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Fernando Fuentes, en el lugar donde se fraguan las producciones efímeras. Alberto Mingueza
Tras la huella de lo inasible
Discretos indispensables

Tras la huella de lo inasible

La afinidad musical de Germán Díaz y Fernando Fuentes les llevó a crear producciones efímeras y una cita internacional de observadores de nubes

Victoria M. Niño

Valladolid

Sábado, 29 de marzo 2025, 09:32

E s la mitad de una pareja creativa unida por poderes. Fernando Fuentes, arquitecto, diseñador, fotógrafo, supo del músico Germán Díaz por una amiga que le señaló su afinidad. Un día le hizo llegar un CD del tunecino Anouad Brahem y ese descubrimiento para el zanfonista certificó la amistad.

Tras el 'flechazo musical' de Fuentes y Díaz, el músico solicitó los servicios del diseñador. «Germán tenía un pequeño estudio en Valladolid. Conocía mis colaboraciones para el Teatro del Azar, con los que había hecho varias escenografías, y me pidió el diseño para un disco», recuerda Fernando. Entonces «fui a la grabación de 'El suéter de Claudia', para Sony Folk. En el proceso, el sello fue absorbido y le dije a Germán que no podía estar en manos de una multinacional, que tenía que preservar su libertad».

En 2004 nacieron producciones efímeras, un sello «para producir y editar obras artísticas de calidad, de autores que se consideran necesarios». Abundan los discos, pero también hay obra literaria y gráfica.

Anhelar la permanencia de los sonidos, las imágenes y las palabras y, a la vez, escapar a la ambiciosa trascendencia devino en el paradójico apelativo 'producciones efímeras' en minúsculas. «Tengo facilidad para buscar nombres, son parte de mis proyectos. Efímero esconde cierta ironía pues lo que hacemos dura, permanece», explica Fernando sobre este sello «autofinanciado gracias a nuestros otros trabajos. Nadie hace libros o discos para forrarse, nos gusta crear cosas bonitas».

Así comenzó la andadura de dos creadores más próximos a la autoría colectiva que a la firma individual porque se sienten continuadores de lo que hicieron otros. Por eso renunciaron a la jerarquía ordinal, su catálogo empieza en el 1001, «otra ironía». Toda creación humana es efímera y deudora del pasado, segunda conclusión.

Cada obra es una 'nube'. La otra pasión común a ambos productores es la observación del cielo. «Con el 'Tratado de las nubes' (de Rafael Pérez Estrada, que han reeditado) descubrí mi amor por las nubes. Hemos hecho tres congresos internacionales». Quizá en el 2026 convoquen el cuarto, «sin periodicidad ni compromiso», apunta quien detesta la prisa. Fernando reside en Valladolid, Germán en Lugo. En tierras gallegas se han sucedido estas citas en la que miran al cielo desde los ojos de científicos, poetas, músicos, artistas o diletantes. Las nubes favoritas de Fernando son los 'cirrus floccus', «por su fragilidad, siempre están altas, son como plumas y emisarias de cambios de tiempo».

En cuanto a los proyectos elegidos por las 'efímeras': «Trabajamos por afinidades, rara vez hemos editado algo que no sea de un amigo o una preferencia nuestra», con querencia por el jazz y el folk. Y pone un ejemplo, el disco 'tangentes' de Antonio Bravo. «Asistí en el Café España a un concierto de Baldo Martínez. En un momento dio paso a una composición del guitarrista (Bravo). Me encantó y le pedí que si alguna vez quería grabar algo nos avisara. Y así fue».

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