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JUAN VILLACORTA
Lunes, 13 de julio 2009, 03:02
En la naturaleza cabe todo lo que tiene vida, incluso los objetos inanimados, siempre y cuando su origen sea natural. Una piedra es naturaleza, un ordenador aún no lo es. Naturaleza es lo que pensamos y sentimos, y también es la materia de los sueños. Cuando la inteligencia artificial sea un hecho plenamente consolidado, es decir, cuando una máquina sea capaz de pensar por sí misma sin intervención humana, entonces una máquina también será naturaleza. Internet es naturaleza en tanto lo que navega en la Red es producto de la mente humana, que indudablemente es un producto natural.
La naturaleza humana merece respeto, es cierto, pero, ¿qué entendemos por naturaleza humana? No es simple naturaleza entendida en el sentido más originario, pues ha sufrido una evolución singular; ha desarrollado un cerebro, una mente que, además de creativa y autoconsciente, es perfectamente capaz de desnaturalizar su propia función y el comportamiento humano.
Cuando el hombre renuncia a su unicidad, es naturaleza; en lo diverso el hombre es consustancia natural. La naturaleza como organización de lo vivo no es antropomórfica, ni un sistema regular aislado, o un universo ocluso; de hecho, la naturaleza puede ser considerada co-mo un fractal (del adjetivo latino 'fractus', traducido como 'fragmentado', 'irregular') alejado de geometrías cerradas. Lo que tal vez hace singular al hombre lo aleja de lo natural. Y, ¿qué es lo natural? ¿Es artificial preguntarse esto? Si la naturaleza es un artificio que evoluciona en un vastísimo proceso de innumerables pruebas (con muchos experimentos fracasados y ciertos éxitos), la pregunta es: ¿qué diferencia a lo natural de lo artificial? ¿Cuáles son las fronteras de la naturaleza con la conciencia humana?
La naturaleza no obra prodigios, pero el hecho de que exista naturaleza es prodigioso. «Un milagro de la naturaleza», se suele decir, pero la naturaleza no obra milagros, simplemente se ocupa en su oficio. Ahora bien, toda la naturaleza en sí misma puede considerarse un milagro en el sentido de la gran pregunta: ¿por qué hay algo en vez de nada?
Una mutación en la naturaleza es en cierto modo quebrar el designio inmutable de Dios, o acaso justificarlo, ambas posibilidades pueden no ser excluyentes. El asombro ante la realidad de la naturaleza es la mejor justificación de la vida que se nos antoja para el humano, porque en ella están contenidas las demás posibles La naturaleza no tiene otra alternativa que seguir su curso, lo contrario sería darle una oportunidad a la autodestrucción. Pero desconozco en cuál de los dos procesos nos encontramos.
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