

Secciones
Servicios
Destacamos
Licenciada en Ciencias Exactas, Alicia Delibes Liniers (Madrid, 1950) ha ejercido la docencia en colegios privados de institutos públicos de Fráncfort, San Sebastián, Ávila y ... Madrid, ha sido directora de Ordenación Académica en la Consejería de Educación de Madrid y viceconsejera y en 2017 la designaron responsable de Educación en la delegación española ante la OCDE y la Unesco. «La institución escolar, creada para transmitir los saberes y valores de nuestra civilización, está a punto de morir», advierte en 'El suicidio de Occidente' (Ediciones Encuentro). En la Escuela Universitaria de Magisterio Fray Luis de León en Valladolid ha impartido un seminario en el que ofrece claves sobre el deterioro de la enseñanza en Estados Unidos y en países de Europa y las consecuencias de «haber renunciado a la transmisión del saber».
–Su libro es un alegato contra los pedagogos modernos por sus prejuicios contra la disciplina, la exigencia académica, los exámenes y el respeto a la autoridad del profesor.
–He dedicado toda mi vida a la enseñanza, y desde la aparición de la LOGSE en 1990 empecé a ver que la enseñanza perdía su valor en la educación. Era como si el término instrucción estuviera condenado, no se pudiera ni pronunciar. Había escrito reflexiones sobre educación, tengo experiencia en la administración como directora general y consejera, y he visto lo difícil que resulta tomar alguna medida de sentido común, como averiguar qué es lo que los alumnos saben o no al terminar la Primaria. Es una batalla dificilísima de ganar. El libro es un relato de por qué se ha renunciado al valor de la transmisión de saberes y conocimiento. En la educación actual se habla de competencias que no tienen ningún sentido si no van previamente acompañadas de unos conocimientos adquiridos. Parece que los conocimientos los solucionan Google y la Inteligencia Artificial, que los contenidos de los programas, de los currículos, es lo que menos importa, cuando a mi modo de ver son lo más importante, decir qué es lo que los alumnos al terminar la primaria deben saber y dominar.
–Echa mano de una cita del historiador británico Nills Ferguson para advertir que 'la mayor amenaza para la civilización occidental no viene de otras civilizaciones, sino de nuestra propia pusilanimidad y la ignorancia histórica que la alimenta'. ¿Cuál es su diagnóstico de la educación en España?
–En España, igual que en Inglaterra, Francia y casi todos países occidentales, se ha renunciado a la transmisión de conocimientos. Si no conoces la historia, cómo vas a apreciar tu civilización. Se ha caído en el pensamiento 'woke' que considera que los occidentales hemos sido malísimos y nos hemos empeñado en dominar el mundo intelectualmente... ese ambiente que se respira hoy en la izquierda intentando extender una hegemonía cultural. Yo pienso que sin instrucción no puede haber una democracia estable.
–Achaca buena parte de los males de la educación a lo que denomina pedagogía igualitaria.
–Porque es la que invita a volar por abajo. Es como si en el deporte se dijera que no puede haber unos que ganen y lleguen los primeros y otros que lleguen los últimos. En la última ley de educación casi hasta se prohíbe premiar de alguna manera las mejores notas. Yo pienso que en la educación se debe conseguir que cada cual desarrolle al máximo todo su potencial intelectual y humano.
–En este siglo la educación en España ha sufrido cuatro cambios de la legislación: la Loce en 2002, la Loe en 2006, la Lomce en 2013 y la Lomloe en 2020.
–La última de ellas, la Lomloe, no hay más que leerla para ver que está escrita en una neolengua imposible para una persona que no esté metida en la cuestión pedagógica.
–¿Por qué el pacto educativo entre fuerzas políticas sigue siendo una quimera en España?
–Es difícil que lo haya porque existen unos prejuicios en el mundo educativo: el igualitarismo y el pedagogismo. Hay una serie de mitos pedagógicos inamovibles, como considerar que la formación digital del profesor es más importante que sus conocimientos de la disciplina que enseña. La izquierda igualitarista considera que la función esencial de la escuela es limar las naturales diferencias entre las inteligencias, para ellos un sistema que fomente el desarrollo del talento individual es elitista, neoliberal. De ahí que en la nueva ley se prohibieran los diplomas de aprovechamiento, las menciones honoríficas y los premios extraordinarios para reconocer el mérito de los alumnos que terminaban la educación obligatoria con mejores notas.
–¿Cómo es el nivel de los estudiantes que llegan a la universidad en España?
–Un profesor me ponía recientemente como ejemplo que los alumnos de matemáticas saben poco cuando llegan a la Universidad, pues están acostumbrados a que las cosas se resuelvan inmediatamente, no estén dispuestos a dedicar media hora a resolver un problema. Eso puede tener mucho que ver con la introducción de la digitalización en el aula, con la búsqueda de resultados inmediatos, o con que en realidad en la educación actual no se dedica tiempo a pensar. Así es difícil aprender bien una cosa cuando quieres saberlo rápidamente, tenerlo solucionado en dos minutos. Creo que es el gran defecto de la educación en este momento, junto al desprecio al aprendizaje de memoria. Se aprenden las cosas con alfileres, y eso no crea poso ni formación realmente.
Para afrontar el futuro, Alicia Delibes Liniers se remite a una frase, «la que dicen los conductores de autobús cuando van llenos: 'Avancen hacia atrás, que al fondo hay sitio'. Es necesario mirar hacia atrás, algo nos tiene que enseñar el pasado».
¿Ya eres suscriptor/a? Inicia sesión
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.