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PAtricia gonzález
Domingo, 21 de agosto 2016, 11:30
Hoteles, terrazas, restaurantes y puestos de comida llenos. Calles, plazas y plazoletas a rebosar. Este es, en síntesis, el resumen de la quinta edición de la Feria Imperiales y Comuneros de Medina del Campo, que, a pesar de no contar, por el momento, con una cifra concreta del número de visitantes, sí se puede adelantar, como aseguró la organización de la muestra, que «el pasado jueves y el viernes han sido los días con mayor número de visitantes de todas las ediciones». Y es que, desde que se pusiera en marcha la Semana Renacentista, el punto de información turística de Medina del Campo ha recibido una media de 300 consultas diarias, a las que habría que sumar las 5.700 atendidas por los miembros del área de información y logística de la muestra, que tienen su cuartel general instalado en el patio principal del Ayuntamiento.
Durante las dos horas que este punto permaneció abierto el pasado martes, más de 250 personas pasaron por allí. La cifra se elevó hasta las 950 el lunes y a 700 el miércoles para dispararse a partir del jueves con cerca de dos mil consultas a lo largo de todo el día y con 1.800 el viernes.
Ayer la localidad volvió a colapsarse desde primera hora de la mañana cuando el tren turístico tuvo que cambiar su ruta, en la que se incluía el paseo por la calle Padilla hasta la primera parada en San Miguel y después la subida al Castillo de la Mota, debido a la gran afluencia de viandantes de todo el anillo principal de la Plaza Mayor. Este cambio en el itinerario también se produjo durante la tarde del viernes, cuando los pasajeros vieron cómo su camino se modificó. En cada viaje el tren traslada más de medio centenar de personas.
A pesar de que algunos no confiaban mucho en que este año Imperiales y Comuneros volviera a colgar el cartel de completo, ya que el fin de semana anterior, debido al puente, muchos turistas ya se acercaron a la localidad para aprovechar las primeras actividades de la Semana Renacentista, la realidad es que es una feria que, año a año, gana en número de visitantes y de participación ciudadana. Los medinenses la sienten ya como una seña de identidad, al igual que las fiestas patronales o la Feria Chica, los que hace que estos cuatro días sean los de mayor concentración de población en torno a una celebración en toda la provincia de Valladolid.
Visitantes procedentes de toda la comunidad de Castilla y león y de las limítrofes, como Madrid, suelen ser los habituales en esta muestra, que ya no entiende de kilómetros, puesto que «este año hemos tenido gente de Andalucía, Valencia o Cataluña y muchos extranjeros. Esto es algo que año a año va subiendo, pero en esta ocasión creo que podemos avanzar que hay muchos más», según aseguraron desde la organización, para detallar que los residentes en la cornisa cantábrica también se encuentran entre los fieles a las 250 paradas del mercado y las diez recreaciones históricas ambientadas por más de cuatro mil figurantes.
Otro de los termómetros que la organización tiene para medir la afluencia es la capacidad de los espacios públicos habilitados para disfrutar de los espectáculos. Por ejemplo, las gradas del Palenque de la Mota tienen una capacidad total para mil personas (este año la organización en previsión de la avalancha de visitantes decidió ampliarlas). Durante la jornada del viernes, estos palcos estuvieron a reventar de gente, hasta tal punto que colgaron el cartel de completo durante la recreación de la escaramuza, operación que se repitió al día siguiente con el Torneo de la Mota.
Pero, sin lugar a dudas, el acontecimiento que más gente reunió durante la feria ha sido la celebración del desfile y representación de la Quema de Medina. Ayer, por quinto año consecutivo, las aceras y calles del casco histórico medinense se quedaron pequeñas para disfrutar del que es uno de los mejores y más completos desfiles de época del territorio nacional. De nuevo, centenares de antorchas iluminaron Medina para trasladar a los visitantes al año 1520, cuando 900 casas y todos los almacenes de los mercaderes de la villa de las ferias fueron quemados por las tropas imperiales de Carlos V durante las Guerras de las Comunidades.
Por la noche se celebró un desfile de más de una hora de duración, que finalizó en la Plaza Mayor, donde los miembros de los Comuneros de Medina desarrollaron una representación teatral. La feria se despedirá hoy con la puesta en escena de varias recreaciones históricas. La primera será a la una de la tarde en la Plaza Mayor, mientras que a las nueve de la noche, tras el desfile sobre el escenario principal, se recreará el saludo de los capitanes comuneros Padilla, Bravo y Zapata.
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