

Secciones
Servicios
Destacamos
Se abre el telón y comienza el espectáculo. El director de escena, bien embreado para poner en escena los espectáculos lúbricos de su labor política, ... obscenos a veces, ha sacado de su chistera inagotable las virtudes y los modos de quienes gobernarán con él a la nación más poderosa de la Tierra. He aquí el reparto de actores que Donald Trump ha colocado ya en el fascinante escenario de su presidencia, surrealista a veces y argumento de sainete otras, para renovar desde la Casa Blanca los principios sacrosantos, el orgullo secular y la potencia creciente de los Estados Unidos de América. Que nadie busque ideologías en este inventario de gama alta destinado a alumbrar un nuevo imperio yanqui con la tradicional marca de los «gingoes», tan flamantes como los del presidente Theodore Roosevelt, el vaquero que expulsó de Cuba al ejército español a punta de pistola.
La política de alto rango y las teorías conspiratorias tienden siempre a unir a los adversarios, y así es como Robert F. Kennedy, sobrino del presidente asesinado John F. Kennedy e hijo del fiscal general Robert F. Kennedy, también asesinado, llega a la Secretaría de Sanidad de la mano de Trump. A pesar de su desamparo familiar, ese Robert marca de los Kennedy tiene un componente de favor para los seguidores de Trump con varias y absurdas marcas vitales: se opone a toda clase de vacunas y al uso del teléfono móvil porque causa cáncer, y sostiene que parte de su cerebro ha sido devorado por un gusano parasitario que entró en él en un viaje a Tailandia. Esas excéntricas teorías y su título de abogado le han permitido llevar ante los tribunales causas tan absurdas como el calentamiento de la Tierra sólo en las playas.
El nombramiento de Secretario de Defensa a Peter Hegseth, era hasta ahora presentador en la cadena ultraderechista Fox News, tras ocupar puestos militares de bajo rango en Guantánamo, Irak y Afganistán. «Con Peter al mando, los enemigos de Estados Unidos quedan avisados. Nuestras Fuerzas volverán a ser Grandes, y Estados Unidos Nunca Retrocederá», avisa Trump con el uso de las mayúsculas, una de sus señas de identidad por escrito. Ese nombramiento amistoso evita el de algún peso pesado para la jefatura del Pentágono, la mayor fuerza militar del mundo. Tras la experiencia de su mandato presidencial, Trump ya había avisado que no volvería a apoyarse en figuras castrenses en el Ejército que llegaron a calificar al presidente de fascista. El anuncio llega también a un grave momento frente a dos guerras abiertas, en Ucrania y en Oriente Próximo, que Trump pretende terminar lo antes posible. La rivalidad incesante frente a China es otro peligro bélico de primer orden.
Marco Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha establecido una amistad paradójica con Donald Trump que le ha tendido la mano para lograr un aprecio republicano y merecer el puesto de Secretario de Asuntos Exteriores, defendiendo sus propuestas de intervencionismo estadounidense vital en el exterior, cada vez más moderado. Rubio comenzó siendo muy crítico con el presidente ruso Vladímir Putin, se opuso a la ayuda militar y económica estadounidense a Ucrania y defiende que esa guerra debe llegar ya a su conclusión. Sobre la guerra en Gaza, el senador de origen cubano considera que la milicia radical palestina Hamás «tiene el 100% de culpa» en ese conflicto, en la que Israel ha matado a más de 42.000 palestinos, muchos de ellos mujeres y niños.
En el equipo de cerebros que liderarán las iniciativas de Donald Trump, destacan dos sobresalientes: Elon Musk, quien en colaboración con el patriota estadounidense Vivek Ramaswamy, dirigirá el Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Así anunció D.Trump la ilusión de lo desconocido: «Estos dos asombrosos estadounidenses allanarán el camino para que mi Administración desmantele la burocracia gubernamental, reduzca drásticamente el exceso de regulaciones, recorte los gastos superfluos y reestructure las agencias federales». «Esto hará temblar al sistema y a todos los implicados en el despilfarro gubernamental», declaró Donald Trump, quien calcula los despilfarros y el fraude masivos en el gasto público anual de 6,5 billones de dólares. Se podrían recortar dos billones de dólares de gasto público, calcula Elon Musk. Su empleo le dará poder sobre los reguladores burócratas quienes, según él, están frenando el desarrollo de Tesla y de SpaceX, sus empresas de coches y satélites.
He ahí lo más trascendental de los jefes de la legión trumpeana, la tripulación de una nave que está quizás regida por orgullo y borrachera de poder.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Los libros vuelven a la Biblioteca Municipal de Santander
El Diario Montañés
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.