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La prohibición de venta de 'foie gras' en Nueva York, que afectará a partir de 2022 a todas las tiendas y restaurantes de la ciudad ... que vendan este producto y que hace unos meses fue ratificada en California, ha vuelto a poner en el punto de mira a este sector. España es el cuarto productor de foie de Europa con 613 toneladas en 2018 de las que 66 toneladas salieron de Castilla y León. Estos datos convierten a la región en la cuarta productora de foie nacional. Lo primero que habría que dejar claro es que toda esa producción no se verá perjudicada por las restricciones americanas pues España no puede exportar ningún producto avícola a Estados Unidos. «No hay un acuerdo de exportación ni para pato, ni para pollo ni para ningún ave, por lo tanto, no nos afecta en absoluto», comenta el presidente de la Interprofesional de las Palmípedas Grasas, Enrique de Prado, que a pesar de esta circunstancia no deja de reconocer que situaciones como esa «nos dejan desamparados y cuanto menos, perplejos».
A nivel nacional se crían un millón de patos al año de los que 120.000 siguen el proceso en Castilla y León, la tercera comunidad por volumen tras Navarra y Aragón.
España consume al año 3.000 toneladas de foie (entre producto fresco y transformado), durante el 2018 compró a otros países un volumen superior a su propia producción interna con 884 toneladas de foie y 1.688 toneladas de preparados a base de foie gras. La paradoja está en que en España se consume bastante más de lo que se cría «no somos autosuficientes», pero una buena cantidad de ese foie gras, 256 toneladas, fueron para la exportación.
«Exportamos a mercados exigentes que valoran la calidad del pato producido en España y somos competitivos en la exportación», asegura de Prado, «en España entra producto más barato, no es ilegal, pero es un producto que compite por precio no por calidad». Ese mercado preferente al que va la producción nacional es el japonés. El valor de las exportaciones en la región ascendieron a 1.178.153 euros el 2018, últimos datos disponibles.
La cría de patos nace en España a principios de los años 80 y en el caso de Castilla y León fue en la segunda mitad de esa década cuando empezó a tomar cierto auge con experiencias en varias provincias. En la actualidad se pueden considerar tres núcleos: el de Villamartín de Campos en Palencia, donde se asienta la empresa de Enrique de Prado, 'Selectos de Castilla'; en Abejar (Soria) donde se encuentra 'Malvasía' como empresa transformadora pero que cuenta con dos granjas integradas y por último, la Granja la Llueza, de elaboración mucho más reducida y artesanal en Espinosa de los Monteros (Burgos). En el conjunto de España existen 40 ganaderos y unas 14 industrias de transformación.
Enrique de Prado comenta que estas producciones nacieron como «una ganadería alternativa» en la que «no hay grandes vaivenes, somos los mismos desde hace años». Aprecia que «el mundo del pato no es especulativo» y en cuanto a la producción, aclara que el pato «se cría en tres meses y medio y la última de las fases es la del cebo, es muy delicada y no se puede hacer de forma masiva».
Enrique de Prado asemeja la tradición del sacrificio del pato a la del cerdo, «se utiliza absolutamente todo» y su consumo está asociado a momentos de fiesta, como puede ser el actual. El presidente de la interprofesional insiste en no limitarse únicamente a los datos que tienen que ver con el fuagrás porque un pato tiene muchas más posibilidades. Un pato en canal pesa alrededor de cuatro kilogramos y se obtienen de media unos 550 gramos de 'foie' por pato y unos 800 gramos de magret, que es la pechuga de pato cebado. A esto habría que añadir otro kilo de los muslos así que como sucede con el cerdo, hasta los andares.
Cómo se engordan esos patos o su estado son de esos temas recurrentes que aparecen de forma periódica, «hay muchos mitos alimentados por el desconocimiento que llevan a publicar una mala información o incluso mentiras». Para De Prado, detrás de todas esas informaciones están «movimientos animalistas cada vez más fuertes que quieren influir sobre los países sobre todo en aquellos en los que el medio rural y el urbano están cada vez más alejados».
El profesional insiste en que «las puertas de las granjas están siempre abiertas a visitas»; lamenta que haya gente que busque «prohibir cosas que están legalmente establecidas».
La primera aclaración que hace tiene que ver con ese rumor de que el hígado que se utiliza para la elaboración del foie es de pato enfermo. «Esto es una falsedad. La legislación ampara nuestra producción, es un hígado sano y robusto y desde luego que Sanidad no permitiría otra cosa». Hay quien afirma que se tortura al paso, algo que también tacha de «falsedad» y razona que «si el animal tiene lleno el buche y no quiere comer, yo no le puedo forzar». Recuerda que la producción es extensiva siendo el 90% de la cría al aire libre y solo el 10% restante lo pasan en parques colectivos. En este último período, los patos recibirán alimento dos veces cada 24 horas, durante aproximadamente 14 días.
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