo saber con absoluta seguridad si el futbolista Dani ... Alves violó o no a esa mujer que lo acusó con pleno convencimiento y cuyo valiente testimonio merece todo nuestro apoyo y nuestra solidaridad. Lo que sí sé es que pago mis impuestos. Esos impuestos nos permiten exigir jueces preparados y diligentes que hagan cumplir las leyes. Ahora el TSJC ha absuelto al futbolista, lo que supone una afrenta insoportable para muchas personas bondadosas e inteligentes de este país. Recuerdo que el revolucionario francés Robespierre sostuvo que el Rey de Francia Luis XVI no podía ser juzgado porque eso era tanto como sugerir la posibilidad de que pudiera ser inocente.
Robespierre no era un cínico. Creía firmemente en la culpabilidad sin necesidad de juicio de Luis XVI. A Dani Alves, más de doscientos años después, le ha pasado lo mismo. Si Dani Alves puede ser juzgado, es que cabe la posibilidad de que sea no culpable, y eso es inadmisible. Luis XVI era culpable porque representaba una ideología política en descomposición, aunque él como ser humano tuviera derecho a un juicio justo. Y en la sentencia de Alves no se dice que sea inocente, sino que la acusación no alcanza a demostrar el delito de manera indubitable. Y entonces prevalece el clásico latino de 'in dubio pro reo'.
Ahora estamos en un momento estelar de la historia en donde el «in dubio pro reo» está en descomposición. El problema de los delitos que se dan en la intimidad es la dificultad de su acreditación. Solo cabe llenar el mundo de cámaras. Si hubiera habido una cámara en ese lavabo al que entraron Alves y su presunta víctima los jueces no habrían dudado. Si yo fuese una de las tres juezas que ha absuelto a Alves llevaría muy mal que me acusaran de practicar una justicia patriarcal. ¿El 'in dubio pro reo' es justicia patriarcal? A las juezas les ha parecido que no lo es. Pero puede que lo sea.
No lo sé, yo prefiero pensar mucho antes que juzgar rápido ¿Cómo se sale de este laberinto? Pues como siempre, recurriendo a la literatura y volviendo a leer «El proceso» de Franz Kafka. En esa novela salimos todos. ¿Nos interesa la ley? No, por dios, que exige estudio y miles de libros. Un buen linchamiento es más popular y no necesita inteligencia sino emociones. Alves, como Luis XVI, es culpable de estar en el lado equivocado de la Historia. Su derecho a la justicia sería tanto como reconocer la posibilidad no de su inocencia, sino de su no culpabilidad.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.