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Ó. SJ. H.
Valladolid
Martes, 13 de marzo 2018, 08:52
Ilusionadas están. Se nota cuando hablan y cuando esperan para hacerlo, interrumpiéndose unas a otras como en una lluvia de ideas en la que reina cierto orden a pesar del caos. Y, de hecho, si uno lo piensa en frío, algo de ‘brainstorming’ sí que hay en su forma de proceder. Especialmente porque son tres y entre todas, cada una con su bagaje y su experiencia que aportar, deben impulsar una idea de negocio que puede convertirse en empresa. Por eso aseguran sin miedo que para ellas la experiencia no es un pasatiempos. «Nos estamos jugando el futuro laboral porque esperamos que este proyecto no caiga en el olvido».
Ellas son Alba Estrada, María Eugenia Quirós y Milagros Santana. Una recibe actualmente un curso de Enología, otra estudia Comercio en Valladolid y la última se forma en Geografía. Tres perfiles muy diversos que trabajan en estos momentos, codo con codo, en la llamada fase de preincubación empresarial del proyecto europeo TIMMIS Emprendedurismo. Las siglas, que aquí son lo de menos y dan paso preferente a las ideas y sus impulsores, corresponden a la creación de equipos Transfronterizos, Inclusivos, Multidisciplinares, Multiculturales, Internacionales y Sostenibles. Pretende servir de plataforma para fomentar trabajos de fin de grado con visión empresarial.
Las integrantes de Medina 21 son Alba Estrada (24 años), estudiante de Comercio formada en Animación Sociocultural; María Eugenia Quirós (27 años), estudiante de Geografía y Ordenación del Territorio; y Milagros Santana (43 años), estudiante de Enología con experiencia en el mundo laboral. Sus perfiles tan diversos son el aliciente de un proyecto que parte en buena medida de la riqueza y la variedad de los miembros de cada uno de los 10 equipos de trabajo.
Ellas forman uno de los 10 equipos. Su objetivo particular no es otro que el de moldear el soporte de Medina 21, como se llama su idea de proyecto empresarial y con la que pretenden fomentar el estudio del español en la localidad vallisoletana de Medina del Campo sirviéndose del atractivo señuelo que es hoy por hoy el enoturismo. Una mezcla curiosa que, en su opinión, «cuenta con el punto fuerte que supone el apoyo del Ayuntamiento de Medina y la Fundación de la Lengua» y que entre junio y julio habrá de ver la luz.
Paso a paso. ¿Que en qué consiste con exactitud Medina 21? «Pretendemos utilizar la ruta del vino como recurso para atraer a estudiantes extranjeros que puedan aprender español en el municipio». Así de claro. «No es una simulación», destaca Alba. Se trata de una realidad que irán conformando, según Milagros, poco a poco. «Tenemos que definir primero el público exacto al que queremos llegar y utilizar para ello los buenos recursos que tiene Medina», aunque la voz de María Eugenia matiza que «aún no hemos avanzado como tal y seguimos buscando objetivos más concretos». Se complementan bien hasta para explicar el embrión de su idea, una mezcla sugerente de educación y cultura que bebe del innegable atractivo del que en los últimos años viene disfrutando el sector del vino en la región.
María Eugenia Quirós
Cada una es un mundo, que es de lo que se trata. Milagros entró al grupo para aportar «experiencia laboral» gracias a su conocimiento del sector turístico, mientras que Alba y María Eugenia pueden llegar a servirse (y a servir) al proyecto con sus respectivos TFG, además de aportar formación comercial la primera y conocimiento del terreno en el que se plantea la idea, la vid medinense, la segunda. «En mi caso, el TFG sí que sigue unas líneas similares a las del proyecto», señala Alba.
Alba Estrada
Las tres empezaron a rodar juntas «a mediados de enero» y por ahora están recibiendo las primeras sesiones formativas del proyecto (comunicación, trabajo en equipo, inteligencia emocional y Gestión y adaptación al cambio) mientras se organizan. Coinciden en la «proyección de futuro» que tiene la iniciativa, de la que se consideran «pioneras» para guiar a los participantes de futuras ediciones, y disponen de la orientación de sus mentores David Muriel (interno, del Ayuntamiento de Medina) y Natalia Martín (externa, de la Fundación de la Lengua).
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