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Susana Gutiérrez
Lunes, 7 de septiembre 2020
«Nos va a tocar apretarnos el cinturón a todos, viticultores y bodegas». Ese es el mensaje que se lanza en el sector del vino ... en la Denominación de Origen Ribera del Duero ante una campaña de vendimia marcada por la crisis sanitaria de la covid-19, en la que se busca ajustar la producción a la demanda y el equilibrio en los precios. El Consejo Regulador prevé que la recogida de uva comience en torno al día 20 de septiembre y las labores de vendimia se generalizarán en toda la zona de calidad a principios del mes de octubre. La cosecha, según la opinión unánime, presenta una extraordinaria calidad debido al buen estado sanitario de la uva. En lo que se refiere a la cantidad, se pronostica una reducción de alrededor de un 20% respecto a la media histórica. Unas cifras que podrían ser similares o un poco superiores a las de la pasada campaña, cuando se recogieron 94 millones de kilos de uva.
A pesar de que, en un primer momento, se puso sobre la mesa una bajada mayor debido a la caída de ventas, finalmente Ribera del Duero decidió apostar por reducir el rendimiento por hectárea en apenas 100 kilos, fijando un máximo de 6.900 kilos de uva por hectárea.
En cualquier caso, los viticultores con el objetivo de ajustar la producción a la demanda han apostado por realizar de forma más amplia y generalizada el denominado aclareo de racimos. Una práctica que consiste en cortar partes del racimo o racimos completos, antes de su maduración, para obtener una mejor calidad. «Se hace siempre en Ribera, pero este año ha aumentado por las consecuencias de la crisis sanitaria. Han caído las ventas de vino, hay excedente en bodega y hay que ajustarse», explica el responsable comarcal de Asaja, Javier Arroyo. En cualquier caso, recalca que en la DO «existe capacidad suficiente para que las bodegas asuman toda la cosecha que hay en la viña». En esta línea, Arroyo defiende que «la gran mayoría de las bodegas son responsables» y espera que «haya unos precios justos a pesar de que sean a la baja».
En la misma línea se posiciona el coordinador de UCCL en la Ribera del Duero, Daniel Maestre, quien apela a la necesidad de la búsqueda del equilibrio. «La crisis se está alargando demasiado, tiene que ganar dinero todo el mundo, pero todavía yo creo que se va a defender un precio bueno para la uva». Al respecto, mantiene que son las grandes bodegas las que terminan marcando los precios de mercado y «por lo que veo este año la cifra estará entre 0,80 y un euro el kilo, dependiendo de la calidad». Matiza que el precio está muy alejado de las cantidades desembolsadas el pasado año, ya que «había escasez y necesidad de uva, y se realizaron ventas de hasta 1,70 euros el kilo, pero ha habido años con cifras parecidas a éste». Respecto a la cantidad de fruto, pronostica que estará un 20% por debajo de un año normal, según las estimaciones de la organización agraria.
Desde el Consejo Regulador, no entran ni en cantidades ni en precios, pero destacan que se trata de una gran campaña en cuanto a calidad. «La viña da gusto verla, presenta un buen aspecto y buena evolución. Una extraordinaria calidad», defiende el presidente del Consejo Regulador, Enrique Pascual. Respecto a la situación del sector, el presidente afirma que «es complicada, la caída del ámbito de restauración ha sido increíble y han sobrevivido mejor los que venden en el canal de alimentación».
Otro de los factores que preocupa es la llegada de temporeros. El pasado año se completaron en la zona casi 3.900 contrataciones, ya que solo un 25% de la cosecha se recogió a máquina. Por ello, se ha definido un protocolo de atención a temporeros a través de la colaboración entre administraciones, organizaciones agrarias y empresarios. En el mismo se especifica la obligatoriedad de realizar pruebas PCR a todos los temporeros, la creación de puntos de confinamiento donde llevar a cabo el aislamiento de los positivos y la manutención. Una de las ubicaciones que servirá como arca de Noé será el recinto ferial de Aranda.
Sofía Fernández. Cigales.
Un total de 29 bodegas –de carácter familiar en su mayoría– integran la DO Cigales, nacida hace casi treinta años y sustentada en la calidad de sus rosados y claretes por el trabajo de viticultores procedentes de los doce pueblos que comparten origen y han sabido sobreponerse a la crisis propiciada por el coronavirus y la caída de ventas durante el confinamiento.
«Es cierto que descendió la venta de vino, pero pronto las bodegas buscaron la manera de reinventarse a través de la venta 'on-line' potenciando sus páginas web. Se hizo además una pequeña campaña para poder consumir vino desde casa y con la posterior apertura de los bares y restaurantes se ha notado más movimiento en el sector. Afortunadamente no tenemos que hablar de pérdidas de empleo ni de mayores consecuencias», explica Alicia Clavero, técnico de comunicación del Consejo Regulador de la DO Cigales.
Pese a que la vendimia viene un poco más adelantada que otros años, «la uva parece que está bastante sana y bien de grado. En ese sentido estamos tranquilos, porque se asegura la calidad del producto; la intranquilidad viene por la situación de la covid, el hecho de que no haya brotes y pueda afectar al trabajo de campo y bodega», puntualiza.
