
Julia Martínez, la levantadora feliz
HALTEROFILIA ·
Julia Martínez, subcampeona máster de halterofilia, practica piedra vasca y powerliftingSecciones
Servicios
Destacamos
HALTEROFILIA ·
Julia Martínez, subcampeona máster de halterofilia, practica piedra vasca y powerliftingCuando Julia Martínez se encuentra ante una barra no contempla otro escenario que levantarla. Con esa mochila de positivismo acude a las competiciones. Y sale ... a la tarima con una cara de felicidad que choca con la tensión de la halterofilia. «¡Esto lo levanto como si nada! ¡Voy a dejar a todo el mundo loco!», se dice. La segoviana, subcampeona de España en la categoría máster de menores de 40 años, habla de una actitud hacia la vida mientras carga en el gimnasio de las pistas Antonio Prieto su barra para colocar las pesas.
Julia es una levantadora tardía. Era monitora de actividades colectivas en los gimnasios –aeróbic o zumba– hasta que abrieron un box el 'crossfit' en su pueblo, Palazuelos de Eresma. Fue por curiosidad profesional, pero se enganchó enseguida. «Es un deporte muy completo, muy duro y se hace en clases colectivas y la gente entrena todo a la vez. Es una pequeña competición en grupo todos los días y se sufre tanto que se crea una comunidad». Ese menú variado incluía halterofilia. «Empecé a mover pesos y vi que lo que mejor se me daba era todo el tema de fuerza». Así llegó al powerlifting, especialidad de levantamiento en tres movimientos diferentes que practicaba un antiguo jefe suyo. «Estás casi para competir», le dijo hace tres años.
Empezó a competir, combinando el powerlitfing con la halterofilia y el levantamiento de piedra vasca. El abulense Julio Jiménez, su mentor, fue pionero en practicar este deporte fuera del País Vasco e impulsó un campeonato regional en Arévalo. Julia, doble campeona de España de su categoría en powerlifting, acumulaba buenos registros (142,5 kilos en sentadilla, 65 en press-banca y 145 en peso muerto) y empezó a competir a tres bandas. «Soy una curiosa y me gusta todo. Volvía locos a mis entrenadores».
Julia comenzó a viajar y agradece lo bien acogida que se ha sentido en pequeñas localidades como Gorliz (Vizcaya). La piedra vasca evalúa el número de alzadas –del suelo al hombro– que logran los competidores en determinado tiempo. El campeonato de Euskadi, el más 'oficial', plantea una bola de 63 kilos, un cubo de 75 y un cilindro de 88 en un periodo de tres minutos para cada una. Julia levantó ocho veces el cilindro, siete el cubo y 21 la bola: una alzada cada nueve segundos. «Hay estrategias de tandas. En los primeros 30 segundos haces tres alzadas lo más rápido posible y descansas. En el último minuto vas a muerte, a lo que puedas. Es un deporte durísimo». Subcampeona en tierras vizcaínas, la segoviana ha ganado los tres torneos disputados en Arévalo.
Del powerlifting a la halterofilia, Julia encontró a un entrenador que simultanea ambas disciplinas y la piedra vasca. Compitió en categoría máster de mayores de 35 años en el campeonato de España en 2017 y fue subcampeona. «Vi que se me daba bien». Empezó en la categoría de menos 64 kilos y afrontó un cambio de hábitos para competir en la anterior, la de menos de 59 kilos. «He bajado de peso corporal sin perder casi nada de masa muscular»» El resultado: en una categoría inferior es más competitiva.
La segoviana bajó cinco kilos en unos siete meses y, aunque no está obsesionado con la báscula, sí lo revisa cada día cuando se acercan las competiciones. «Hay que entrar. Como te pases 10 gramos, no compites. Tampoco te puedes quedar corta porque pierdes fuerza. Así que tienes que ir al milímetro». Define la última semana antes de una competición como una «locura» para cuadrar cuentas. «·Te lías a beber agua para el día anterior no beber y perder líquidos. A alguno le toca correr con ropa fuerte para sudar y bajar los últimos 100 metros para entrar».
La diferencia de pesos entre powerlifting y halterofilia le obligó a decidir. «Bajar a 59 me dejaba en el limbo y en desventaja en powerlifting; y 57 era demasiado para mi constitución». Así, en el último año ha dejado a un lado el powerlifting y ha mantenido los buenos resultados en halterofilia. Este año ha vuelto a ser subcampeona de España, derrotada por la misma rival de su primera participación. «¡Es la misma puñetera! La tengo entre ceja y ceja», sonríe Julia, de 39 años. No habrá de momento posibilidad de revancha: aunque ahora la segoviana tiene mejores marcas, el próximo año cambia de categoría y su rival se queda. ¿Campeona de España en 2020? «Más me vale. Debo ser la única persona deseando cumplir los 40 porque paso de ser la vieja de mi categoría a la joven de la siguiente».
Julia, masajista y entrenadora personal, agradece no haber tenido que desterrar muchos tabúes por levantar pesas. «Hay mujeres que te miran y te dicen: 'Es que yo no me quiero poner como tú'. A mí me molesta que una persona opine del cuerpo de otra». Suele entrenar con gente del mismo perfil. «Vamos siendo cada vez más y las mujeres fuertes nos tenemos mucho cariño las unas a las otras. Si vemos un brazo gigantesco, lo queremos para nosotras». Y da una explicación a los prejuicios. «Una mujer poco musculosa es más manejable, siempre ha sido así. Una mujer fuerte puede ser más independiente, más segura de sí misma. Es esa losa cultural de querernos dejar por detrás».
Julia terminó el año segunda en la Copa de España, hace dos semanas en Gandía, de nuevo con la miel en los labios. «Tengo un don para las platas...» Con ello se cierra una temporada en halterofilia que comenzó en el mes de abril, en Valencia. Su objetivo principal para el próximo año se centra en el Campeonato de Europa Máster de halterofilia, a celebrar en Holanda el próximo mes de mayo. El panorama es prometedor por la segoviana, que aspira a ganarlo tras ser octava en el Mundial celebrado el año pasado en Hospitalet.
Entre tantas opciones, la halterofilia es la más técnica. «Eso supone un reto para mí. Yo soy fuerte, pero no soy tan técnica. Es mi debilidad, y eso me pica». Su entrenador, Carmelo González, vive en Socuéllamos y ella le manda cada día una decena de vídeos de sus entrenamientos. «Soy muy lenta. Cuando pegas el tirón a la barra, lo más importante es colarte debajo. Como no tengas la velocidad suficiente, va cayendo y no la atrapas». Ha levantado 63 kilos en arrancada y 78 en dos tiempos. No está mal para un levantadora tardía. Y feliz.
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.