![Tres letras de espera y esperanza](https://s2.ppllstatics.com/elnortedecastilla/www/multimedia/2023/06/21/hs-kUxF-U200605644008pIH-1200x840@El%20Norte.jpg)
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Entre la espera y la esperanza parece que sólo hay tres letras. Pero en realidad cabe un mundo entero. Casi una ontología existencial. Una verdad que no siempre tienen fácil de proclamar la ciencia ni la metafísica. Pero sobre la que sí se puede indagar ... a través de un libro de poemas. Sobre todo si el libro lleva la firma de José Jiménez Lozano. Y si está escrito, terminado, a los 89 años, en la víspera exacta de su muerte.
'Esperas y esperanzas' José jiménez lozano. Editorial Pre-Textos. Colección La Cruz del Sur. 2023. 80 pág.
Misteriosamente (o no), antes de marcharse en marzo de 2020, el autor de 'Elegías menores' envió a la editorial Pre-Textos, listo para su publicación, el volumen que lleva por título 'Esperas y esperanzas'. Un libro que es en realidad una antología «muy especial», como el propio Jiménez Lozano expresa en su mínima introducción al libro, fechada en la primavera de 2020. Un libro con dos caras que con frecuencia se engarzan en una sola. Una cara con un encendido punto de amor, eso que él llama «espíritu de ofrecimiento». Y otra con un contenido (o quizás menos) punto de humor, eso que él dice «un tono irónico, cómico e incluso informal». Ambos en un indefinido punto intermedio entre la espera (ahora se sabe muy bien de qué) y la esperanza (cada uno de los lectores la encontrará en su punto personal tras su lectura). Espera, con toda su carga metafísica, cuando por ejemplo el poeta enciende la vela del recuerdo de unos ojos glaucos de muchacha y asegura: «¿qué son seis lustros, ni seis siglos / para unos ojos empañados / por las dudas de la espera?». Esperanza que surge en la misma sala de espera de ese otro poema donde escribe: «Puedes esperar, si quieres; porque todavía te queda esperanza».
«Doy lo que tengo –dice el poeta–, y pido a la alondra de junio que inaugure el mundo». Algo o mucho de inauguración, precisamente en el momento final de una vida y una escritura (siempre fueron lo mismo), hay en estas 'Esperas y esperanzas' de José Jiménez Lozano. Todo desde ese minimalismo maximalista que caracteriza su poesía última, muy ligada por otra parte a la redación de sus diarios. Una ascesis que se vive, y se revive con la lectura, encontrando el asombro tras el despojamiento, y alcanzando la alegría no necesariamente desde el dolor, como en José Hierro, sino desde la propia humildad de reconocimiento de las miserias grandiosas de la condición humana. Canto de personas, pájaros, lecturas y tierra ancha. Pero también canto de vuelo bajo, nunca lejos de la enramada, de pájaro solitario sanjuanista. Sin necesidad de irse a lo más alto, a saber: no sufrir compañía, aunque sea de su naturaleza; poner el pico al aire, no tener color determinado, y sobre todo cantar dulce, suavemente. En tono de elegía menor. Un prodigio, tanta vieja sabiduría en tanto mundo nuevo, casi por estrenar.
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