
Cynthia Rimsky, Premio Herralde
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Cynthia Rimsky, Premio Herralde
«Hoy es difícil ser un intelectual judío frente a la barbarie que vemos»Fue periodista antes que escritora, urbanita antes que rural y viajera antes que feliz en su refugio en el campo a los kilómetros suficientes de ... BuenosAires como para ser profesora en la Universidad de las Artes. Cynthia Rimsky (Santiago de Chile, 1962) hablará este miércoles (19:30 h.) con Pedro Ojeda en la Casa de Zorrilla sobre dos de sus libros. El primero que publicó, 'Poste restante', lo reedita ahora Lastarria & De Mora, y el último, 'Clara y confusa' (Anagrama), Premio Herralde 2024.
Rimsky comenzó el milenio estrenándose en las librerías con 'Poste restante' (2001). «Ha sido publicado en Brasil, México, Argentina, y continua. Me sorprende el atractivo que despierta entre los jóvenes», dice su autora. «Es el viaje de alguien muy perdido que, con el pretexto de encontrar sus raíces (en Reino Unido, Ucrania, Israel), intenta encontrarse y generar distancia consigo misma y con su país para tomar distancia y ver las cosas. Es un libro de viaje iniciático pero más centrado en el viajero que en su lectura del mundo. Eran tiempos de preinternet, cuando el viaje es una forma de perderse. El libro es un diario de ese perderse».
Cartas, notas, postales, diarios, citas y una narración que asoma y se esconde arman esa obra fragmentaria que Lastarria & De Mora ha reeditado en su colección Mr. Livingstone de libros de viajes.
Entonces Cynthia se sorprendió de los nuevos trotamundos. «La viajera se encuentra en los hostales con jóvenes que, en lugar de descubrir el mundo, buscan las mismas comodidades que en su país pero con un poco más de sol. Me encontré con gente de Reino Unido y Países Nórdicos que iban al Mediterráneo, que tenían todo calculado y poca curiosidad sobre los países que visitaban. Eso me llamó la atención porque la tradición del viajero es europea, la tradición de descubrir. Me sorprendió esa nueva generación de jóvenes que salen sin salir».
Aquel periplo tenía que ver con sus antepasados judíos y volvió sobre su comunidad originaria posteriormente. «Después escribí 'Los perplejos', donde indago sobre Maimónides y la lectura de la hermenéutica, cómo leer en esa tradición y también traté de reencontrar mi relación con el judaísmo. Siempre fui muy rebelde al respecto, no me siento judía. No estoy de acuerdo con lo que hace Israel. Me planteé mi manera de relacionarme con esa tradición que ve la literatura y la palabra como misterio. Hoy que la convertimos en información o pura mentira, esa tradición me pareció interesante. La palabra es un misterio en sí misma y la literatura, el arte que preserva el misterio del mundo, preserva lo incomprensible».
Walter Benjamin la acompaña en sus periplos, ejemplo de intelectual judíos como tantos que marcaron el siglo XX. ¿Sigue existiendo esa figura hoy? «Tuvo sentido en relación con la palabra, con la curiosidad por el mundo. Pero hoy ser intelectual judío frente a la barbarie que estamos viendo es muy difícil. Walter Benjamin estaría horrorizado. Ellos veían la tradición de palabras como compasión, escuchar, verse en el rostro de otros y no en esta cerrazón. La idea del intelectual judío hoy tiene los pies de barro».
Respecto a cómo ha cambiado la forma de viajar desde que Internet nos conectó, Rimsky siente que «viajar es terrible hoy. Antes te daban la llave del cuarto y ahora todo va con tarjetas, para coger el ascensor, para la habitación, no encuentro la manilla para descargar el baño. Todo es difícil y lleno de gente. Las estaciones están masificadas. Me resulta agotador viajar por tanta mediación entre el viajero y el lugar. Añoro las colas donde había personas y surgía la conversación y la posibilidad de cambiar de rumbo. Ahora todo se planifica, se compra 'on line', se eliminó el azar».
Divide su escritura entre los libros de viajes ( 'Ramal', 'La vuelta al perro', 'La revolución a dedo') y los otros ( 'El futuro es un lugar extraño', 'Yomurí'...). En esos otros enmarca 'Clara y confusa', una novela con trama alejada de la fragmentación de aquella primera entrega. «En algún momento hice guiones de cine y televisión, donde me fue mal pero me encantó el montaje. Me interesa escribir dos textos y que en medio haya algo que no se vea, solo se sugiera. Es un juego misterioso que el lector completa con lo que une las escenas».
'Clara y confusa' es «una novela de aventuras, donde lo que prima es la imaginación aunque también hay muchas experiencias reales. Cosas que observo en mi pueblo y alrededor. Lo que no hay es el andamio de la no ficción. En obras anteriores se veían las fuentes, aquí las borro».
Cuenta la historia de «un plomero que se especializa en filtraciones fantasmas que se enamora de una artista visual sin suerte. Su historia en un pueblo en el que se celebrará la fiesta del pastelito comienza cuando ella le pide ayuda para trasladar su obra para una exposición. Él iba a tomar una camioneta de su gremio pero, al no encontrar ninguna, roba un 'porsche' en el parking, como un caballero andante. Todo empieza a desmoronarse hasta la fiesta: sus certezas de si Clara lo ama, si el gremio es corrupto, si la fiesta es una tradición o puro comercio».
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