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La operación se ha llevado con absoluto secretismo hasta que pudo ser anunciada al mediodía de ayer. De hecho, Rafa Llorente ya estaba entre los jugadores que se dieron cita en La Albuera el miércoles pasado para iniciar la pretemporada, pero no podía entrenar pues faltaba resolver su situación contractual. Se trata de un extremo de 18 años al que Manu González tiene una fe extraordinaria a pesar de que no ha disputado muchos partidos en la categoría. Hace dos temporadas, siendo todavía juvenil, ya debutó con su club de origen, Las Rozas. No fue hasta la temporada pasada que logró arañar más minutos, los suficientes para convertirse en uno de los jugadores sobre los que los grandes clubes de Madrid, en concreto el Real Madrid, puso sus ojos. «Mi experiencia en Las Rozas ha sido muy buena. El segundo año en Segunda B ha sido hasta ahora el mejor año deportivo de mi vida, aprendí muchas cosas». Ahora está en Segovia, donde cree que puede crecer y sacar todo lo que se espera que lleva dentro.
«Principalmente vengo por el interés que ha tenido Manu desde el primer día», comentaba ayer antes del entrenamiento. «Vino a Las Rozas a hablar conmigo y me mostró una confianza y una sinceridad desde el primer día que me ayudó a tomar la decisión. También este club tiene una gran historia, me atrae mucho el campo, los jugadores tenía muy buenas referencias». Había otras opciones, pero Llorente y sus representantes no han querido responder a ellas porque «ni de lejos se parecían a esta». Y una de esas opciones es la que terminó generando cierto revuelo justo antes de que el jugador hablase ante la prensa. Porque el interés del Castilla es real y las conversaciones se han mantenido, pero hay una norma que ha jugado a favor de la Segoviana en este caso concreto, que es la que dice que no se puede ceder a un jugador el mismo año en que se le ficha y, ante la posibilidad de contar con pocos minutos y no crecer como debe hacerlo a su edad, ha aparecido esta posibilidad de la cual se pueden aprovechar mucho tanto el club, como Llorente. Por tanto, no viene a la Sego cedido por el Castilla, porque nunca llegó a tener contrato con el filial blanco.
Como jugador, él se define como un futbolista «de ataque; tengo desborde, calidad y regate. Voy a intentar desarrollar más el gol este año, a ver si hay suerte. Esperemos que sí y marque muchos goles con la Segoviana». Es el perfil de banda que estaba buscando Manu González, al que le gusta utilizar a los futbolistas de las bandas a pierna cambiada, con lo que perfectamente podrían convivir en el campo dos jugadores con capacidad de regate y desborde como Javi Borrego propio Rafa Llorente, aunque podrían ser perfiles parecidos. Como, aunque no podía participar al cien por cien, ha estado acercándose a Segovia para ir siguiendo los entrenamientos y conocer a los compañeros, ya ha podido valorar la acogida del vestuario, «cercano desde el primer día». También sabe que la convivencia de la mayoría de los efectivos ya ha permitido que se generen unos automatismos internos que es importante conocer pronto e integrarse.
El discurso de Llorente tiene una estructura que no aparenta para nada los 18 años que tiene. Habla sin nervios, se piensa las respuestas y busca enseguida las vueltas que puedan tener las preguntas. Por eso seguramente cuando se le pregunta por objetivos personales él reconduce y habla de equipo: «Este equipo no tiene límites, no nos vamos a poner techo y vamos a ir a por todas. ¿Personal? Marcar el mayor número de goles posible y alcanzar las máximas victorias posibles». Otra de las ventajas que tiene es que, al venir del grupo madrileño de Segunda B, conoce muy bien a ciertos rivales. «Jugué contra el Navalcarnero el año pasado, son rivales muy duros pero estamos seguros de que si trabajamos día a día y estamos todos juntos, se puede ganar a cualquiera». Otro detalle que habla del carácter de este nuevo fichaje de la Sego: en Las Rozas llevaba en su camiseta el nombre de 'Rafita', que no le gusta nada y pretende sustituir en Segovia por la primera letra de su nombre y el primer apellido.
La llegada de Rafa Llorente, el cuarto fichaje para esta temporada, soluciona una de las vacantes que quería cubrir Manu González; ese perfil de banda y con desborde que pueda tener gol y crear ocasiones para materializar. Llorente también puede jugar en diferentes zonas del ataque, con lo cual es un perfil de cierta polivalencia.
Ahora quedan por llegar otros tres o cuatro jugadores. La preferencia es un central, perfil que ahora mismo solo tiene cubierto con Javi Marcos y Rui. Si puede ser, zurdo, porque así cabe la posibilidad de no tener que buscar un lateral izquierdo que complemente a Rubén, único en su especie ahora mismo en la plantilla. Tanto el club como el entrenador ya han avisado que estas llegadas podrían tardar, que dependen mucho de las opciones que el mercado pueda ir arrojando en un mes de agosto en el que se terminarán de configurar las plantillas de Primera Federación y haya jugadores que empiecen a buscar su futuro en la Segunda. Ofrecimientos ha habido, pero se confía en afinar todo lo posible.
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