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Jorge Volpi
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«Twitter provoca la ira como condición propia del actual discurso público»Jorge Volpi es un mexicano poco al uso, más de música sinfónica que de mariachis, más de biblioteca que de farra, que se doctoró en ... filología hispánica en Salamanca con una investigación sobre el zapatismo y los intelectuales Desde entonces vive a caballo entre su país y España. Su producción ensayística y de ficción está jalonada con el Premio Alfaguara, el Biblioteca Breve o el Planeta-Casa de América. Acaba de publicar 'Enrabiados' (Páginas de Espuma).
–¿Qué le hizo volver al cuento y a reescibir algunos pretéritos?
–Hay un par de textos antiguos y otros nuevos. Mientras estaba en la pandemia se dio el impulso que no tenía antes de volver al cuento. Y eso determina el orden y el tema de conjunto.
–El título de libro, 'Enrabiados', es el de una historia que escribe uno de sus personajes, aunque en todos hay enfado.
–Una de las emociones que caracterizan nuestra época tiene que ver con cólera, la ira, la rabia. Está presente en la política, en las redes sociales, en la familia. El libro apela a esos sentimientos mezclados con la avaricia, la envidia, para mostrar la manera actual que adquieren en nuestra época.
–'Atonalidad' reúne cuatro historias de músicos. ¿Cómo ha cambiado el Volpi melómano desde 1992?
–Tengo más conocimiento ahora que cuando hice la primera versión. Trabajé en el Conservatorio de México en un puesto muy básico pero me permitió convivir a diario con los músicos. Con los años, he programado festivales y ciclos en la UNAM lo que me puso en contacto con los profesionales. En realidad lo único que ha cambiado es la mucha música escuchada en este tiempo.
–¿Es la literatura es español un poco sorda?
–Es verdad que en la literatura en español, pese a su tradición de cultura musical, no aparece demasiada veces la música. Hay excepciones como Alejo Carpentier, melómano que escribió mucho de músicos.
–En 'Poética' describe el mundo literario desde la sátira.
–El humor es otra cosa no tan presente en nuestra literatura actual. Se echa en falta. La gran literatura española viene del Lazarillo, del Quijote y la picaresca. Luego se ha vuelto solemne, trágica, dramática más que humorística. Por eso era otro elemento que me interesaba explorar.
–Dedica varias invectivas a la red del «pajarraco azul». ¿Fuente de ira?
–Las redes también han desatado, por su propia arquitectura y manera de ser, distintas emociones y determinan la manera en que nos comunicamos. Desde su diseño Twitter lo demuestra: provoca que se escriba rápido, es una red en la que casi nadie entra en los enlaces, solo se quedan con los titulares. Es una actividad en la que se ganan adeptos por ser violento. Esa red provoca que se desate la ira como condición indispensable del discurso público en nuestra época. Cada vez me interesan más las redes porque es donde se lleva a cabo buena parte del discurso de nuestra época aunque es muy virulento.
–¿Y determinan la vida fuera?
–Todo lo que pasa en el mundo virtual tiene consecuencias en el mundo real.
–Llega a decir que «Twitter es la metáfora de nuestro tiempo».
–Si vemos cómo es el debate público trasladado a los medios tradicionales parece marcado por esa consigna. Si pensamos en Twitter no podemos dejar de pensar en Trump y en cómo utilizó esa red para exacerbar la ira de sus seguidores hasta su último día.
–Hay sitios en el mundo donde el hambre convive con móviles y redes. ¿Nos alimenta la virtualidad?
–Las redes llegan a todas partes, vivimos en una sociedad hiperconectada. Hay zonas pobres en las que no se dan condiciones de una vida confortable pero casi todos tienen un teléfono inteligente, es decir pequeño computador que les lleva a estar en el centro de la conexión pese a la marginalidad económica.
–Comenzó a publicar arropado por sus amigos, la generación del Crack. ¿Qué queda de sus preceptos?
–El grupo del Crack se mantuvo hasta que lamentablemente uno de nuestros miembros, Ignacio Padilla, murió. Pero los cuatro restantes seguimos siendo amigos, Ricardo Chávez Castañeda vive en Madrid, nos vemos. Con Pedro Ángel Palou y Vicente Herrasti nos une la amistad y los proyectos literarios. Nos dimos a conocer en los noventa, en aquella época buscábamos que los escritores de Lationoamérica pudieran escribir de cualquier tema, sin tener que justificarse sin el exotismo que se les presuponía. Al cabo de 20 años han pasado muchas cosas, sobre todo la explosión de la violencia en México desde 2006. Yde pronto en vez de escribir de otros tiempos y lugares, nos hemos visto afectados por esta transformación social, a la que hemos atendido. La irrupción de Internet y el mundo virtual también ha determinado nuevas manera de enfocar la literatura, las discusiones y los temas.
–¿España le cambió?
–Sí, he estado en distintas ciudades durante los últimos 20 años. Es la cuarta vez que vivo en España y estar a ambos lados del Atlántico me permite mantener influencias y conversaciones en las dos orillas.
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