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María Montero conversa con dos procuradoras del PSOE en el pleno de la moción de censura. M. C.-Ical
El escaño 82: máster acelerado en política oscura
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El escaño 82: máster acelerado en política oscura

«Todo lo que no se puede contar, con una moción de censura por medio, se define solo»

Susana Escribano

Valladolid

Sábado, 27 de marzo 2021, 18:07

Lo peor de la moción de censura no ha pasado. Seguimos con una resaca de poso turbio. Empezando por Murcia, haciendo parada en Madrid y llegando a meta en Castilla y León. Nuestros políticos han seguido este mes un taller intensivo en prácticas de política oscura. Cursillo acelerado a gastos pagados con dinero del contribuyente.

Vemos a dirigentes amenazándose unos a otros con contar la verdad, pero callados como muertos. «¿Quiere que lo cuente yo o lo cuenta usted?», espetó David Castaño, portavoz de Cs, a Luis Tudanca en el pleno. Podrían haberlo hecho cualquiera de los dos, pero no lo hizo ninguno. Y todo lo que no se puede contar, con una moción de censura por medio, se define solo.

La de Castilla y León ha dejado un nombre propio: María Montero Carrasco, que salió hace una semana del grupo de Cs, partido por el que se presentó a las elecciones, pero decidió quedarse con el escaño. Se convirtió en una tránsfuga, por más que se edulcore su proceder con el tecnicismo parlamentario de 'procuradora no adscrita'. Montero envió un comunicado el día del portazo a Cs desde una cuenta de correo electrónico que se llamaba 'procuradorascyl'. Así, en plural. Del nombre se infería que había más compañeras en la pista de despegue. PP y Cs taponaron esa salida. ¿Cómo? Es un misterio. ¿Qué movía a quien emprendía el exilio desde Cs y cómo lo alentaba el PSOE? Otro.

Montero puso por escrito que sentía falta de liderazgo en el grupo naranja, ninguneo, desilusión por el fraude a los electores al no regenerar la política en Castilla y León tras más de 30 años con el PP en el poder, tristeza... Con esa visión, su marcha puede ser comprensible desde el punto de vista personal, pero desde el enfoque ético cojea, porque le falta renunciar al escaño que logró con la papeleta de Cs. Esa situación deja en minoría técnica al Gobierno de Alfonso Fernández Mañueco y Montero, en este 'impasse', ha encontrado apoyo en el PSOE. Sostén moral, mientras nadie pruebe otra cosa.

Cs pidió el escaño a Montero. Sin enfado público hacia ella. Le han transmitido 'urbi et orbi' su «respeto» y su «cariño», comprensivos a tope con las «presiones» que ha sufrido. La estrategia pública roza el buenismo paternalista con una persona adulta, que envió el miércoles un segundo comunicado exigiendo que cesen de acosarla.

Porque en paralelo alguien ha encendido la máquina de picar carne, pero sin dar la cara. Deslizando que la procuradora se ha movido por cuestiones sentimentales. Explotando la imagen de una mujer manejable, seducida por un Don Juan. ¿A quién beneficia remover el lodazal? Acaban de cumplirse 20 años del caso Nevenka y hemos revivido el machismo que soportó. Con comentarios y juicios de valor que han abofeteado nuestra conciencia. Quizás no hemos cambiado tanto.

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