Sumar y los partidos aliados en la coalición mantienen estos días una intensa negociación sobre las condiciones en las que se debería remodelar el proyecto que encabeza Yolanda Díaz, en un intento de detener el desprestigio político y reputacional derivado del escándalo Errejón. Además de la elección de Verónica Barbero como nueva portavoz, la coalición se enfrenta a cambios más profundos en el grupo parlamentario y en la misma identidad del bloque. Importantes fuerzas políticas de la alianza izquierdista se muestran partidarios, incluso, de enterrar la marca Sumar como sigla de la coalición. En una carrera contrarreloj porque la intención de voto en las encuestas se derrumba por momentos, miembros como IU, Compromís o Más Madrid reclaman acometer una reconfiguración de todos los puestos y activar mecanismos más democráticos para la toma de decisiones. En la práctica significa arrinconar el liderazgo de la propia Yolanda Díaz y, en definitiva, la personalidad en torno a la cual se construyó el movimiento. Con todo, no sería objetivo atribuir exclusivamente al caso Errejón la deriva de una iniciativa fallida que desde su nacimiento no ha logrado hacer llegar a la sociedad un proyecto creíble y de futuro.
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