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Decenas de pinturas de Cuadrado Lomas, Domingo Criado, Gabino Criado, Jorge Vidal, Gabino Gaona, Francisco Sabadell o Castilviejo cuelgan de la luminosa sala del número ... 19 de la calle Miguel Íscar. Samuel Santiago (Valladolid, 1965) ha reabierto allí una galería de arte donde antaño se exhibieron también esos mismos artistas, después trasladó parte de su ingente fondo pictórico a la calle Vega hasta que cerró poco después de las pasadas Navidades. Ahora vuelve al encuentro con quienes siguen comprando arte para «disfrutarlo en sus casas» y dedicando además una exposición a la obra más reciente pintada por Manuel Sierra.
Consciente de que cada vez quedan menos galerías, lastradas por las sucesivas crisis y la moda de las láminas, Samuel Santiago sigue en la brecha que abrió su padre, Fernando Santiago, también pintor y amigo de los artistas del Simancas. «No hay en Valladolid mucha oferta de exposiciones, apenas ninguna iniciativa privada para exponer salvo los espacios oficiales una vez que cerraron las salas de exposición de cajas y bancos», resume en el local reformado que antaño también fue taller y galería.
Todo lo que expone se lo quitan de la pared y de su estudio. Pero no acaba de encontrar Manuel Sierra (Villablino, León, 1951) una explicación al éxito de quien decidió en los años ochenta –y ha conseguido– vivir de la pintura. «Con la que está cayendo me resulta inexplicable», responde interrogado por las claves de la buena acogida que suele tener su obra. «No soy consciente de la calidad o no que tenga mi pintura; pinto y ya está». Puesto a analizar las razones que llevan a acabar sus exposiciones con la totalidad de la obra vendida, esgrime como posibles causas poseer un estilo reconocible y el empleo de un lenguaje figurativo como una manera de «relatar espacios». «Es probable que parte de la aceptación colectiva resida en que muchos se reconocen en lo que llamo pintura del paraíso, una invitación a respirar, a la calma», asegura quien también dice practicar la «pintura del infierno, pintura política que tiene otros circuitos».
Sentado junto a su mesa, señala los paisajes rectilíneos de Cuadrado Lomas, la luminosidad de los de Domingo Criado, las estampas castellanas de Domingo Gaona... «todos ellos ya han fallecido; los últimos fueron Cuadrado Lomas y mi padre». No falta tampoco obra abstracta y naif de Jo Stempfel, pintora suiza afincada en Valladolid y fallecida en 2007.
Tiene probado que las Navidades son la mejor época en la demanda de cuadros. «Por estas fechas suelo vender bien, sobre todo para regalo: serigrafías, grabado, dibujo, pintura... lo más común es obra de entre 200 y 500 euros. La gente busca cosas más originales, es un público con sensibilidad, más especial, que no está en el comercio de las reproducciones de los grandes almacenes y demanda originalidad. Lo más importante es que la gente disfrute con los cuadros».
El arte que ofrece está marcado con una amplia gama de precios que oscilan desde los 40 euros de una obra de pequeño formato firmada por Jo Stempfel hasta los 10.000 de un óleo de gran tamaño de Cuadrado Lomas «para quien busca algo más especial».
Tiene pensado Samuel Santiago abrir la galería hasta mediados de enero, y extender la temporalidad a fechas de mayo, septiembre y diciembre. De momento, este martes fueron numerosas las visitas de viandantes que contemplaban a través del escaparate las decenas de obras colgadas en la sala y se animaban a entrar. No pocas lo hacían atraídas por la exposición de Manuel Sierra 'Mientras va llegando la mañana'. Instalada en la planta baja, la integran 31 pinturas en acrílico sobre bastidor de madera, de distintos tamaños y pintadas todas ellas este año. Pájaros, ventanas, mesas pobladas de limones, tazas de café, camas, una ventana, paisajes con sus típicos chopos, colorido y geometría de un pintor con estilo tan reconocible como demandado en Valladolid. Acaba de exponer el artista leonés afincado en Simancas en el bar Puerto Chico, «donde ha vendido todo a los diez minutos de colgar sus cuadros. Y ayer –comenta Samuel con orgullo– ya han venido a reservar algunas de las obras».
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