

Secciones
Servicios
Destacamos
Paula Velasco
Ávila
Domingo, 9 de septiembre 2018, 12:04
Arqueros, caballeros, herreros forjando herraduras, damas ataviadas con ricas telas, suelo forrado de paja y productos alimentarios en los puestos, que se funden en una amalgama de aromas en el ambiente.
El medievo regresa a la ciudad de Ávila por tres días intensos cada vez que el mes de septiembre aparece en el calendario. Y esta vez lo hace en forma de Fiesta de Interés Turístico Regional, al haber sobrepasado la barrera de los veinte años celebrándose, necesaria para conseguir este distintivo.
Pocos elementos decorativos le hacen falta a la urbe para transformarla en la idea de ciudad medieval que se conserva en el imaginario popular; porque si ya impresiona ver cualquier día del año cada metro de la muralla que rodea la ciudad, más impresiona contemplar cada una de sus puertas y torreones adornados con enormes pendones azules y borgoña balanceándose al viento.
Durante tres días intensos, Ávila vive en el pasado recuperando sus raíces, en «la fiesta que más gente congrega en todo el año» y «la más esperada por todos los abulenses», explica el responsable del área de Turismo en el Ayuntamiento, Héctor Palencia.
Y es que los abulenses se echan a la calle para participar de forma masiva en este evento, que cuenta con multitud de actividades de toda índole y que abarcan casi todas las horas del día. En total doscientas cincuenta opciones para participar u observar —más de ochenta diarias—, entre pasacalles, espectáculos, torneos, demostraciones, teatros, desfiles o concursos. Todo, concentrado en un área de cuarenta mil metros cuadrados, que abarca prácticamente todo el centro histórico de la ciudad, cuyas calles estrechas, palacios y empedrado contribuyen a darle un cariz más auténtico a la decoración, si cabe.
La variedad de las llamadas Tres Culturas, que dan nombre a estas Jornadas, también realzan la mezcolanza existente en la historia pasada de la urbe. En tres zonas distintas, pero sin cambios bruscos en el camino, se mezclan la cultura cristiana, judía y árabe, transformando la decoración, música y aromas a medida que se avanza por las distintas calles abulenses. Pendones caballerescos para el barrio cristiano, estrellas de ocho puntas para el judío y música arabesca, teterías y dulces morunos de miel y almendras en el ficticio barrio moro.
Miles y miles de visitantes cruzan cada año alguna de las puertas de la muralla para adentrarse en la época medieval. Su procedencia es variopinta; no solo llegan de Castilla y León, sino de toda España y el mundo. Con los mercaderes sucede lo mismo. «Llevo cinco años acudiendo», cuenta Alberto, dueño de una tahona en Cantabria y que cada año levanta dos puestos de dulces en distintas zonas de la ciudad. «En Ávila se vende bien», asegura, al igual que otra mercader, Milagros, que regenta un puesto de adornos en plata, y que afirma que este es uno de «los mercados más importantes» a los que acude.
Los abulenses, además, toman la fiesta como propia arreglándose y saliendo a la calle ataviados con diseños variados, que inundan las calles de personas vestidas con todo tipo de atuendos que han confeccionado a lo largo del año, en tiendas o talleres de costura dedicados a ello, los cuales también ven un aliciente para su negocio.
Música, cetrería, concurso de decoración entre los establecimientos céntricos, o de vestuario entre los transeúntes y grupos. Escuela de arqueros para que todos prueben su destreza, ocas, patos, halcones, búhos y paseo de camellos y dromedarios, tan reales como la muralla, por la plaza principal de la ciudad. Todo ello renovado cada año, y con las ganas de que al siguiente vuelvan a Ávila, para poder disfrutar durante un fin de semana completo en su fiesta más internacional y participativa.
Publicidad
Publicidad
Te puede interesar
Publicidad
Publicidad
Recomendaciones para ti
Esta funcionalidad es exclusiva para suscriptores.
Reporta un error en esta noticia
Comentar es una ventaja exclusiva para suscriptores
¿Ya eres suscriptor?
Inicia sesiónNecesitas ser suscriptor para poder votar.