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Sigue de cerca la evolución del incendio de Navalacruz como experto forestal que es. El exdirector de la Agencia de Medio Ambiente de la Junta ... de Extremadura y actual presidente de la Asociación Extremeña de Empresas Forestales y del Medio Ambiente, Francisco Castañares, confía en que en la tarde de este lunes se estabilice la evolución de las llamas, que están arrasando esta comarca abulense. Valora la gran labor de las brigadas y medios que están trabajando en la zona, pero considera que quizá no se le dio la importancia suficiente a las labores extinción del coche que ardió en la carretera, origen de este siniestro natural, y desde donde comenzó a avanzar el infierno.
«No se debieron de dar cuenta de que había un monte al lado y que el día no estaba para frivolidades. Se tenían que haber asegurado de que ese incendio se extinguía en la cuneta o en las inmediaciones, de esta manera no se hubieran quemado más de 100 o 150 hectáreas, como mucho», reflexiona. A su juicio, tendrá que ser el Gobierno regional el que ofrezca las explicaciones oportunas, aunque, en cierta medida, comprende la situación. «No quiero tampoco llamar irresponsable al que tomó la decisión, supongo que también porque era un día con muchos problemas, llegó a haber cinco o seis incendios en el Valle del Tiétar simultáneos, algunos dramáticos como el de El Raso, porque se metía encima de la población... quiero pensar que las circunstancias les hicieron considerar que ese incendio no era importante y que su presencia era más urgente en otro lugar», reflexiona.
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Castañares incluye el siniestro de Navalacruz entre los denominados incendios «de sexta generación». Detrás de estos fuegos, están los efectos del cambio climático. «Necesitan de una ola de calor como la que estamos atravesando y de mucho combustible en los montes», apunta el especialista, quien lamenta la mala gestión que se hace de los espacios naturales cuando estos no son rentables. «Son tormentas de fuego y se caracterizan por moverse a gran velocidad, tienen una voracidad tremenda y consumen muchas hectáreas en poco tiempo», desgrana. En el caso de Navalacruz, según los datos que maneja, «en cuatro o cinco horas sostenidas se han llegado a quemar entre 1.000 y 1.500 hectáreas por hora».
Estos fuegos tan virulentos no solo queman la parte aérea de la vegetación, sino que arrasan el subsuelo. Para que se manifieste con esa fuerza, además de calor, baja humedad y viento, que son los elementos habituales de todos los grandes incendios, se tiene que producir una gran diferencia térmica entre la superficie terrestre y las capas altas de la atmósfera. «Eso genera el fenómeno de la convección: grandes pirocúmulos (nubes de humo) que provocan que se multiplique mucho la temperatura del incendio, absorben gran cantidad de pavesas y restos de vegetación que están encendidos y tienen la capacidad de lanzarlos a gran distancia, lo que causa nuevas tormentas de fuego y nuevos incendios, muy alejados del foco principal», argumenta.
Francisco Castañares cree que el foco norte, el que avanzaba hacia el Valle de Amblés, ya presenta menos peligro. El domingo por la tarde cambió la meteorología y ya se pudo atacar al incendio directamente, después de salvar los pueblos y proteger a sus vecinos. «Entró un viento del norte, que traía bastante humedad. Perdió intensidad y se abrió una ventana de oportunidad para que los medios pudieran trabajar en la cabeza», señala. Para Castañares el problema este lunes se centra el flanco sur, que puso en prealerta de evacuación a las localidades de Villarejo del Valle y San Juan del Molinillo, según aseguró. «Va a haber bastantes oportunidades de controlarlo, porque hay muchas carreteras en las que se pueden anclar puntos para lanzar contrafuegos con fuego técnico», aclara. Se trata de prender de forma controlada las zonas hacia donde avanzan las llamas del frente para que se consuma la vegetación y el fuego frene y se haga más vulnerable. «A última hora de esta tarde, si bajan más las temperaturas y sube la humedad, hay posibilidad de estabilizarlo, pero no de controlarlo», pronostica Castañares.
Según la información que ofrece el sistema Copernicus, de la Unión Europea, las llamas han arrasado ya 20.000 hectáreas con un perímetro exterior de 100 kilómetros. Y siguen avanzando. Castañares cree que podrían calcinarse otras cinco mil más hasta que el fuego quede completamente controlado.
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