Juan Roig Valor
Viernes, 27 de octubre 2023, 12:52
En las protestas de los chalecos amarillos, se estima que se destruyeron un 75% de los radares de las carreteras francesas. La respuesta del Gobierno francés es hacerse con la nueva generación de elementos de control automático de velocidad. Unos que, además de ser más fiables, también son más difíciles de destruir.
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Se trata de un radar de torreta, capaz de identificar 15 de las nuevas infracciones que ha introducido Francia en su reforma del Código de Circulación de 2023. Similar a la Ley de Tráfico española, se incluye el uso del teléfono mientras se conduce o dentro del casco para las motos o circular por los carriles de emergencia, por ejemplo.
Sus características son una pesadilla para los conductores: la torreta mide cuatro metros de alto, por lo que es prácticamente imposible que una persona lo dañe y detectan decenas de vehículos al mismo tiempo, tanto por la parte delantera como por la posterior. Son esbeltos y oscuros, lo que, sumado a su distancia de acción, hace que sea demasiado tarde para frenar cuando se han identificado.
Por si fuera poco, sus flashes son imperceptibles al ojo humano.
Según el diario galo, solo uno de cada cinco de los que están situados en las carreteras está operativo, los demás tienen un carácter meramente disuasorio y pueden ser trasladados a otros puntos en función de las operaciones especiales de Tráfico.
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Además, la seguridad vial viene marcada por la llegada de la inteligencia artificial. Los radares son capaces de identificar el habitáculo –algo que ya ocurre en España a través de los helicópteros Pegasus–, pero ahora son los modelos de análisis pictórica que determinan, automáticamente, si se está usando el móvil al volante.
Este tipo de aplicaciones ya están funcionando en Reino Unido y en Australia, pero todavía requieren la validación por parte de un agente, que revisa la imagen que el software envió automáticamente al identificarla. Una vez se haya entrenado lo suficiente el programa de reconocimiento, este podrá comenzar a operar de manera autónoma.
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En España, Tráfico cuenta con algunas medidas muy eficaces para controlar la seguridad, desde drones hasta furgonetas camufladas, pasando por radares móviles y helicópteros. Sin embargo, una de las introducciones más recientes es una particularmente potente, porque funciona con tecnología lidar, mucho más precisa que los radares tradicionales.
Se trata del Velolaser, el conocido como 'radar invisible', porque se puede camuflar con mucha facilidad tras el poste de un quitamiedos y es apenas imperceptible. Es móvil, inalámbrico, se puede instalar en escasos minutos en cualquier carretera y su batería tiene hasta ocho horas de duración.
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Actualmente, la DGT cuenta con 60 Velolaser en las carreteras españolas.
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