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El Museo Nacional de Escultura cuenta con un nuevo invitado en su propósito de propiciar la convivencia temporal de artistas contemporáneos con las copias de ... obra clásica grecorromana en la Casa del Sol. Allí se han colocado una veintena de obras de Juan Haro (Cuevas de Almanzora, Almería, 1932-Madrid, 2009), autor que gozó de reconocimiento a mediados del siglo pasado con su representación figurativa y cuyo rastro se trata ahora de recuperar con la exposición 'Nuclear'.
El recorrido por la sala permite cotejar el tratamiento del cuerpo humano como lo concibe Haro y la estatuaria germinal de la Antigüedad clásica. «La muestra se denomina 'Nuclear' porque en la escultura griega se halla el origen del arte moderno, es el núcleo, la adscripción del cuerpo humano como medida del Universo describe también la obra de mi padre», refiere Alvar Haro, comisario de la muestra.
Los abrazos, la lucha, el dolor, el amor y la muerte conforman la temática que plasmó Haro en piedra, tallando directamente sobre bloque, sin boceto ni medidas previas, lo que le permitía introducir variaciones sobre el plan previsto. Figuras redondeadas, contenidas, concentrando la masa pétrea y logrando creaciones de gran expresividad también en bronce y terracota dan idea del estilo del creador andaluz frenta la estatuaria grecorromana, más expansiva y monumental. «Mi padre era un clásico dentro de la contemporaneidad, se formó de manera autodidacta, a los 14 años entó a trabajar en un taller de marmolista, emigró con su familia a Barcelona y de ahí fue a Caracas, donde la dictadura le obligó a salir», explica Alvar Haro. De allí marchó a París, nueve años en contacto con las vanguardias en los que practicó una escultura cubista de expresión extrema y angulosa que evolucionaría hacia formas menos ampulosas.
Alvar Haro
Comisario de la exposición e hijo del artista
En la capital francesa fundó la Asociación de Artistas Españoles y recibió el Premio Nacional de Escultura. En 1967 se estableció en Madrid, donde vivió una época de esplendor hasta la década de los ochenta, siendo reclamado por coleccionistas y museos. «La Fundación March llevó su obra por Europa junto con la de Oteiza y Chillida», recuerda Alvar Haro. Después de aquellos años pasó a hacer murales, difuminándose su huella hasta su muerte en 2009.
Una obra de gran tamaño, 'Eva. Maternidad gorila' abre el itinerario expositivo con un panel cronológico que resume la andadura artística de Haro. Un 'Pigmalión' abrazando una escultura salida de sus manos, un Ícaro tras caer al suelo con sus alas derretidas, rostros como los de Venus ante el espejo o una figura tumbada de Juana la Loca aferrada al cuerpo de su amado Felipe el Hermoso conforman parte del repertorio artístico reunido en la Casa del Sol desde 1954 hasta la década de los noventa. El equilibrio de una imagen de Adán y Eva esculpida por Haro evocando su unidad contrasta con la emotividad que emana la pieza 'Huérfanos' a partir de la figura de dos niños abrazándose o el dinamismo de 'Luchadores' como metáfora de la violencia.
Haro se suma artistas como Joan Miró o Baltasar Lobo, cuya obra ha sido expuesta anteriormente en la Casa del Sol en diálogo con el Torso de Belvedere, el Laocoonte o la máscara de Agamenón y otras copias que que hacen eco a la Antigüedad clásica.
«La obra de Haro que aquí se exhibe es una exploración de la esencia de la escultura utilizando con el cuerpo humano como referencia», abunda Alberto Campano, subdirector del Museo Nacional de Escultura y también comisario de 'Nuclear'.
La exposición, con entrada gratuita, puede visitarse de martes a sábado de 10:00 a 14.00 horas y de 16:00 a 19:30 horas, y domingos y festivos de 10:00 a 14:00.
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