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No se ve capaz de hacer crucigramas pero Mateo, uno de los personajes de su última novela, le obligó a meterse en esas casillas. Lo ... que iba a ser un guion terminó en novela, el rencor entre los protagonistas así lo demandaba. 'Astillas en la piel' (Suma de Letras) obedece al deseo de ambos de «resarcir viejas deudas», dice su autor, César Pérez Gellida.
–Engancha al lector con una escena de violencia y sexo para luego dejarle en la tensa calma de Urueña.
–Urueña estaba en mi cabeza antes de la historia. El pasado de Mateo y Álvaro era importante para entender el presente. Y tenía claro que Urueña debía ser el escenario principal. Siempre he considerado que por ser Villa del Libro, por el intrincado plano medieval de sus calles, por el invierno y una cencellada, era un escenario adecuado para una novela de este tipo. La parte presente de 'Astillas en al piel' se desarrolla desde un atardecer hasta el siguiente amanecer y todo ello encerrado en las murallas de Urueña me parecía espectacular.
–¿La novela negra se lleva bien con los departamentos de turismo?
–Tenemos muchos ejemplos. Con 'Memento mori' hicimos una ruta teatralizada que funcionó bien o Dolores Redondo con el Baztán. Hemos roto con el escenario recurrente en grandes ciudades como Madrid, Barcelona, Nueva York o Londres. Parecía que lo trágico y lo criminal solo ocurría en urbes y llevamos tiempo demostrando que el crimen no es ajeno a lo rural.
–¿Por qué escribe sobre lo peor del género humano?
–Creo que a los lectores les atrae el lado oscuro de las personas. Anadie le es ajeno el pasado de estos dos personajes, todos hemos escuchado hablar de abusos en el entorno familiar o escolar. Lo tenemos latente y me parece que como germen para una novela que pretende hablar de esos recuerdos, esas astillas que se quedan clavadas para siempre en la memoria de determinadas personas y terminan cambiando el presente e hipotecando el futuro de los que no logran extraerlas.
–¿Ha llegado a alguna conclusión sobre la pedofilia?
–Lo que nos genera tanto rechazo es la vulnerabilidad, siempre ocurre en el entorno cercano, donde alguien ejerce su poder sobre un menor y se aprovecha. Lamentablemente es algo que estamos acostumbrados a escuchar y hay muchos casos que no han salido a la luz por autoinculpación. No lo contaron en su día y lo llevan dentro porque sacarlo les provoca una vergüenza terrible.
–¿Los malos nacen o se hacen?
–Nadie nace, excepto el psicópata que no controla sus actos, el mal se hace. Una persona no nace deseando aprovecharse de otras sino que en el desarrollo de su histórico vital decide que puede y lo hace.
–¿Qué es primero la culpa o la venganza?
–Lo primero es la culpa. Mateo vive muchos años con esa vergüenza de no haber sido capaz de superarlo y luego con el paso del tiempo se va convirtiendo en deseo de venganza. Ahí es donde hago el paralelismo con las astillas clavadas en la piel y lo difícil que es sacarlas. Mateo arrastra esa culpabilidad que transforma en venganza.
–Álvaro, escritor de éxito, identifica la respuesta del público y las ventas con calidad de su obra ¿lo suscribe?
–Me apetecía meter este ingrediente literario en la persona de Álvaro y entre sus pensamientos hay algunos que comparto. Siempre he sido muy favorable a que la calidad no tiene que estar reñida con las ventas. Hay novelas que se venden muchísimo y bajo mi criterio o el de otros tienen lo justo de calidad y me parece legítimo porque convertido en euros para el punto de venta es lo mismo que se pague por una novela de gran calidad o por otra. La industria editorial vive de las ventas de la suma de todos y es el lector el que tiene que elegir que quiere.
–La novela se cuenta a través del diálogo, todo lo explica a través de sus personajes ¿le resulta tediosa la narración?
–Siempre me gustó el diálogo. Me gusta que los personajes se presenten a lectores por sus actos y no por lo que digo yo. La dificultad está en que cada uno debe tener su registro y que sea distinto en dos momentos de sus vidas. No es lo mismo cómo habla Mateo en 2019 y cómo se expresa en el internado en 1993.
–¿Tiene psicóloga infantil de referencia para trastornos así?
–La evolución psicológica de Mateo tiene ese componente. Me he tenido que mover en una zona pantanosa. Como en las escenas de sexo, que si te quedas corto eres un pusilánime y si te pasa puedes herir la sensibilidad. No sé si me he quedado en medida justa en estas escenas aberrantes pero no quería quedarme a este lado de la frontera.
–¿No le atrae la belleza?
–Siempre me llama la atención pero la veo en lugares poco habituales. Puedo advertirla en un rincón tétrico en noche cerrada donde cae una cencellada impenitente y otros sentirían miedo.
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