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SOFÍA FERNÁNDEZ
Jueves, 5 de septiembre 2013, 22:04
En la Plaza Colón había gente, mucha gente. Cientos de personas expectantes, mirando el escenario, hipnotizados. Y es que los movimientos de caderas y la danza oriental que había sobre el escenario tenían la culpa.
El centro de danza 'Farah-Diva', el gupo de danza oriental 'Myriam Sezen', el grupo artístico 'Selenia' y la compañía de danza fusión 'Anisa Saghira' dieron una lección de ritmo y coordinación a los asistentes. Las chicas de las academias llevaban mucho tiempo preparándose para este día, nervios, últimos ensayos antes de salir a actuar y comprobar que vestuario y maquillaje permanecían intactos.
Las actuaciones fueron de lo más originales. Una de ellas, danza del vientre fusionada con Piratas del Caribe, a la cabeza del grupo de baile, una capitana de lo más sexy, ya quisiera Jack Sparrow mover así las caderas. Y justo entonces... apagón.
La música se paró, los focos dejaron de lucir, y las bailarinas aguantaron el tipo como auténticas profesionales. Mientras tanto el público ovacionó repetidamente a las chicas que estaban en el escenario, eran de las más jóvenes que actuaban esa noche, un grupo de pequeñas danzarinas de nueve a trece años. Pasaron los minutos, unos veinte y la gente seguía en pie, inmóvil, esperando a que se solucionasen los problemas técnicos porque la noche prometía. Tras el parón obligado se reanudó la actuación, las piratas pudieron actuar como si nada para deleite de los allí presentes.
Número terminado. Pero aún quedaban más, ¿quién dijo que flamenco y danza oriental no tenían nada que ver?, dos de las chicas se batieron en un 'duelo' de estilos. Abanicos y traje de volantes frente a pañuelos que resonaban con cada movimiento de cadera. Para terminar, los colores de la bandera española en un pañuelo que se movía con el viento. Otra ovación.
Y no iba a ser la última. Después, un grupo de mujeres interpretó música tribal, con un vestuario acorde para meterse en el papel. Las miradas se iban sin quererlo a una embarazadísima bailarina, la directora de la compañía 'Anisa Saghira', que se movía como pez en el agua encima del escenario.
La noche estuvo muy entretenida en la Plaza de Colón, donde cientos de personas se iban acercando llamadas por un ritmo que hacía que todos clavasen los ojos en estas artistas. Desde luego que anoche apetecía más que nunca, mover las caderas.
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