Foto de familia de trabajadores de la empresa Madison. EL NORTE

Claves para ser empresario en el tercer decenio del siglo XXI

Daniel Redondo, fundador de Madison, ha participado en una de las charlas de STARTinnova

Silvia G. Rojo

Salamanca

Domingo, 20 de noviembre 2022, 00:11

La vocación emprendedora de Daniel Redondo queda perfectamente retratada cuando allá por el año 1992, funda la primera empresa de telemarketing de Castilla y León, Madison. Desde entonces no ha dejado de evolucionar y de dar vueltas a una firma que suma más de 2.000 empleados, está presente en 35 países, cuenta con sedes en Valladolid, Madrid y Málaga y tiene una oficina en Perú desde hace 12 años.

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Su historia ha sido protagonista de una de las sesiones de STARTinnova, un proyecto de El Norte de Castilla que cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de Valladolid, Fuescyl, la Junta de Castilla y León y la Fundación Michelín, con el que se pretende formar a los alumnos en emprendimiento a través de diferentes métodos, entre ellos, los testimonios.

Una de las primeras cuestiones que dejó clara Daniel es que hoy, para montar una empresa, «son muchas las opciones de financiación», mientras que en su momento «no había nada, lo único era ir al banco y que te avalaran tus padres con su casa».

Terminados los estudios comenzó a trabajar en Madrid en una empresa vinculada al mundo informático lo que hizo que surgiera su idea inicial que desarrolló junto a un socio. «Nos dijeron que estábamos locos», recuerda, pero eso no impidió que fueran a una ronda de financiación y que entre amigos y familiares reunieran 36.000 euros para empezar. En la actualidad factura 60 millones de euros.

«Hay que tener claro lo que tienes y ser muy cuidadoso con ese dinero que te dejan», valoró. «Hay que buscar un negocio que sea sostenible en el tiempo, que tenga un mercado potencial muy grande».

En varias ocasiones, Daniel Redondo también hizo referencia a la importancia de las relaciones personales. «Al principio todo el mundo echa una mano», y en su caso, «el patio es muy importante», hablando así de toda esa gente a la que conoció a través del deporte y que le fue permitiendo relacionarse con especialistas en diversas materias como la informática y que en los orígenes echaron una mano.

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Destacó las diferencias entre los socios. «Lo bueno es que seamos diferentes, con respeto se saca lo mejor de cada uno, no os cabréis entre vosotros, es bueno tener opiniones diferentes». Tampoco pasó por alto la importancia de «saber decir no y también saber acelerar. Hay que tener mucha visión de presente y de futuro, hay que hacer equipos diferentes, que os complementen y que podáis estar rodeados de gente que os dé buenos consejos»

Hobby y negocio

En su caso, un hobby como el deporte se ha convertido en negocio con la organización de torneos como el Madison Beach Volley Tour o de pádel, que le han permitido materializar algunos de sus sueños, como llevar este último deporte a la Plaza Mayor de Valladolid. Aunque el 99,5% de su facturación está fuera de Valladolid, «producimos aquí por nuestros orígenes» y solo en la capital trabajan unas 1.200 personas.

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