García-Gallardo, presidente bis
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«Nunca se le escuchó a Igea un planteamiento similar, pues en un Gobierno solo puede haber un liderazgo político y, si es de coalición, parece lógico que emane del pacto de coalición»Juan García-Gallardo, vicepresidente de la Junta de Castilla y León, explicaba en una entrevista de Montse Serrador publicada por ABC el pasado domingo que ... él no quiso asumir ninguna consejería, como hizo Francisco Igea la pasada legislatura con Transparencia o como sucede con las vicepresidencias del Gobierno de España, porque «este es un primer gobierno de coalición (de PP y Vox) que necesitaba un líder político con tres consejeros técnicos que dominan a la perfección la materia sobre la que van a gobernar. Tener una cartera me hubiera impedido ejercer con responsabilidad ese liderazgo político, que va a ser la principal de mis funciones».
Un día después participó en un acto público en Madrid, un desayuno organizado por el Fórum Nueva Economía, para reforzar ese perfil, al estilo de los presidentes autonómicos, habituales de este tipo de encuentros. En él planteó sus puntos de vista en cuestiones como el feminismo, el estado de las autonomías o la memoria histórica, de sobra conocidos y en línea con el ideario de Vox. García-Gallardo ya ha comenzado a ejercer, por tanto, no como vicepresidente del Ejecutivo, sino como un presidente bis. O como un súper consejero de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Industria, Comercio, Empleo, Cultura, Turismo y Deporte. Nada nuevo por lo que respecta al método: es algo que en España inventó y practicó a la perfección Pablo Iglesias con los ministerios de Unidas Podemos en el gabinete que nombró Pedro Sánchez tras las elecciones de noviembre de 2019. Sí por lo que respecta al ámbito, una comunidad autónoma, la nuestra por lo menos. Tras el pacto entre PP y Ciudadanos de 2019, los consejeros de una y otra formación se esforzaron por mostrarse como parte de un único gabinete, a pesar de las lógicas diferencias. Nunca se le escuchó a Igea un planteamiento similar, pues en un Gobierno solo puede haber un liderazgo político y, si es de coalición, parece lógico que emane del pacto de coalición, que es el documento donde se deben plasmar las líneas políticas maestras.
.A expensas de que transcurran los cien primeros días de rigor, conviene no prejuzgar las consecuencias del arriesgado planteamiento expresado por García-Gallardo. Habrá que esperar a ver en qué consiste eso del 'liderazgo político' y hasta qué punto se encuentra cómodo el presidente Mañueco con el esquema. Y por supuesto, también viene bien recordar que, como con todo lo relacionado con la administración de lo público, hay una ley, la Ley del Gobierno y de la Administración de la Comunidad de Castilla y León, que establece qué es un presidente, un vicepresidente y un consejero, para qué sirven y qué responsabilidades tienen, de modo que no sea algo que pueda decidirse de cualquier manera. Según el articulado de esta norma, de 2001, los primeros cinco cometidos de todo consejero son: ostentar la representación de la Consejería; desarrollar, en el ámbito de su Consejería, la acción de gobierno establecida por la Junta de Castilla y León, bajo la dirección y coordinación de su Presidente; dirigir, coordinar e inspeccionar su Consejería, así como las entidades vinculadas o dependientes de la misma; preparar y presentar a la Junta anteproyectos de Ley, proyectos de Decretos y propuestas de Acuerdos relativos a las cuestiones propias de su Consejería; y formular el anteproyecto del presupuesto referente a su Consejería. Mucha tela para un perfil meramente técnico, ¿no? Si son consejeros, y Dueñas, Veganzones y Santonja así han sido nombrados, lo deberían ser completamente, es decir, con todas las atribuciones propias del órgano de dirección al que pertenecen, de indudable impacto y foco políticos.
De lo contrario, bajo una doble tutela constante –porque Mañueco es el que dirige todas las consejerías y se responsabiliza de sus actuaciones en última instancia–, se producirían varios desajustes que pronto serían percibidos. Sobre todo en las sesiones de control en Las Cortes. Esto es, que hay dos presidentes, que hay dos clases de consejeros, quees un derroche usar consejeros para lo que podrían decidir viceconsejeross, que hay dos líneas de gobierno… Vamos a esperar a que se cumplan los cien días. Entonces haremos un primer balance.
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