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Diane di Prima. EL NORTE
Memoria de una beatnik

Memoria de una beatnik

Encontramos en sus páginas un erotismo femenino que relumbra sin pudor, contado con la agilidad de quien goza con lo que escribe desde la experiencia de la memoria, sin miedos ni decoros

Juan Pablo Roda

Valladolid

Domingo, 8 de mayo 2022, 15:18

Antes de entrar de lleno en la cuestión que estas líneas han de componer, quiero poner dos fechas en este prólogo. El libro 'Memorias de una beatnik (Memoirs of a Beatnik)', escrito en 1969, fecha en la que murió Jack Kerouac, y se llegó a la Luna, se edita en castellano en 2022, año en el que el célebre autor de 'On the road' (En el camino) hubiera cumplido cien años.

El título, que es el original, me incomoda, al ser el termino 'beatnik' una profanación periodística difundida por Herb Caen en el San Francisco Chronicle (1958) para nombrar a la Beat Generation (generación beat). Comentario aparte, tengo que decir que Diane di Prima no es muy conocida en castellano y estas Memorias que edita Las Afueras nos acercan a esta mujer, la que dice en el preámbulo: «Logramos mantener nuestra integridad», beat naturalmente, algo que siempre conforta.

Encontramos en sus páginas un erotismo femenino que relumbra sin pudor, contado con la agilidad de quien goza con lo que escribe desde la experiencia de la memoria, sin miedos ni decoros. Espontánea, natural, con la frescura de una poeta en el Nueva York de los años cincuenta, Di Prima vestía adolescencia. Ella nos obsequia su inventiva, con una sensual y real memoria. Su léxico no es nada afectado a la hora de detallar y describir, algo de notable calidad en el desarrollo de la novela, no solo la ciudad, sus contornos habitados o sencillamente a sus compañeros o compañeras, «Decididamente, era muy alto y moreno. Resplandecía como una imagen de El Greco», de sus relaciones amorosas, sexuales. Sin distinciones de ningún tipo, cabe todo, a nadie se deja fuera en una fiesta en la que nada está prohibido. Una vida bohemia, en West Village, Washington Square, Brooklyn. Epílogo: «San Francisco, equinoccio de otoño de 1987».

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