Este año esperan recoger ocho millones de kilos de uva que se traducirán en unos cuatro millones de botellas de vino tinto, rosado y clarete, que siguen dando proyección a un sector en desarrollo del que viven decenas de familias en la zona. Desde el Pago El Berrocal situado en Valladolid, hasta la zona palentina de Dueñas, esta DO incluye además Cabezón, Santovenia, Cigales, Corcos del Valle, Cubillas, Fuensaldaña, Mucientes, Quintanilla de Trigueros, Trigueros del Valle, San Martín de Valvení y Valoria la Buena. «En vendimia se contratará a más gente y se tomarán medidas como llevar la mascarilla, tener un gel hidroalcohólico cada trabajador, no compartir herramientas, crear grupos fijos de trabajo, desinfección y mucha higiene», aclaran desde la DO, entidad que mira con esperanza a un futuro en el que el vino rosado «empieza a estar de moda, por lo que toca ser optimistas y ofrecer la calidad que nos diferencia en todos nuestros vinos».
Alicia Pérez. Zamora
La vendimia ha comenzado ya en la Denominación de Origen Toro con buenas previsiones de cosecha. Los datos del Consejo Regulador de la DO, que cuenta con 5.800 hectáreas, el 70% en vaso, son que se puedan superar los 20 millones de kilos de uva, lo que estaría por encima de la media de la DO, que se sitúa en 19 millones y, por supuesto, de la recolección del año pasado, que alcanzó los 17,7 millones de kilos.
Las labores de vendimia comenzaron de forma tímida el último jueves de agosto y en estos momentos, diez bodegas de la zona vitivinícola han iniciado la recogida de uva.
La previsión es que la campaña en la DO Toro, a la que pertenecen 12 municipios de Zamora y tres de la provincia de Valladolid, se generalice a partir del 14 de septiembre. De momento, se están recogiendo uvas blancas de las variedades Malvasía y Albillo no amparadas por la Denominación y se está haciendo una vendimia muy seleccionada y de poco volumen, sobre todo en viñedo viejo, de la variedad autorizada Tinta de Toro.
El presidente del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, Felipe Nalda, explica que la previsión es que la producción sea superior a la del año pasado y que incluso pueda superar los 20 millones de kilos.
Respecto a la calidad, Felipe Nalda destaca que será «bastante buena» y más equilibrada incluso que en años anteriores. Además de por el incremento de producción, la campaña de recolección estará marcada por las medidas de seguridad por la covid-19. A partir del 9 de septiembre, comenzará en Toro, en un pabellón cedido al Consejo Regulador por el Ayuntamiento del municipio, la realización de las pruebas PCR a los vendimiadores que se desplacen desde otras zonas.
En este sentido, Felipe Nalda considera que será un trabajo añadido para el Consejo Regulador, pero confía en que únicamente sea la incertidumbre inicial y no haya problemas una vez que comience el proceso.
Durante la vendimia se tienen que seguir medidas como mantener la distancia de seguridad interpersonal de al menos 1,5 metros debiendo utilizar mascarilla excepto si la actividad se desarrolla al aire libre o el establecimiento de cuadrillas estables de como máximo diez personas. En Toro se han registrado muy pocas solicitudes de ayudas de almacenamiento, destilación y poda en verde. De hecho, el pleno del Consejo Regulador aprobó en julio, cuando se preveía que la producción iba a ser más alta, un incremento del 10% en los rendimientos máximos permitidos por hectárea para que los viticultores no tengan que dejar uva sin recoger en los viñedos.
El Norte. Valladolid
La Denominación de Origen Rueda ha dado comienzo a una vendimia marcada por la incertidumbre tanto en el ámbito comercial como en las medidas de prevención de contagios.
La principal función del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rueda es controlar el origen y la calidad, por lo que los servicios técnicos se encuentran «a pleno funcionamiento, inspeccionando la procedencia de la uva, las producciones por hectárea de los viñedos, el estado sanitario y la cantidad de uva de cada variedad», se señala desde la entidad. Este año se va a contratar a 20 auxiliares para esta vendimia que, junto a los ocho veedores del Consejo Regulador, llevarán a cabo los controles necesarios para garantizar la calidad de la uva. La actividad se ve también condicionada por las medidas de control de la pandemia, de modo que el Consejo Regulador realizará las pruebas PCR a estos auxiliares con el objeto de minimizar riesgos de contagio y colaborará con la Junta de Castilla y León en la realización de las test diagnósticos a los temporeros itinerantes que contraten las bodegas para esta vendimia.
Miguel G. Marbán. Medina de Rioseco
Las bodegas de la DO Tierra de León dentro de la provincia de Valladolid esperan una gran cosecha en cuando a calidad y cantidad. Su principal instalación se encuentra en Mayorga, con Bodegas Meóriga, que, a pesar de esperar una cosecha de muy buena calidad, «se presenta con mucha incertidumbre por lo que suceda en 2021», dice su presidente, David Urquizu, quien explicó que la bodega tiene un 50% de la producción de 2019 sin vender, aunque cuenta con instalaciones para almacenar hasta cuatro campañas. Su anhelo es que, a partir de abril de 2021, el consumo se reactive, que «la hostelería vuelva a ser, al menos, un 80% lo que era antes de la pandemia».
En la Bodega Melgarajo, en Melgar de Abajo, se espera cosechar a mediados de mes. Su presidente, Juan Manuel Palentinos, explicó que el vino «se está vendiendo bien, incluso más que el año pasado». Y en Cauccia, de Cuenca de Campos, también prevén una gran cosecha. Desde mayo, sus ventas se han disparado, «vendiendo más que ningún año», señala su propietario, Faustino González, quien muestra su deseo de que «la pandemia no cierre los mercados».
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