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Cientos de cuadros eléctricos pueblan anónimamente las calles, 'estorbos' arquitectónicos a tono con la grisura del asfalto que, adosados a paredes de edificios o levantados ... en zonas de tránsito, suelen pasar desapercibidos entre el tráfago de vehículos y peatones. Algunos de ellos han dejado de ser ignorados y lucen adornados con guacamayos, tigres o aparentan ser portadas de libros llamando la atención de viandantes que pasan a su lado y se detienen a mirarlos. Y más, cuando alguien se aplica pincel en mano durante horas a rescatar estas piezas en las que casi nadie repara.
Son catorce artistas (nueve locales y cinco de otras ciudades españolas y otros países) los que participan en Ephemera Phestival, promovido por CreArt y la Fundación Municipal de Cultura, en una tercera edición que ha comenzado esta semana y hasta final de mes convertirá espacios públicos «en una galería de arte contemporáneo», resume Cless, comisario de esta iniciativa.
Los murales de las calles de Valladolid, en imágenesVer 17 fotos
En estos primeros días se ha podido ver trabajar a las artistas vallisoletanas Marina Carvajal y Román Olmos, Rosario Maroto, Sofía Navarrete y Tamara Anegón embelleciendo seis cuadros eléctricos y un quiosco. Después, vendrán más intervenciones de otros creadores.
En plena plaza de Santa Cruz Sofía Navarrete (Caracas, 1999) aparece embadurnada de pintura junto a compañeros del colectivo Tutti Fruti, aplicando color blanco sobre la superficie verdosa del quiosco. «Vamos a jugar con la estética del claroscuro de las viñetas del cómic», explica Navarrete, diseñadora gráfica afincada desde hace seis años en Valladolid.
Desde el quiosco Las Cosas de Anusca, su dueña, Ana María Pérez, cuenta que lo reabrió en marzo del pasado año «para darle otro aire» y ahora con esta intervención se muestra «encantada». No obstante, teme que el vandalismo grafitero haga presa del nuevo diseño que lucirá su tienda. «Lo primero que hice cuando cogí el negocio fue pintar el quiosco y al poco tiempo lo llenaron de firmas y garabatos, fue un horror, lo pusieron feo y lo destrozaron por completo, fue una vergüenza», clama indignada.
En un lateral de la Plaza España junto a la calle José María Lacort luce un cuadro eléctrico en el que Tamara Anegón rinde homenaje a la ilustración infantil, al igual que el que ha decorado en la plazuela Garrido Capa esquina con la calle Santa María. «Cuando Tamara estaba pintando, muchos niños se paraban y pedían el móvil a sus padres para sacar una foto», cuenta Cless, también artista y ahora volcado con las posibilidades del 'collage' en el arte callejero.
En medio del ajetreo de idas y venidas de gente en la calle Santiago, Rosario Maroto (Valladolid, 1982) se abstrae pintando un cuadro eléctrico adosado a una pared de piedra. Un objeto que pasaba desapercibido hasta que ahora, decorado en varias gamas de negro y gris llama la atención y no son pocos los paseantes que se detienen a observarlo y a preguntar. «Es un homenaje al pantógrafo, un guiño a este instrumento que sirve para crear dibujos originales a escala manteniendo las proporciones», resume esta diseñadora gráfica textil que en sus dos intervenciones juega con esta palabra escrita sobre un fondo con gamas de azul y negro que remiten al día y la noche. «Hay gente de los comercios de alrededor que me pregunta si les puedo quitar los grafitis de paredes y puertas», sonríe la artista mientras ilumina un rincón urbano habitualmente ignorado y ahora foco de atención.
En la plaza de San Pablo, junto a una zona ajardinada emplazada entre la iglesia y el Palacio Real, emerge otro cuadro eléctrico. Antes casi nadie reparaba en él ni en el que que luce frente al antiguo colegio El Salvador. La decoración de ambos imita la portada del libro 'La isla', de Aldous Huxley. Sobre esa ilustración, Marina Carvajal (Valladolid, 2002) y Román Olmos Horbunov (Sambir, Ucrania, 2001) han escrito la frase 'Mirar para ver', «una invitación a que la gente sea consciente de la necesidad de vivir el presente», resume la artista. «Hemos empleado el blanco y el rojo y la estética de propaganda, una llamada también para prestar atención al entorno que nos rodea con sus particularidades y detalles», secunda el estudiante de marqueting, que llegó a Valladolid hace cuatro años.
A estas intervenciones les seguirán otras de Julio Falagán, Eduardo Recife, Los Bravú, Sara Marcos, Cuco y Javier Carrera, Demsky, Jorge Peligro y Miss Van en otros rincones de la ciudad a la espera de dejar de ser ignorados y ganar protagonismo urbano a través del diseño.
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